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Publicado en web el 2 de Enero, 2010Una almohada de acuerdo a nuestras necesidades
Las hay de diferentes tamaños, texturas y materiales. Algunas se constituyen en artículos de moda, y sus precios son variables. Lo cierto es que de la elección de una buena almohada depende, en buena parte, nuestro descanso, lo que nos lleva a mantener un cuerpo sano .
Sonia Gabriela Ceja Ramírez
¿Se levanta con dolor de cuello, cansado y en ocasiones con dolor de cabeza? Preste atención, pues probablemente la almohada que está utilizando no sea la adecuada para usted.
¿Cómo elegir la correcta?
Lo primero que debemos tomar en cuenta a la hora de adquirir y usar una almohada, es que ésta conformará un soporte para nuestra cabeza cuando estamos en postura horizontal de reposo, y que debe ayudar a que nuestra columna vertebral conserve su posición natural como cuando estamos de pie. Esto nos ayudará a conseguir un pleno descanso, sin acumular tensión y sin ocasionar trastornos tales como contracturas musculares o incluso hipertiroidismo. También debe considerarse que la almohada es un artículo de uso personal y que no a todos nos es útil la misma. Para los jóvenes es conveniente una almohada no muy gruesa, y si usted tiene problemas de columna, deberá elegir una delgada.
Una para cada postura
La posición, a la hora de dormir, también es un factor importante antes de elegir una almohada. Si usted duerme boca arriba, debe utilizar una con poca altura. Si duerme de costado, la almohada debe tener la misma dimensión de su hombro, para garantizarle que el cuello seguirá en su posición natural. Si usted cambia constantemente de postura durante la noche, puede utilizar dos almohadas de baja altura para intercambiar las posiciones y altura de las mismas. Debemos mencionar que dormir boca abajo no es una posición recomendable, ya que esto provoca que la región lumbar quede en una postura forzada y que nuestro cuello permanezca girado hacia un lado. Se puede dormir de lado, con la pierna inferior (sobre la que se apoya el cuerpo) estirada, y la otra pierna debe quedar flexionada al igual que la cadera.
Importante, elegir
el material correcto
Otro aspecto relevante es el material del que está confeccionada la almohada. Debemos tener en cuenta que ésta absorbe nuestra transpiración, por ejemplo. Por lo mismo, debe procurarse una almohada que se pueda lavar fácilmente, a mano o en máquina, y moldear a nuestro gusto; lo mejor es comprar una de poliéster.
Si queremos una que se adapte al peso y forma de nuestra cabeza, y que además no acumule ácaros, debemos comprar una de látex. Otra saludable y tradicional alternativa son las almohadas de plumas; sin embargo, éstas provocan más calor. Las que están rellenas de fibras naturales, requieren una funda 100% de algodón para que circule el aire. Tome en cuenta que su cabeza reposa sobre la almohada una tercera parte de su vida, por lo que no es conveniente escatimar atención y dinero, a la hora de elegir.
¿Cómo lavar nuestras almohadas?
Debemos hacerlo por lo menos una vez al año. Generalmente, en la etiqueta, vienen algunas indicaciones para su cuidado. Algunas deben lavarse en seco, pero la mayoría se puede lavar a mano o en la lavadora.
Para el lavado a mano, se sumerge la almohada en agua tibia con jabón suave, sacándola y metiéndola dos o tres veces mientras se oprime para que suelte toda la suciedad, y se enjuaga haciendo otro tanto. En el penúltimo enjuague se agrega una cucharada de amoníaco para uso doméstico; de esta manera, quedará más limpia. Para exprimirla, puede ponerse por algunos minutos en la centrifugadora de la lavadora. Posteriormente, se seca al aire libre dando vuelta de un lado y de otro para que la humedad no se acumule sobre una de las caras.
Conveniencia de un buen descanso
Es primordial gozar de un buen sueño, tranquilo, reparador y por el lapso conveniente. Si no se lleva a cabo este proceso, tendremos problemas con nuestra atención, concentración y rendimiento, además de enfrentar dificultades a la hora de tomar decisiones o emitir un juicio. Según está comprobado, el desvelo o el insomnio también pueden empeorar la calidad de nuestras relaciones con los demás.
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