MIS DEUDAS NO ME DEJAN SER FELIZ
Publicado en web el 20 de septiembre, 2009
Lupita:
Soy un hombre bendecido con una esposa maravillosa, y tres hermosos hijos; sin embargo, desde que me casé he tenido una situación financiera muy difícil. Tuve la fortuna de que Dios me concediera estudiar una carrera, pero fui un estudiante mediocre, aunque tenía facilidad para el estudio.Nunca conseguí un buen trabajo; abrí un negocio y quebré. Mi vida ha sido un acumular deudas. Me siento una persona inservible; constantemente pienso en el suicidio. Me siento deprimido. Atte.Óscar
Querido Óscar:
Tengo varias razones para felicitarte y llenarte de esperanza.
Me doy cuenta de que a pesar de que tus sentimientos quieren llevarte a la depresión y el abandono, aún hay algo despierto en tu corazón que te pide luchar, y tú lo estás haciendo. Es de hombres valientes el saber atender a la mínima llamada interior de levantarse y seguir adelante.
Haz hecho un análisis honesto y reconoces claramente que una persona no puede cosechar manzanas cuando no sembró el árbol correspondiente.
No dejes que una culpa neurótica, instalada en el pasado, te impida crecer.
La culpa es saludable cuando nos hace reconocer nuestros errores y luego nos determinamos a levantarnos, con la ayuda de Dios. Tu pereza en el estudio y en otras áreas no te trajo triunfo, sino todo lo contrario.
Habla sinceramente con los que amas, pídeles perdón y diles que has decidido levantarte y caminar hacia adelante hasta el último minuto de tu vida. Todo tiene solución.
Desde luego, el deber dinero te resta energía para el progreso. Thoreau decía, con razón: “las personas que siempre están preocupadas por pagar deudas, rara vez definen metas y objetivos a largo plazo, y están condenadas a vivir en quieta desesperación”.
Lo que sucede es que no has sabido administrarte. No puedes cambiar ni un minuto de tu pasado; pero sí puedes transformar tu futuro.
Quita de tu mente las ideas tóxicas, esas frases que te dices y que sólo te hacen sentir fracasado. Te comparas con los demás y te sientes mal. Cada vez que lleguen estos pensamientos a tu mente deséchalos como desecha tu mano a un carbón ardiente: de inmediato.
Transformatu actitud interior. No más el hombre viejo que ha perdido esperanza. Sé un hombre nuevo, que tiene proyectos, que se levanta a luchar. Para transformarte será necesario que busques un nuevo ambiente. Nuevos amigos, nuevos grupos, nuevas actividades. Haz un cambio si quieres ver cambios. Te recomiendo que veas la película: “Enfrentando a los gigantes”; puede ser una fuerte motivación para ti.
No aceptes una deuda más y elige un trabajo, aunque sea sencillo, pero con un sueldo fijo y no por comisiones. Preocúpate porque tu esposa e hijos te vean con entusiasmo. Es momento de dejarte gobernar por una sola convicción: hacer sentir felices a quienes te rodean. No pienses tanto en ti, piensa en ellos, y por amor a ellos no permitas que tus sentimientos determinen las decisiones que tomarás. El hombre que sólo ve su fracaso y sus necesidades, muere en vida; es como agua estancada que se pudre. El que ve las necesidades de los demás es como un río que va sembrando vida a su paso.
Y no te olvides de recibir ayuda profesional si es necesario.
Lupita Venegas/Psicóloga
valora_ac@hotmail.com
Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del feed RSS 2.0.Puedes responder o hacer un trackback desde tu sitio.
