Página Vaticana
Publicado en web el 24 de Enero, 2010Los ojos de la Iglesia están puestos en Haití
CIUDAD DEL VATICANO.- Mientras el desastre se ha apoderado de Haití, los ojos de la Iglesia se han concentrado, asimismo, en ese país, el más pobre de Occidente, cuyo sufrimiento, durante lustros, ha sido olvidado demasiado tiempo, denunció el Cardenal Josef Cordes.
El Presidente del Consejo Pontificio “Cor Unum”, Dicasterio vaticano encargado de coordinar a las agencias caritativas y de ayuda católicas, ha hablado con ZENIT de las consecuencias de ese terremoto que devastó Puerto Príncipe.
En esa entrevista, el purpurado alemán habló de los daños sufridos por ese país y de las necesidades que deberá afrontar en los próximos días, meses y años.
“El Nuncio apostólico en Santo Domingo fue el primero en establecer contacto a través de correo electrónico con el Arzobispo Bernardito Auza, Nuncio Apostólico en Haití, y él nos informó sobre las pérdidas de la Iglesia, tanto en términos de vidas humanas como en daños materiales. El Arzobispo de Puerto Príncipe, Monseñor Joseph Serge-Miot, a quien describió como un Pastor “bueno, siempre sonriente”, falleció al ser arrojado del balcón de su residencia por la fuerza del terremoto. Otros sacerdotes, religiosos, y al menos nueve seminaristas, quedaron sepultados bajo los escombros. La Catedral y todas las Parroquias han sido destruidas. El Arzobispo Auza comunicó también que ha estado visitando las estructuras católicas y otras, muchas de las cuales quedaron dañadas, para expresar así la cercanía de la Iglesia y del Santo Padre ante el desastre”, explicó el Cardenal Cordes.
“A corto plazo, hacen falta personas para salvar vidas y responder a las necesidades básicas (agua, comida, casa, prevención de enfermedades), restablecimiento del orden; y a largo plazo, para reconstruir, ofrecer ayuda espiritual y psicológica, sobre todo cuando la atención de los Medios de Comunicación comience a languidecer.
“El Sumo Pontífice exhortó a todas las personas de buena voluntad a ser generosas y concretas en su respuesta para responder a las necesidades inmediatas de nuestros hermanos y hermanas que sufren en Haití (Cf. Audiencia general, 13 de enero de 2010). Es importante ofrecer una ayuda tangible a través de las agencias caritativas de la Iglesia Católica. Afortunadamente, en todo el mundo, se están organizando y alentando iniciativas en este sentido.
“Por ejemplo, la Conferencia Episcopal Italiana ha establecido el 24 de enero como Jornada de Oración y Caridad por el Pueblo de Haití. Las Embajadas nacionales ante la Santa Sede están ofreciendo la Santa Misa por nuestros hermanos y nuestras hermanas que sufren. Tenemos que interceder a través de la oración, y no sólo con dinero y víveres, por los que sufren en Haití” (ZENIT).
El Papa hace un
“llamado urgente”
a la solidaridad con Haití
CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa Benedicto XVI manifestó su solidaridad con los damnificados del terremoto que devastó la Capital de Haití la tarde del martes 11 de enero.
“Invito a unirse a mi oración al Señor por las víctimas de esta catástrofe y por aquellos que lloran por las desapariciones”, dijo el Papa en su alocución.
El Santo Padre manifestó su “cercanía espiritual” hacia todos los damnificados “y a todas las personas que han sido probadas en esta gran calamidad, implorando a Dios el consuelo y alivio de su sufrimiento”.
Igualmente, hizo un llamado al mundo a vivir la generosidad “para que no falte, a estos hermanos y hermanas que viven un momento de necesidad y dolor, nuestra concreta solidaridad y la ayuda efectiva de la Comunidad Internacional”.
Aseguró que la Iglesia Católica saldrá al encuentro de todos los necesitados a través de sus instituciones de caridad (ZENIT).
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