5 de Febrero de 2012
Año XII
No. 783
| Cultural | Edición:

Al paso de la luz

Publicado en web el 1 de Noviembre, 2009

24

Por Daniel León Cueva

Más antes -decían nuestros ancestros-, los atrios de los templos eran tan espaciosos, que daban cabida a los alegres y piadosos fieles en las procesiones, mandas, danzas y festejos a todos los Santos de su especial devoción.
También, hace mucho tiempo, los anchurosos atrios les daban albergue en su silencioso seno a los fieles difuntos, que ahí eran depositados, como más cerquita y juntito a la Casa de Dios.
Vida y muerte no se repelen; en realidad, se convocan para coincidir hacia la trascendencia. Y la Iglesia Triunfante, que aguarda el final de los tiempos para consumar el Dogma de la Comunión de los Santos, seguramente aboga por la Iglesia Purgante y por la Iglesia Militante; trilogía en la que meditamos en estas propicias fechas de noviembre.
…No cabe duda: son muy bellas las moradas del Señor, desde su misma entrada.

Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del feed RSS 2.0. Puedes responder o hacer un trackback desde tu sitio.

Responder

XHTML: Puedes utilizar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>


  • Artículos relacionados

  • Más en esta Sección

  • Todas las secciones

  • Números Anteriores

  • Enlaces


  • Publicidad












 
2012 Semanario – Órgano de formación e información Católica - | Entradas (RSS) | Comentarios (RSS)