Las imágenes marianas del Museo de la Ciudad
Publicado en web el 2 de Agosto, 2009Alejandro Meza Orozco
Escuela de Conservación y Restauración de Occidente
Una de las obras artísticas del Museo de la Ciudad de Guadalajara (Calle Independencia 684, Sector Hidalgo), rara por su tema y antigüedad, representa el Misterio de la Asunción de María a los Cielos, episodio del que son testigos algunos miembros de la Orden Religiosa de San Francisco. Se conoce el nombre del pintor, Lorenzo de la Piedra, y de la época de su factura, el Siglo XVII. La técnica es óleo sobre lienzo, y mide 110 por 80 centímetros, siendo muy bueno su estado de conservación.
El personaje central, la Santísima Virgen María, es descrito como una mujer muy joven, de larga y castaña cabellera, con los brazos extendidos y la mirada puesta en alto. Viste una túnica blanca, símbolo de pureza; un cíngulo dorado, atributo de su maternidad, y un manto azul, color que tradicionalmente se le adjudica como propio.
Un grupo de figuras angélicas, entre nubes, le sirven de pedestal ascendente. Otras nubosidades enmarcan el episodio y lo llenan de luz, que parece emanar de la testa de María. Al centro, en la parte inferior de la composición, se aprecia un sepulcro abierto y vacío, mientras que a ambos lados, en primer plano, y a manera de testigos, se advierte la presencia de algunos frailes de hábito franciscano, contra la costumbre, que recurre siempre a la presencia de los doce Apóstoles. Se conjetura que la obra pudo haberse confeccionado para formar parte del acervo plástico de algún convento de esa Orden Religiosa, o por haber ellos patrocinado al artista.
Datos acerca del episodio
La Asunción de María a los Cielos es el cuarto Dogma Mariano definido por la Iglesia Católica hasta el día de hoy. Los otros son: su Maternidad Divina, su Virginidad Perpetua y su Concepción Inmaculada.
Cierto es que los Evangelios Canónicos no refieren este episodio, pero también que una tradición añeja, que se remonta a los primeros siglos del cristianismo, tenazmente sostenida por la Iglesia griega o de Oriente, habla de la “dormición” o tránsito de María a los Cielos.
En el Occidente cristiano, este misterio no se divulgaría antes del Siglo XV, pero después de esta centuria, vino a ser uno de los más aclamados; tanto, que muchos templos del Nuevo Mundo le fueron dedicados, entre ellos la Catedral de México y la de Guadalajara, creadas en 1531 y en 1548, respectivamente.
Si nos atenemos a la Tradición, el cuerpo de la Virgen, al salir Ella de este mundo, fue sepultado por los apóstoles. Alrededor del sepulcro, permanecieron ellos durante tres días; concluidos, constataron que el sepulcro estaba vacío, como no fuera por los lienzos de la mortaja, en atención a lo cual, como quedó dicho, las representaciones tradicionales del pasaje hacen ver a los Apóstoles en torno a la sepultura vacía, mientras observan cómo un torbellino de ángeles eleva a la Virgen a los Cielos (Carmona: 2001).
A pesar de la tradición y la popularidad del tema en el arte cristiano, el Misterio de la Asunción de María no fue declarado Dogma sino hasta 1950, por el Papa Pío XII, aunque la fiesta del 15 de agosto se viene celebrando desde el Siglo VI.
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