23 de Abril de 2017
Año XX
No. 1055
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La adopción, Un derecho histórico y humanitario

Publicado en web el 24 de Enero, 2010

La adopción

Un derecho histórico y humanitario

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Mónica Livier Alcalá Gómez

La adopción, como funciona hoy en día, es un procedimiento jurídico que permite a un niño o niña convertirse, en términos legales, en el hijo o hija de padres adoptivos, distintos de los naturales.

En ocasiones, porque los menores no pueden vivir con sus propios padres, y ni siquiera con su familia “extensa” (tíos, abuelos, etc.), “el Estado busca garantizar su derecho a ser parte de una familia permanente” (DIF Jalisco); sin embargo, la adopción, como la entendemos hoy, no siempre tuvo la misma connotación, aunque es una de las figuras jurídicas más antiguas.

Importancia de la adopción, para los romanos

El Derecho Romano rige todavía muchos de los órganos jurídicos de la mayoría de países en el mundo, siendo, además, la base para diversas instituciones legales. Una de las más solemnes es precisamente la adopción.

Roma vivió cuatro etapas que abarcan desde su Fundación con el reinado de Rómulo, hasta la segunda etapa, denominada Primer Imperio, la cual culmina al iniciarse la del Imperio Moderno, hasta su decadencia y caída, para dar paso al cristianismo.

A partir, pues, del segundo período, es cuando tiene su mayor apogeo la adopción como institución de derecho, llegando a ser una práctica muy común entre los emperadores romanos; por ejemplo, el de Julio César, quien adoptó a Augusto y a su familia, a fin de que fuera su sucesor.

Existían entonces dos tipos de adopción: la plena, en la que el adoptado pasaba a pertenecer enteramente a la familia del adoptante, con derechos y obligaciones; y la arrogatio, en el caso de que se quisiera adoptar a toda una familia, para perpetuar la descendencia.

Para los españoles y franceses

La organización legal para la adopción en la Península Ibérica se encuentra desde el Siglo XIII, por influjo romano. Para los españoles, eran aptos adoptantes, sobre todo quienes, no teniendo hijos, nietos ni descendientes legítimos, deseaban perpetuar su descendencia. Además de este primer requisito, se pedía que el adoptante fuera mayor que el adoptado por al menos 18 años, y tenían prohibido hacerlo los sacerdotes y las mujeres, aunque éstas podrían adoptar, bajo dispensa, si habían perdido un hijo en la guerra.

Fueron estas disposiciones, tanto del Derecho Romano como de los Códigos Españoles, las que hicieron aplicable la adopción en la Nueva España durante la época de la Colonia. En Francia, sin embargo, la adopción no era práctica común, pues se le desconocía hasta antes del Siglo XVIII.

En el Código Napoleónico se reglamentaron tres formas de adopción: la ordinaria (común), la remuneratoria (premiar actos de arrojo y valentía), y la testamentaria (del tutor próximo a la muerte para que el pupilo heredara).

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Esta costumbre en nuestro país

Aunque la adopción tiene sus orígenes más remotos en la India, en México se ha regido siempre por el Derecho Romano y, por tanto, tiene una concepción latina. Así pues, “adopción” es la acción y efecto de “adoptare”, lo que en Derecho significa un “acto jurídico que crea, entre dos personas, vínculos análogos en el orden civil, a los que existen entre padres e hijos legítimos”.

En los Códigos de 1870 y 1884, así como en la Ley de Relaciones Familiares de 1917, no se contempló aún esta figura jurídica en México. Fue hasta la promulgación del Código Civil de 1928 cuando se reguló la adopción simple, tomada del Código Napoleónico.

En nuestro Estado, es el Consejo Estatal de la Familia, aparecido en 1994, el que tiene como objetivo servir como enlace permanente entre todas las instituciones públicas, descentralizadas o privadas, a las cuales se les haya confiado la atención, custodia y asistencia a la niñez, a los discapacitados y a las personas en edad senil, a las madres en situación crítica, ya sea afectiva o económica, y a la familia”. Es este organismo, principalmente, el encargado de regular las adopciones en Jalisco.

