¿Acuerdos vinculantes?, Cumbre de Conpenhague vs. Contaminación
Publicado en web el 10 de Enero, 2010“El tema del desarrollo está también muy unido a los deberes que nacen de la relación del hombre con el ambiente natural. Éste es un don de Dios para todos, y su uso representa para nosotros una responsabilidad para con el pobres, las generaciones futuras y para toda la Humanidad. Cuando se considera la Naturaleza, y en primer lugar al ser humano, fruto del azar o del determinismo evolutivo, disminuye el sentido de la responsabilidad en las conciencias. El creyente reconoce en la naturaleza humana el maravilloso resultado de la intervención creadora de Dios, que el hombre puede utilizar responsablemente para satisfacer sus legítimas necesidades -materiales e inmateriales- respetando el equilibrio inherente a la Creación misma… La Naturaleza es expresión de un proyecto de amor y de verdad. Ella nos precede y nos ha sido dada por Dios como ámbito de vida”
(Cfr. Benedicto XVI. “EncíclicaLa Caridad en la verdad”, N° 48, 2009).

Dr. Alberto Gutiérrez T. Formoso
El eco de la Cumbre de Copenhague repercute todavía en este inicio de 2010, y esperamos que resuene por muchos años más del siglo y del milenio. Claro que somos conscientes de que no se alcanzaron Acuerdos Vinculantes obligatorios (con valor jurídico); pero pudiera ser que en México 2010 florezcan, maduren y den frutos efectivos bien concretos. Por lo pronto, aceptamos lo expresado por Barack Obama sobre que lo realizado “fue un compromiso insuficiente, pero significativo”. Nos parece que hablar de un “rotundo fracaso” es un juicio resentido. Alberto Cárdenas Jiménez, ex Gobernador de Jalisco, conocedor del campo (ex Ministro federal en la materia), Senador de la República y asistente activo en la Cumbre, ha sido más realista en su balance.
Como base, EE.UU., China, Brasil, la India y Sudáfrica sellaron un Pacto de acción mundial a largo plazo; logro promisorio, pues se trata de varios de los territorios geográficos más extensos del planeta. El trabajo de los miles de participantes de 193 países fue serio y agotador; hubo sesiones de 24 horas continuas.
Precisiones del texto final,
no vinculante
El Texto final del Acuerdo contempla un segundo período de compromiso, pero es vago en la financiación efectiva. Los desacuerdos reflejados afloran en casos concretos, como el recorte de emisiones de gases de efecto “invernadero” de parte de las grandes potencias. Hay que aceptar que Inglaterra (¿) y la Unión Europea fueron los más comprometidos. Brasil, muy implicado, decidió urgir su compromiso. Pero muchos de los países pobres esperaron…el apoyo financiero, al afinar el borrador del texto.
Nuestra voz
El papel de Felipe Calderón Hinojosa, Presidente de México, fue protagónico y valioso al urgir un consenso, con el impulso de Albert Gore, Premio Nóbel y convencido dínamo de esta Cumbre. Su labor fue reconocida con el “Globo Terráqueo Internacional”, premio simbólico.
La Conferencia N° 16 sobre el “Fondo Verde” fue de “especial relevancia”, se afirmó. Ahí se ratificó la decisión de que la XV Conferencia General se haya programado para celebrarse en México este 2010. Marcelo Ebrard, Jefe de Gobierno del D.F., fue nombrado Presidente del Consejo Mundial de Alcaldes sobre Cambio Climático; honor y compromiso de mucho peso.
En lo obscuro del cuadro, las manifesta-ciones de repudio a la Cumbre fueron duras en 130 naciones del mundo. Señal inequívoca de las dramáticas consecuencias que origina ese cambio climático.
Panorama previsto para américa
Señalamos apenas algunos casos concretos, tanto de focos de contaminación como de regiones que pueden lamentar sus consecuencias:
Las repúblicas del Caribe como Dominicana, Haití, Cuba, Jamaica, peligran en sus litorales, llenos de bahías, cayos, puntas, bocas e islas de “superficies llanas”. Ejemplos son el Golfo de Gonave, la Isla Tortuga, la Isla de Pinos, con playas muy bajas. Lo mismo se diga de los litorales “bajísimos” en los estuarios de los grandes ríos de Sudamérica: el Orinoco en Venezuela y su estuario; las costas de Las Guyanas; San Luis de Maranhao, en Brasil, con sus pleamar y bajamar con 8 metros de nivel (¡), donde se asientan los “alagados” (terrenos inundados), pobrísimos, en densos asentamientos en “palafitos” (viviendas muy precarias, sostenidas en estacas dentro de un lago). La “Chala” de la costa desértica (¿¡) de Perú, como las “goteras” de Lima. Todas esas regiones serían o serán totalmente inundadas por la pleamar ya fija.
Dos problemas gravísimos emergen ya en América: el deshielo de imponentes glaciares de Los Andes en sus nieves “¿perpetuas?” Ecuador, Perú y Bolivia ya han alertado sobre este problema. Destaca el glaciar del majestuoso Huayna Potosí. Y en segundo lugar, la contaminación de riquezas edafológicas (suelos), y de pisos y nichos ecológicos como la deforestación de La Amazonía (pulmón universal), de extensos bosques y de “magníficas florestas”. Tema inconmensurable, que merecería consignación especial.
México, con sus focos de alarma, puede ser parámetro prototipo del problema global. Ojalá sea un atento y atinado anfitrión.
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