Exaltación y sangre: Imágenes de la Revolución Mexicana en el Museo Regional
Publicado en web el 30 de Agosto, 2009
THO
Hasta el 20 de septiembre del año en curso, los visitantes del Museo Regional de Guadalajara (Liceo 60, Zona Centro), podrán admirar, de martes a sábado, de las 9 a las 17 horas, y el domingo, de las 9 a las 14, el repertorio fotográfico de un importante lote compuesto por casi 300 imágenes, obtenidas por el lente de Jesús Abitia (1881-1960), retratista oficial de los caudillos emanados del movimiento armado de 1910, de Madero a Ávila Camacho.
Abitia, oriundo de Chihuahua, gozó de la amistad de los jefes revolucionarios norteños, merced a lo cual pudo deambular entre las tropas de voluntarios que se unieron en 1913 a los postulados del Plan de Guadalupe, suscrito por el ex Gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza Garza, para echar de la Presidencia de la República al jalisciense Victoriano Huerta. Sin embargo, conseguida esta meta y habiendo fracasado a fines del siguiente año, 1914, el armisticio entre los cabecillas reunidos en la llamada Convención de Aguascalientes, se desató una escalada de enfrentamientos que inauguró una era de terror: La del caudillismo.
De todo eso dan fe las imágenes ahora expuestas, sin ocultar en los títulos laudatorios que acompañan a cada imagen las simpatías del fotógrafo por sus amigos, exhibiendo, al mismo tiempo, el horror implacable de las carnicerías humanas en las que sucumbieron Emiliano Zapata Salazar, por maquinaciones de Carranza; éste, por las de Álvaro Obregón Salido, el cual se deshizo también de Diéguez, de Villa y de Serrano.
Si una imagen dice más que mil palabras, la exhibición montada en la sala ‘Roberto Montenegro’ del referido Museo, mucho iluminará a los visitantes que algo sepan de estos trágicos episodios tan cargados de contrastes, reiterando la lección, nunca asimilada del todo, de que en una guerra nadie gana.
Conviene concluir esta nota, recordando que Jesús Abitia, pionero de la cinematografía en México, también ejerció la laudería, inventando algunos instrumentos de cuerda como el violo –instrumento intermedio entre el violín y el cello-, el ultrabajo, la violeta y el violentín; todo ello, gracias al apoyo material del que gozaron algunos privilegiados luego de que la ‘Revolución’ fuera institucionalizada por Plutarco Elías Calles.
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