 

Fuente: Libro La Adopción en México, Historia, doctrina, legislación y práctica del Lic. Rogelio A. Ruiz Orozco, Editoria Rusa. México, 2002

 

Se agiliza el proceso de adopción

Jalisco ha sido, desde hace algunos años, un modelo para otros Estados en cuanto a la agilidad de los procesos de adopción se refiere; sin embargo, aun cuando este proceso no era lento, en 2008 se propuso y concretó una reforma legal que permitiese que el trámite para la pérdida de la Patria Potestad se agilizara, por lo que el menor se vio beneficiado al ser rápido sujeto de adopción.

En concreto, se modificaron los Códigos Penal, Civil, de Procedimientos Civiles y de Asistencia Social, así como las Leyes del Centro de Atención para las Víctimas del Delito, del Registro Civil, de Justicia Integral para Adolescentes y de los Derechos de las Niñas, los Niños y los Adolescentes.

En ese mismo año de 2008, existían en Jalisco seis mil niños en espera de integrarse a una familia, distribuidos en 146 Casas-Hogar y Albergues. La mayoría había sufrido abandono o violencia familiar.

 

Referentes para la adopción en Jalisco (Datos DIF Jalisco)

Se entiende por adopción el estado jurídico mediante el cual se confiere al adoptado la situación de hijo del o de los adoptantes, y a éstos, los deberes inherentes a la relación paterno-filial.

La información en materia de adopciones se proporcionará únicamente a personas mayores de 22 años, al abogado del usuario solicitante o a la persona que acredite su interés jurídico sobre la solicitud.

Son sujetos de apoyo para la solicitud de tramitación de adopción: Parejas casadas, personas solteras, personas o parejas derivadas de instituciones u organismos gubernamentales o no gubernamentales.

El manejo de la información de los solicitantes será de forma confidencial y personal.
Para la atención de las solicitudes de adopción se deberá tener en cuenta el interés superior del menor o menores que se pretende adoptar.

 

5bProcedimiento básico inicial
para la adopción en Jalisco

El usuario acude al Departamento de Adopciones del Consejo Estatal de Familia y solicita información y apoyo para la adopción de un menor.

El Departamento de Adopciones brinda al usuario información sobre los trámites a realizar y le señala los requisitos a cubrir.

El usuario acude al Departamento de Adopciones del Consejo con toda la información solicitada.

Una vez recibida, verificada y completada la información del expediente, el Departamento realiza la entrevista inicial de Psicología y Jurídico pertinentes a las parejas solicitantes de la adopción.

El usuario acude al curso para padres adoptivos en las fechas y horarios establecidos para recibir capacitación.

El Departamento asesora y capacita a todos aquellos usuarios solicitantes (personas o parejas) que aprobaron las etapas necesarias para la adopción, mediante una sesión con el área de Psicología y Jurídico, donde se les hace saber los alcances jurídicos y emocionales que la adopción implica, consecuencias legales, esterilidad, desarrollo infantil, educación y desarrollo de los hijos.

El Departamento de Adopciones, una vez finalizado el curso preparatorio, extiende la constancia en la cual determina que los solicitantes han recibido la debida información, asesoría y capacitación sobre los alcances psíquicos, afectivos y jurídicos que la adopción implica.

La adopción, aunque ha ido cambiando de ser un beneficio ciudadano para perpetuar el apellido y a las deidades domésticas -como en el caso de los romanos-, es ahora, más que nada, visto como un doble beneficio: un apoyo a las parejas que no pueden tener hijos, y, principalmente, un gesto de amor a los niños que han sufrido abandono o maltrato, a fin de darles la oportunidad de pertenecer a una familia estable y sana.

 

¿Quiénes pueden adoptar?

Las personas mayores de 25 años y en pleno ejercicio de sus derechos son aptas para adoptar, según los ordenamientos estatales.
Las personas que pretendan adoptar deberán tener, al momento del inicio de los trámites de adopción, la salud psíquica y física para cumplir con la misma.
Los cónyuges pueden adoptar siempre y cuando estén ambos de acuerdo.

¿Quiénes pueden ser adoptados?

Uno o más menores de edad y personas con discapacidad.
Menores de edad cuando son huérfanos de padre y madre.
Los hijos de filiación desconocida, declarados judicialmente abandonados.
Los hijos cuyos padres hayan perdido la patria potestad por sentencia judicial.
Aquéllos cuyos padres o tutores otorguen su consentimiento.
Los mayores de edad, cuando sean incapaces.

 

Algunos requisitos:

Contar con medios económicos suficientes para proveer la subsistencia del adoptado y su educación.
Que la adopción sea benéfica para el adoptado.
Ser persona con buenas costumbres.
Recibir asesoría sobre las implicaciones de dicha responsabilidad.

