El Año de Servicio: Para conocer, aprender y apoyar
Publicado en web el 25 de Octubre, 2009
Francisco Javier Martínez Cárdenas
2º de Teología
En el Seminario Arquidiocesano de Guadalajara, la formación de todos y cada uno de los alumnos, aún siendo numerosos, logra ser personalizada y adaptada según los procesos de cada uno, ya que no todos pueden tener el mismo ritmo formativo. No es casual por tanto que, desde hace algunos años se haya vuelto incluir en la formación de los futuros sacerdotes el Año de Servicio Pastoral a tiempo completo en alguna parroquia.
Si bien es cierto que ordinariamente cada semana se tiene experiencia de apostolado algunas horas los sábados, dedicarse durante un año de lleno al servicio pastoral, logra siempre una experiencia sin par, donde el alumno apoya en las diversas necesidades de las parroquias según las disposiciones de cada lugar, cada párroco o encargado.
Un tiempo de consolidación vocacional
Algunos seminaristas tienen esta oportunidad de vivir la experiencia del Año de Servicio a tiempo completo en alguna área de pastoral de la Diócesis; puede ser alguna Casa del Seminario o alguna parroquia, conviviendo directamente con el sacerdote responsable el cual le enseñará a vivir las virtudes cristianas y sacerdotales y donde entenderá la manera de trabajar dentro de la pastoral.
Es un año en que el alumno reflexiona intensamente con su director espiritual, es decir, no sólo es trabajo, sino que se le acompaña personalmente y, en su proceso, se busca vaya madurando y consolidando su opción vocacional. En algunas ocasiones son los mismos seminaristas quienes toman la iniciativa de vivir este tiempo, previa consulta con sus superiores, su padre espiritual y en oración; a algunos otros son los formadores quienes les recomiendan vivir Año de Servicio para que, según se vea en el seguimiento con su director espiritual, trabajen en un área específica de su formación y así dar una respuesta más plena al llamado que de Dios han recibido.
Año de trabajo pastoral y espiritual
Los alumnos que cursan este año crecen humanamente de una manera destacada, pues es indispensable para su formación tener indicativos palpables de aquello a lo que se van a dedicar en un futuro, que, aunque se vea lejos, es por demás cercano; en este tiempo de labor pastoral se pueden obtener las herramientas para la vida sacerdotal, porque se conoce la problemática real de la comunidades, las expectativas que tienen de sus pastores y, sobre todo, la necesidad de la Misión en la Iglesia.
En esta etapa el objetivo principal es conocer, aprender y apoyar en la pastoral que se nos encomiende; se entra en contacto con los diversos grupos parroquiales: acólitos, coros, jóvenes, grupos de liturgia, catequesis, enfermos, matrimonios, etc., y quien se encuentra en alguna casa del Seminario, se vuelve apoyo valioso para el equipo formador. Por tanto, este espacio formativo ayuda a aprender y expresar los conocimientos adquiridos dentro del Seminario, adecuándolos a las diferentes áreas para después regresar a nuestra casa de formación con otra mentalidad acerca de los estudios, de la convivencia, de la oración, etc. Verdaderamente, quienes hemos vivido este tiempo, estamos por demás agradecidos.
Tiempo de prueba
Con todo, podemos encontrar en el Año de Servicio otras realidades en donde no pocas veces el seminarista puede descubrir que esta vocación no es su camino y que Dios le llama a otra misión; y no es esto algo negativo sino que puede ser también un esclarecimiento de la propia vida, en donde lo adquirido en el Seminario se reflejará en la vida cotidiana venidera.
Es pues, la etapa del Año de Servicio en el Seminario -o como algunos le llaman, año de prueba- una experiencia que ayuda de manera provechosa a los futuros sacerdotes, ya que el seminarista tiene contacto directo con el pueblo de Dios y con la problemática de la sociedad, para que una vez regresando al Seminario, estudie y se preparar más a fondo, con más claridad acerca de las necesidades de la Iglesia, y con un poco de más conocimiento de las capacidades propias y de una realidad, ya no sólo teórica, sino ahora más palpable y real.
En 18 Comunidades hay
actualmente seminaristas de Año de Servicio:San Martín de Bolaños
San Martín de las Flores
Señor de la Misericordia, Unión del Cuatro
San Pío X
Cocula, Jal.
Apozol, Zac.
Nuestra Señora de Guadalupe
(Colonia Constitución)
Santo Niño de Atocha, El Vergel
Seminario Menor Auxiliar de Cuquío
Jesús Divina Misericordia, Zapopan
Preciosa Sangre de Cristo Fraccionamiento Revolución
Crucero de Santa María
San Gaspar
Sagrado Corzaón, Prados Santa Lucía
Jesús De Nazareth, Loma Bonita, Tonalá
Tlachichila, Zac.
Jesucristo Obrero, La Tuzanía
Divina Providencia, Tonalá.
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