Cánticos de la Navidad, “Noche de Paz”, un Villancico Universal
Publicado en web el 20 de Diciembre, 2009Esta época de fin de año es la mejor ocasión para dar a conocer el villancico que se ha cantado en todos los idiomas del mundo, y de él se ha sacado una infinidad de copias, no obstante que su origen fue ignorado por muchos años
Profa. Raquel Guadalupe Núñez Rojas
Centro de Estudios Históricos “Fray Antonio Tello”
Cerca de Salzburgo, en el Centro de Austria, precisamente en la aldea de Oberndorf, se ubica el Templo de San Nicolás, cuyo Párroco era, a comienzos del Siglo XIX, el Padre Joseph Mohr, un anciano sacerdote, por cierto muy querido por sus feligreses.
Transcurría el año de 1818, y días antes de la Navidad, el viejo órgano de la iglesia se negaba a seguir sonando, debido a su natural antigüedad. Esto representaba una verdadera tragedia para el señor Cura Joseph, toda vez que, en Austria, una Navidad sin música venía a resultar imperdonable. Entonces, para no decepcionar a sus fieles, el sacerdote le pidió a su amigo Franz Gruber, maestro y organista del vecino pueblo de Arnsdorf, que compusiera una melodía para un texto navideño que el propio Padre Mohr había escrito dos años antes.
En los umbrales de la fama
Fue, pues, en la Misa de Gallo de aquel 24 de diciembre de 1818, cuando el anciano clérigo, quien poseía una buena voz de tenor y tocaba magistralmente la guitarra, y su amigo el virtuoso Gruber, interpretaron, por primera vez, y en lengua alemana, el hermoso villancico “Noche de Paz”. El hecho era totalmente extraño en aquella época, pues los textos religiosos se cantaban todavía en latín.
Sin embargo, el Párroco de San Nicolás era de la idea de que una letra simple y comprensible era lo más adecuado para la feligresía, compuesta por campesinos en su mayoría. Fue así que, en aquella helada madrugada, la plácida melodía reconfortó a los presentes, muy ajenos y lejanos a sospechar que, con el tiempo, adquiriría el rango de villancico universal por excelencia.
Mereció ser difundido
En 1831, un Coro que se dedicaba a cantar aires y tonadas populares del Tirol, incorporó el villancico durante una de sus giras artísticas por Prusia. De allí viajó hasta Nueva York, donde fue interpretado en idioma inglés. Años después, el coro tirolés adoptó la pieza y la interpretó en alemán, en Berlín, ante el Rey de Prusia, Francisco Guillermo IV, quien quedó prendado del canto y ordenó que se entonara en todas las iglesias en la Noche Buena.
Así, la canción empezó a cobrar fama en toda Europa, de donde saltó a América. Para entonces, obviamente, el Padre Mohr había fenecido y nadie reconocía su autoría. La partitura original se extravió y, por una de esas injusticias de la historia, la tonada fue atribuida alternativamente lo mismo a Haydn que a Mozart o a Beethoven; error que no se corrigió sino hasta avanzado el Siglo XX.
Cómo encontraron el
original del villancico
36 años después, la Corte Real de Prusia, que buscaba el auténtico original de la composición, consultó al Párroco de San Pedro de Salzburgo, quien, para sorpresa general, refirió que Mohr y Gruber, muertos prácticamente en el anonimato en 1848 y en 1863, respectivamente, eran los autores del villancico que se había adjudicado al compositor austríaco Haydn.
Actualmente, Oberndorf vela para que no se olvide a los dos hombres. En 1937 fue construida una capilla en el lugar en que se encontraba, en el siglo anterior, la Parroquia de San Nicolás, que fue arrasada en 1913 por una inundación. Se le dio el nombre de “Noche de Paz”, y en sus vitrales pueden apreciarse alas figuras de Mohr y de Gruber.
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