 

La adopción en la Biblia: figura salvífica

En Éxodo se relata la historia acerca de una mujer hebrea llamada Jacobed, quien dio a luz un hijo durante el tiempo en el que Faraón (el rey) había ordenado que todos los niños varones que nacieran, fueran muertos a fin de controlar la población (Éxodo 1,15-22). Jacobed tomó un canasto, lo impermeabilizó con asfalto y brea, colocando en él a su bebé, y lo dejó en el río. Una de las hijas de Faraón vio el canasto y recuperó al niño. Eventualmente fue adoptado dentro de la familia real y se le puso por nombre Moisés. Él creció y llegó a ser un fiel y bendecido siervo de Dios (Éxodo 2,1-10).
En el Libro de Ester, una hermosa muchacha llamada Ester, quien probablemente fue adoptada por su primo después de la muerte de sus padres, llegó a ser reina, y Dios se valió de ella para llevar la libertad al pueblo judío. En el Nuevo Testamento, el Único y Unigénito hijo de Dios, Jesucristo, fue concebido por medio del Espíritu Santo, en vez de haber sido a través de la simiente de un hombre (Mateo 1,18). Él fue adoptado y criado por el esposo de su madre, José, quien recibió a Jesús como su propio hijo.

 

 

 

 

 

 

Hospicio Cabañas 200 años cobijando a la niñez

 

La institución, fundada por el Obispo de Guadalajara, cumple dos siglos de velar por los más desprotegidos. Su Directora califica de inaceptable la adopción por parte de parejas homosexuales

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Sonia Gabriela Ceja Ramírez

El Hospicio Cabañas está por cumplir 200 años, fecha en que, a encomienda del Rey Carlos IV, fue fundado como “Casa de la Misericordia” por Don Juan Cruz Ruiz de Cabañas y Crespo, Obispo de Guadalajara. Sin embargo, debido a la confusión que causa con el Instituto Cultural Cabañas, inmueble donde originalmente se albergaba a los niños, ubicado en la Plaza Tapatía, y que actualmente funciona como centro cultural, el Hospicio cambiará su nombre a Hogar Cabañas.

Apoyo a quienes vivieron un calvario

Actualmente, el también llamado Instituto Cabañas da hogar a 450 niños, cuyas edades van desde un día de nacidos hasta los 18 años, en el caso de las mujeres. Los hombrecitos de entre 12 y 18 años, pasan a la Ciudad de los Niños del Padre Cuéllar, para que su incipiente despertar a la sexualidad no ocasione problemas mayores.

Con ocasión del Bicentenario de su Fundación, ya se plantea la edificación de una casa para los niños varones, de manera que no tengan que abandonar la institución.

“La característica de nuestros niños es que son presuntas víctimas de delitos; no son niños huérfanos ni niños a los que voluntariamente sus padres dejan aquí, sino pequeños derivados por la Procuraduría General de Justicia del Estado, que han estado sujetos a maltratos o a la omisión de cuidados”, refiere la Señora María Amparo González Luna Morfín, Directora de la Institución.

 

Un camino nada fácil

Del total de la población que maneja, tan sólo el diez por ciento de los niños es adoptable, debido a que “muchos nos llegan ya grandes y son difíciles de adoptar, a causa, principalmente, de que en México existe muy poca cultura de la adopción.

“Hace tiempo, los mayorcitos solían ser entregados a parejas extranjeras; sin embargo, hoy existen impedimentos para que el trámite llegue a feliz término.

“En cuanto al procedimiento de adopción para los connacionales, éste se inicia con el retiro de la patria potestad a los padres biológicos, a quienes se les otorga antes un plazo de tres meses para que intenten la reintegración con sus hijos. Tras este lapso, se entabla un juicio en el que el Instituto Cabañas puede obtener la tutela y, a su vez, promover la libre adopción del niño.

“Estos procesos son lentos, y el tiempo varía de uno hasta tres, seis o siete años”.

 

Elemental, conocerse a fondo

A los candidatos a padres adoptivos se les proporciona toda la información que se posee sobre el menor. El pediatra de la institución les explica detalladamente su situación de salud. La psicóloga, cuando se trata de niños grandecitos, les da, a los nuevos padres, consejos sobre el trato hacia el menor. También la encargada del área donde se encuentra el pequeño habla con los padres sobre los hábitos, gustos y características prácticas del niño.

