5 de Febrero de 2012
Año XII
No. 783
| Cultural | Edición:

Al paso de la luz

Publicado en web el 8 de Noviembre, 2009

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Por Esegé

Nuestra Patria teje su historia en acentos religiosos y cívicos, con un tramado indestructible que conforma nuestro ser nacional.
La Plaza de Armas del pueblo, su jardín, su banquetón para que paseen las muchachas, y al centro la efigie de un héroe de la región.
Al fondo, con el señorío de las canteras manchadas por el musgo y la carga de los siglos, enhiesta y magnífica, la torre del templo.
Así están dándose la mano dos realidades que han construido la historia del país y que no pueden ser entendidas una sin la otra.
Se debe el respeto a los personajes que en el tiempo ofrecieron su acción y acaso también la vida en el servicio de la comunidad.
Se respeta y se da el debido honor a la presencia del templo, que entraña un testimonio de fe, como en Zacoalco se afirma aquí.

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