5 de Febrero de 2012
Año XII
No. 783
| Varios | Edición:

Apostando por cambios, Es posible y rentable una ganadería ecológica

Publicado en web el 10 de Enero, 2010

El Rancho Santa María es un ejemplo pionero de cómo puede manejarse una empresa de campo mediante procedimientos amigables con la Naturaleza y el Medio Ambiente

Salvador Y Maldonado32

La ganadería ya empezó a dar los pasos iniciales para desarrollarse como una actividad que no propicie el deterioro ambiental, como ha sucedido en numerosas regiones del mundo, del país y de Jalisco en particular, donde este noble quehacer ha traído consigo, entre otros hechos negativos, el avance de la desertificación por un modelo que no permite el manejo sustentable del suelo y el agua, dos valiosos recursos cada vez más amenazados.

Un ejemplo de vanguardia puede observarse en el Rancho Santa María, ubicado en el Municipio alteño de Tepatitlán de Morelos, donde están probándose y comprobándose los pasos necesarios para mostrar que es posible un enfoque ecológico en la actividad ganadera y que a la vez funcione como negocio rentable.

Ventajas muy capitalizables

Al respecto, el propietario de este rancho especializado en ganado bovino de registro, de las razas Simmental, Charolais y Santa Gertrudis, Luis Enrique Villaseñor Gutiérrez, explica que ya lleva uno y medio años involucrado en un proyecto que persigue el objetivo de aprovechar al máximo el agua de lluvia, que junto con unas técnicas específicas de regeneración del suelo, pretende llegar a niveles de mayor productividad.

Entrevistado en su misma propiedad, expone que su proyecto empezó con la renuncia al empleo de los fertilizantes sintéticos, por ejemplo la urea, y otras fórmulas químicas como los fosfatos, para apostarle al uso de compostas y biofertilizantes, lo que ha supuesto recurrir a productos elaborados a base de estiércoles de los mismos bovinos, combinados con sueros de leche y otros insumos naturales, como melazas, hojas de árboles y microorganismos benéficos que han demostrado la misma eficiencia de los productos derivados del petróleo en la tarea de fertilización, con la ventaja de reducir costos y darle mayor vigor al suelo.

Detalla que la fertilización de las 120 hectáreas de su propiedad ganadera suponían anteriormente un costo de 220 mil pesos por ciclo, mientras que actualmente el gasto en tal tarea es de 50 mil pesos.

El ganadero refiere que ahora vendrá una segunda etapa enfocada básicamente a la mayor retención de las aguas de lluvia y a repoblar al máximo la carpeta vegetal con el enriquecimiento nutricional de las tierras. Puntualiza que este proyecto cuenta con la asesoría del técnico australiano Darren Doherty, un experto en la metodología conocida como Key Line, un sistema enfocado a la restauración de los suelos devolviéndoles su fertilidad y “blindándolos contra la sequía, para convertirlos en grandes receptores de carbono orgánico”.

Elemental, acopiar y dosificar el agua

En su caso concreto, hace mención de que, entre los objetivos que se persiguen, sobresale el de captar 700 millones de litros de agua pluvial en sus tierras, tanto de la que cae directamente en su propiedades, como de la que escurre en predios vecinos, mediante ciertas obras de captación y retención: tres bordos y obras complementarias, como canales y plantaciones de vegetales de tres tamaños: árboles de gran talla, como nogales; de talla mediana, como macadamias, y de arbustos ricos en calidad nutricional, como la especie Leucaenia (género al que pertenecen los guajes).

Actualmente, su rancho tiene una capacidad de carga animal de 2.5 animales por hectárea, lo que se pretende duplicar con las obras que se han puesto en marcha y que, en caso de conseguirse, sería una acción de gran impacto económico si se considera lo cotizado de los predios ganaderos productivos en la región alteña, cuyo costo se fija “según la voluntad del dueño”.

Mediciones específicas

Cabe referir que el índice de carga de animal se basa en las recomendaciones de la Comisión Técnica Consultiva de Coeficientes de Agostadero (Cotecoca), que determina el número de animales por cada hectárea, de acuerdo a las condiciones de los ecosistemas de cada región del campo mexicano.

Hace énfasis en que así como su rancho, bajo la conducción de su padre, fue de los primeros de la región en adoptar las herramientas zootécnicas y agronómicas, que en su momento fueron de vanguardia (como los ensilados del maíz y las técnicas de henificación de los pastos), ahora las acciones se encaminan al enfoque sustentable en lo ecológico.
Por tanto, es deseable que en los programas oficiales para el sector pecuario, como el Progan, se valoren estas acciones, de modo que al productor se le incentive con los recursos públicos disponibles para tal efecto.

¿Qué es el Key Line?

Una metodología de técnicas agronómicas y de diseño del paisaje para favorecer la captación y retención de agua en base a la topografía de los terrenos, de modo que se regenere la carpeta vegetal y se enriquezca nutricionalmente a los suelos.

Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del feed RSS 2.0. Puedes responder o hacer un trackback desde tu sitio.

Responder

XHTML: Puedes utilizar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>


  • Artículos relacionados

  • Más en esta Sección

  • Todas las secciones

  • Números Anteriores

  • Enlaces


  • Publicidad












 
2012 Semanario – Órgano de formación e información Católica - | Entradas (RSS) | Comentarios (RSS)