Una vez que se ha seleccionado una pareja de posibles padres, el niño comienza a convivir de manera familiar con ellos: “En un principio vienen a jugar con el niño, después lo sacan de paseo, y posteriormente pueden vacacionar todos juntos para ir integrándose paulatinamente.

“Además, los padres reciben una preparación individual por parte de la psicóloga de la Institución y de un terapeuta familiar, quienes determinan el perfil de la familia”.

 

Familias seguras

En cuanto a la adopción pretendida por parejas de extranjeros, el Sistema DIF y el Consejo Estatal de Familia, según el Tratado de La Haya, solicitan amplia información sobre los posibles padres, detallando su perfil psicológico, situación social y económica; vienen luego entrevistas con la pareja y la anuencia por parte de las autoridades de su país de origen, de manera que se garantice la seguridad del niño. Italia, Francia y España son los países que más solicitan niños “Ruiz Cabañas” (apellido genérico que se les otorga a los chavos, en honor a su Fundador) por las buenas experiencias que se han comprobado entre infantes de la Institución.

En cuanto a los pequeños que no son adoptados, pueden ser reintegrados a sus hogares después de que los papás asistan a una escuela para padres. Los demás abandonan la institución al cumplir 18 años, etapa en la que ya cursaron alguna carrera corta o tienen algún oficio que les permite ganarse la vida honestamente.

Inicialmente, acuden a algún familiar o rentan un departamento entre varios; en el caso de las chicas, recurren a las Religiosas de María Inmaculada, donde tienen la facilidad de vivir mientras estudian y trabajan.

No todos son aptos
para fundar una familia

Respecto a la debatida cuestión de la adopción por parte de parejas homosexuales, la Directora del Instituto Cabañas señaló que de ninguna manera puede ser sano para los niños crecer en un ambiente anormal y, por tanto, esta Institución nunca entregaría la custodia a una pareja del mismo sexo: “Los niños ya han sufrido demasiado y tienen derecho a llevar una vida lo más normal posible, con un papá y una mamá que los guíen y los quieran”.
Como alternativa a esas ideologías contrarias a las leyes naturales, propuso promover la unión familiar, y la difusión y vivencia de los valores. Afirmó que no se trata de discriminación o de cuestiones políticas o religiosas, pues a final de cuentas los principales educadores son los padres y madres de familia, por lo que éstos deben asumir su papel en la construcción de una mejor Sociedad.
Algunos de los niños “Ruiz Cabañas” regresan a la Institución, bien sea para adoptar a otros niños, que como ellos alguna vez necesitaron de un hogar, o para apoyar profesionalmente a la Casa que en otro tiempo los formó.

 

Requisitos para la adopción:
Ser mayor de 25 años
Tener 18 años más que
el adoptado
Solvencia moral y económica
Evaluación psicológica
Salud física y emocional
El proceso de adopción no tiene costo alguno.

 

En bien de la Sociedad

Siempre hay una buena salida

Existen instituciones que ayudan a matrimonios que no han podido ser padres, y otras que orientan y apoyan a mujeres que han pensado en abortar porque su embarazo no fue planeado ni deseado, dándoles la opción de entregar a sus hijos en adopción

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Dulce Natalia Romero Cruz

“Según la Ley, para adoptar a un menor se necesita saber la idoneidad de la pareja que pretende hacer la adopción, “aseguró Mons. Rubén Darío Rivera Sahagún, Capellán de San José de Gracia, y con amplia experiencia en esta labor asistencial. La Ley marca requisitos que deben cumplirse, siendo los principales las buenas costumbres y un nivel económico óptimo para cubrir las necesidades esenciales del menor, para que reciba una educación integral como cualquier hijo de familia. A los adoptados, siempre se pretende encontrarles una buena familia, porque las instituciones, por más esfuerzos que hagan, no pueden cubrir todas sus necesidades. Ahora bien, la Iglesia, siempre preocupada por el mejoramiento de los individuos y de las familias, promueve la adopción, pero respetando lo que dice el Derecho Civil y buscando que sean hogares bien integrados y formados los que tengan la oportunidad de tener el beneficio de formar una familia, de realizar el deseo de paternidad y de que el niño adoptado pueda desarrollarse plenamente.

