Reflexión y conocimiento ante el sufragio
Publicado en web el 5 de Julio, 2009uy estimados lectores: Ha llegado ya el día de las Elecciones, este domingo 5 de julio, en que hay que acudir a las urnas.
Ha habido una propaganda, pienso yo, de mal gusto, y perjudicial a favor del voto nulo o de la abstención. Ha sido una campaña perniciosa, en razón de que pretende truncar el proceso democrático. La Democracia, bien sabemos, se define como el Gobierno del Pueblo y para el Pueblo, y comienza con que éste pueda expresar libremente su preferencia por quienes lo han de gobernar.
Quiere decir que votar es el primer paso para participar de una Democracia; pero, si no se vota, no se da ni siquiera ese primer paso; y si los que van a gobernar no son elegidos por el pueblo, entonces tratarán de llegar al Poder de alguna otra manera.
Nuestra Democracia es incipiente, apenas se ha hecho patente desde el año 2000; es imperfecta, costosa y no muy eficaz. Es cierto todo esto, nadie va a negarlo, pero si no se ejerce el derecho al voto, entonces será peor: se pone en riesgo su existencia misma, y eso deben pensarlo mucho aquellos que piensan en abstenerse.
Quiero exhortar, pues, muy seriamente, a los fieles católicos, y a toda la ciudadanía en general, a que acudan a ejercer su derecho de elegir democráticamente, aun con todas las imperfecciones del sistema.
Y hay otra cosa que deseo señalar y reprobar.
Se ha hablado mucho, durante estos últimos tiempos, de las famosas “campañas sucias”, advirtiendo que deben evitarse, que deben castigarse, que no tienen razón de ser; mas yo pienso que esa ha sido y es una de las formas de que el pueblo pueda enterarse de quiénes son realmente aquéllos que solicitan sus votos.
Es bueno que “se saquen mutuamente los trapitos al sol”; que se diga si fulano o zutano tiene un historial de honradez o no, si ha sido un político eficaz o inepto, si tiene vicios que comprometan su probable gestión; si es drogadicto, si ha cometido algún delito o si tiene o ha tenido nexos con aquéllos que viven fuera de la Ley, pues de ser verdad algo de esto, esté el votante avisado y sepa que a nadie conviene que un individuo así llegue a ser gobernante o legislador.
No creo, por lo tanto, que tratar de evitar o de castigar cualquier señalamiento funcione en ninguna democracia del mundo; en todas las campañas los adversarios políticos suelen darse hasta con la cubeta, ponen de relieve sus defectos y deslices mutuos, para que los electores sepan de antemano de quiénes se trata.
Tal vez los organismos, tan celosos de vigilar la “limpieza” de las campañas, deberían sancionar y castigar, en efecto, las calumnias y las mentiras, mas no los señalamientos que resulten verdaderos, porque eso es necesario para que el pueblo se entere de quiénes son los que pretenden hacerse del Poder y manejar la cosa pública.
Que Dios los bendiga.
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