El asueto de Verano: A disfrutar las vacaciones
Publicado en web el 19 de Julio, 2009Profa. Raquel Guadalupe Núñez Rojas
La estamos disfrutando plenamente las vacaciones, retrasadas un poco este año, por las causas de todos conocidas (la alerta sanitaria por la epidemia de la Influenza). Merecidas vacaciones para los alumnos estudiosos, que con su esfuerzo alcanzaron las más altas calificaciones; una oportunidad de oro para los mediocres, que pasaron de milagro las pruebas finales. Decimos oportunidad de oro, porque en este lapso vacacional pueden recuperar algo de lo perdido en el año escolar que termina.
Para la mayoría de los maestros, las vacaciones son tiempo precioso, aprovechable en adquirir más conocimientos, actualizar los que se tienen, y asistiendo a cursos de mejoramiento magisterial, además de preparar sus programas para el próximo ciclo lectivo. ¿Y qué decir de los padres? Ellos descansarán un poco, levantándose más tarde, ya que no tienen que llevar a sus hijos a la escuela. Las mamás gozarán de la compañía de sus retoños, y esa convivencia familiar tiene un valor infinito, más si los escolapios son pequeños todavía.
Las vacaciones de antaño
Verdaderamente los tiempos han cambiado, ¡y mucho! Antiguamente, los niños de cualquier escala social empleaban el período vacacional para ir al campo, máxime si tenían familiares que residían en algún pueblo. En ambiente campesino, en contacto con la Naturaleza, cargaban las pilas para soportar el desgaste citadino del siguiente calendario escolar.
A los que no tenían esa oportunidad, sus padres los llevaban diariamente a caminar por las orillas de la ciudad: la Barranca de Oblatos o la de Huentitán, La Experiencia, Zapopan, La Primavera, Toluquilla, el Parque Agua Azul, el de San Rafael, Los Colomos, las Haciendas de Oblatos, de La Escoba, de La Providencia o la de Santa Elena, etc. Pero, si se pasaban la mayor parte de las vacaciones en casa, las mamás se las ingeniaban, acercándoles a sus hijos, lotería, damas chinas, parchís, rompecabezas, juguetes para armar, serpientes y escaleras, cuadernos para colorear, etc., y tantos juguetes que desarrollan la inteligencia y divierten al mismo tiempo.
Para las niñas había muñecas, vajillas en miniatura y la oportunidad de aprender a preparar las primeras galletas, que gustosamente ofrecían al papá a la llegada de su trabajo. Las vacaciones eso eran, un alto en el camino, un cambio de actividad y un tiempo de convivencia.
Los enemigos de las vacaciones
Con la llegada de los video-juegos, las vacaciones han perdido su esencia: pasaron a la historia los ingeniosos juegos artesanales: los carritos de hojalata, los trompos, los baleros, las canicas y otros más; pero, realmente los juegos de video ¿son para niños? Según expertos consultados en diferentes ramas de la Salud, dichos juegos, amén de problemas psicológicos, traen consigo una serie de situaciones indeseables que pueden degenerar en casos críticos en la población infantil y juvenil, que son los más afectos a este tipo de pasatiempos de la época moderna.
Consultando a un especialista en Salud Mental, nos dice que la forma y el fin en que se están utilizando las máquinas de video-juegos, además de inadecuados, parece ser que han sido tomados como el gran recurso de los padres para distraer a sus hijos, para desentenderse de ellos, de tal suerte que los jugadores llevan una vida solitaria y de manera aislada. Además, añade, ese tipo de juegos, más que resaltar la competitividad en equipo, es un monumento a la egolatría, pues todo gira en torno a un solitario.
Tomemos en cuenta que, en su mayoría, los contenidos de los juegos de video se basan en actitudes bélicas, en acabar con el enemigo, en situaciones que no generan, en forma alguna, valores positivos.
Habla una psicóloga
Se ha encontrado que existen video-adictos que presentan atrofias musculares y tics, por la manera en que tienden a manejar los aparatos. Por lo monótono de los estímulos que reciben a través del juego de video, se genera que la variedad de recepción estimulativa se vaya simplificando, y esto provoca que el niño caiga en un estado de frustración. Añade la psicóloga que el juego es fundamental, como una vía de comunicación; que los juegos son la forma que el niño tiene para manifestar sus necesidades, por lo que los juegos ordinarios no deben ser suplidos por tecnologías, que al fin de cuentas son forjados del síndrome del abandono de los padres hacia sus hijos.
Además de una psicóloga, entrevistamos a un otorrinolaringólogo, a un neurólogo y a un oftalmólogo para que nos dieran su opinión sobre el exceso en el uso de los video-juegos; pero, por falta de espacio, dejamos para una próxima ocasión el publicar sus reflexiones.
No pretendemos satanizar esta clase de entretenimientos, pero sí hacemos un llamado a la conciencia de los padres de familia para que regulen el tiempo de exposición ante este tipo de máquinas y para que a la vez se busque más la integración familiar, en este tiempo precioso vacacional; que se busque la sana convivencia, compartiendo enseñanza, diversión, deporte, y otra serie de actividades que pueden resultar más saludables para el sano desarrollo de niños y jóvenes.
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