Un desarrollo armónico

En cuanto al tema del intento legal, de parte de la Asamblea del Distrito Federal, para autorizar a las parejas del mismo sexo a adoptar menores, Mons. Rubén Darío opinó: “No podemos admitir ese acto porque es ir en contra de los principios de la Doctrina de la Iglesia y de la Ley Natural; porque siempre el menor, en el proceso de su formación integral, necesitará la imagen paterna y materna. Esto yo lo digo viendo las cosas, incluso al margen de la cuestión religiosa, hablando desde un marco estrictamente natural. No tengo idea de qué tipo de tendencias, que han tomado tanta fuerza, sobre todo en el D.F., pugnen por permitir esto, que por otra parte, creo que se debió primero consultar la opinión de la Sociedad. Esto lo digo con respeto, pues no se trata de ofender a nadie, pero sí de ver la conveniencia de los menores. Ojalá y las cosas tomen su cauce debido, mirando siempre en que el adoptado tenga lo mejor”.

Trayecto

Monseñor Rubén Darío Rivera Sahagún colaboró como Consejero, durante seis años, del Consejo Estatal de Familia, un organismo descentralizado que tiene el propósito de resolver la problemática jurídica de menores abandonados, expósitos, huérfanos, maltratados reiteradamente por quienes ejercen su custodia, o bien, de personas incapaces, ejercitando para ello procedimientos de tipo jurídico, administrativo o interno, en beneficio directo de la población. Él estaba específicamente en la Sección de Adopciones, donde se procura proporcionar una familia estable y calificada a los menores albergados en casas-hogar, cuya situación jurídica así lo permita, mediante la adopción.

Otras funciones que tiene esta Sección del DIF es promover en la Sociedad la cultura de la adopción y hacerlo dentro del marco legal, vigilar los procesos de adopción solicitados, participar en todo el proceso de estudios socioeconómicos y psicológicos para encontrar solicitantes idóneos, establecer coordinación con instituciones públicas y privadas, y coordinar y realizar seguimiento con las parejas, con el fin de procurar la completa integración de todos sus participantes.

 

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Una luz en la oscuridad

Por otra parte, la Institución Vida y Familia, A.C. (VIFAC), fundada por Marilú Mariscal de Vilchis, tiene la misión de proteger la vida mediante el apoyo a la mujer embarazada en desamparo y de los menores confiados a la institución. En VIFAC se trabaja para que día a día más mujeres y niños alcancen el derecho a una vida justa y sin discriminación, y logren un apropiado desarrollo, convirtiéndose en personas capaces de enfrentar la vida dignamente y poder llevar la frente en alto. La institución intenta proteger la vida humana brindando atención a la mujer embarazada y a su futuro hijo, como una alternativa real al aborto y al abandono de menores.

7cEn 1985 nace VIFAC como institución pionera en su género; y hoy, tras más de veinte años de camino recorrido, es alto el porcentaje de mujeres hospedadas que han encontrado allí la fortaleza y la paz para salir adelante. VIFAC tiene presencia a nivel nacional. En México, D.F., se encuentran en operación tres Casas-Hogar y 18 en el resto de la República Mexicana. Su objetivo es continuar expandiéndose hasta lograr que cada Estado cuente con una Casa-Hogar en funciones.

Vida y Familia de Guadalajara fue instituida en 1996, y desde entonces ha apoyado a mil 16 mujeres. Actualmente hay 13 futuras madres albergadas. Para informes, llamar a los Tels. 3165-4461 y 3165-4345.

 

¿Qué puedes encontrar en VIFAC?

Casa y comida.
Capacitación para el trabajo: Clases de computación, cocina, tejido, costura, manualidades, cultura de belleza, asesoría para el autoempleo y la creación o mejora de microempresas.
Asesoría legal.
Atención médica.
Orientación psicológica, emocional y de formación humana.
El apoyo necesario para que, con toda la información, y en un ambiente reflexivo y de recogimiento interior, tomes la decisión más importante: conservar a tu hijo o darlo en adopción. (80% de las mujeres que son albergadas en la institución se ha llevado a su hijo, y el 20% lo ha dejado para que se le busque un hogar).
Más información en la Página Web: www.vifac.org. Cualquier mujer embarazada y desamparada puede solicitar ayuda, sin importar sus creencias religiosas o situación económica. Puede comunicarse al Tel. 01800-362-2207 (absoluta discreción).

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