Navidad e hipocresía
Publicado en web el 13 de Diciembre, 2009
Estimada Lic. Lupita:
Estoy indignada con todo lo que significa Navidad. Mi familia política hace todos los esfuerzos por lucirse con regalos, con adornos, con eventos sociales; pero, en el interior, es hipócrita. Ni siquiera practican sus creencias; aprovechan estas fechas para emborracharse y gastar. Yo quise hablar con mi suegra para hacer algo con sentido religioso esta vez, pero me miró como diciéndome que estoy loca. Me desespero al ver que no puedo cambiar las cosas, y yo misma me he desanimado, al grado de que no quiero ni poner el árbol ni menos entregarme al consumismo acostumbrado en esta época. Mis hijos me han reclamado, mas yo insisto en mis dudas sobre seguir con este juego de hipocresías. ¿Qué me recomiendas?
Ma. Isabel:
Para vivir una auténtica Navidad hemos de empezar por no señalar y criticar a los demás, sino por crecer y ser propositivos. Tú tienes una actitud negativa que está volviéndose una trampa para ti misma. Debes renunciar al espíritu crítico permanente. La persona negativa se va vaciando interiormente. Francisco Ugarte Corcuera hace una analogía de este tipo de actitud con lo que ocurre a quien, por no haber sido educado para saborear y asimilar cualquier alimento, procede caprichosamente y rechaza lo que se le ofrece, hasta incurrir en la anorexia.
Tienes razón al hablar de hipocresía en Navidad, aunque hay casos en que ésta no se vive como Dios manda, por simple ignorancia. La hipocresía es una forma deshonesta o fingida de actuar; pero la ignorancia te impide ver la realidad de las cosas.
Hay personas que saben lo que es la Navidad y, aun así, la ignoran. Hay quienes desconocen por completo lo que implica esta bella celebración y la desperdician sin siquiera darse cuenta de ello.
Tú y yo vamos a conocer y a ser auténticas aunque el mundo vaya al revés.
La Navidad es una de las fiestas más importantes del Cristianismo, pues conmemora el Nacimiento de Jesucristo en Belén. Esta Fiesta se celebra el 25 de Diciembre por la Iglesia Católica, la Anglicana, algunas otras Iglesias protestantes y la Iglesia Ortodoxa Rumana.
¡Dios quiso hacerse hombre!, Él vino a estar entre nosotros y revelarnos su Plan de Salvación. Se hizo pequeño y nos modeló las virtudes que necesitamos desarrollar para entrar en la eternidad. Navidad es sinónimo de humildad, de entrega, de servicio a los demás.
Navidad es tiempo de salir de nosotros mismos para ver lo que necesitan de nosotros los que nos rodean. Es momento de agradecer, con actos concretos, el amor de Dios al hombre. Por amor a Él, queremos ser generosos con los más necesitados, queremos perdonar a quienes nos han ofendido, queremos empezar de nuevo en la lucha por una vida cristiana congruente. En estas fechas compartimos nuestra alegría en reuniones familiares y de amigos, hacemos intercambios, sólo para que los nuestros se sientan tomados en cuenta, trabajamos en la manufactura de regalos y diversas viandas para agradar a otros. ¡Y todo esto es bello cuando nos inspiramos en el Señor!
Pero cuando nos quedamos sólo en la superficie y no profundizamos en el sentido, empezamos a vivir estas fechas hipócritamente. Ni amamos ni queremos agradecer, ni mucho menos imitar a Jesús. Entonces vienen los “entripados” y nos enojamos con todo el mundo. Entramos en el juego de la autodestrucción cuando nos hacemos presas del “relativismo”, cuando la Navidad es lo que cada quien quiere que sea y nos olvidamos de la verdad de este acontecimiento sobrenatural.
Sin quejarte, y con la mejor de tus sonrisas, vive una Navidad auténtica. Pregúntate a quiénes vas a ayudar y a hacer felices en estas fiestas. Empieza por tus hijos y tu esposo, arregla tu casa, adorna un árbol y recuerda poner lo más importante: un Nacimiento o Belén, que simboliza lo que estamos celebrando.
Lupita Venegas/Psicóloga
valora_ac@hotmail.com
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