La desgracia haitiana movió al pueblo católico
Publicado en web el 31 de Enero, 2010Haití, entre el dolor y la esperanza
El Padre Antonio Sandoval Tajonar, mexicano, Coordinador Regional de Cáritas de América Latina y El Caribe, habló sobre su experiencia durante los primeros días tras la catástrofe de Haití
Fuente: www.caritas.tv
Redacción: Sonia Gabriela Ceja Ramírez
El rostro de la tragedia
“Acabo de regresar de Haití, habiendo llegado horas después de la catástrofe que afectó a aquella región.
“Haití en un país en el que residen entre 7 y 8 millones de habitantes. De ellos, prácticamente la mitad se encuentra en situación de damnificada. Solamente en Puerto Príncipe existen cerca de 500 mil personas viviendo en la calle: en campamentos improvisados, en los parques, en los lugares públicos, en donde han podido instalarse.
“A mi llegada, inmediatamente me presenté con Cáritas de Haití para hacer presente a la Región de América Latina y El Caribe a través de mi persona, y expresando la solidaridad con ellos. Después de estos primero días, comenzó a establecerse el proceso de respuesta a la emergencia, en vínculo con Cáritas de Estados Unidos y Cáritas Internacional. A medida que pasaban los días, fue llegando personal de Cáritas Internacional desde Roma, incluyendo al encargado de las emergencias para América Latina y El Caribe, entre otros”.
Cómo canalizar la ayuda
“El primero de los retos que nos planteamos era cómo hacer llegar en ese momento la ayuda alimentaria a las personas que estaban en esta situación de hambre. Sostuvimos una reunión con los Obispos en la Nunciatura y se acordó que se atendería a alrededor de 200 mil personas para tratar de hacerles llegar, en primera instancia, los auxilios de agua y alimentos necesarios para estos primeros días.
“En los días siguientes se estuvo preparando lo que nombramos el ‘llamado de emergencia’, que se envió a todas las Cáritas del mundo para tratar de responder a las primeras cuatro semanas de la emergencia. En las primeras dos, se requeriría proveer alimentos listos para comer; en las otras dos semanas, se brindarían alimentos que puedan prepararse, para que la misma gente se vaya organizando”.
Para la distribución del agua
“Se decidió que la atención a los campamentos sería a través de plantas potabilizadoras que permitieran que el agua de la ciudad pudiera ser apta para el consumo humano. Como es obvio, el vital líquido se encuentra contaminado, por la gran cantidad de cadáveres que no han podido ser rescatados de entre los escombros, aunado a que ya ha comenzado a llover, y todo se escurrirá a los drenajes de la ciudad, muchos de los cuales también se encuentran dañados.
“Se ha previsto, por lo tanto, acercar agua a la población de manera permanente”.
Cómo volver a la normalidad
“A las personas que se encuentran en los distintos campamentos se les atenderá en carpas grandes, buscando que la vida pueda, poco a poco, ir retomando su ritmo normal. Es decir, se buscará que los niños puedan tener, en estas carpas, algunas horas de clases, así como que las mujeres retomen paulatinamente sus actividades normales.
“En esta primera etapa de atención a la emergencia, que abarcará estas primeras cuatro o seis semanas, tiene que buscarse la manera de rehabilitar los hospitales, tanto en Puerto Príncipe como en algunas comunidades vecinas, cuyos nosocomios resultaron dañados”.
México en Haití
“Quiero compartirles que Cáritas Mexicana, a través de su Red de Cáritas Diocesanas, hizo posible el establecimiento de un hospitalito, en principio con muy escasos recursos, atendido por médicos mexicanos, religiosas mexicanas, paramédicos y dos médicos cubanos; en dicho establecimiento, hasta cierto punto improvisado en el entorno de la Catedral, se logró atender a los más pobres de entre los pobres.
“El trabajo fundamental consistió en curaciones y también algunas amputaciones; se realizaron entre 15 y 20 amputaciones diariamente. Al principio, los instrumentos eran muy escasos, pero poco a poco fue recibiéndose la ayuda, pudiéndose ofrecer mejores condiciones para atender a las personas. Y, aunque la generosidad de todo el mundo se ha desbordado, los primeros en demostrarla han sido los habitantes de América Latina. La Iglesia en México llamó a una gran Colecta Nacional; los Obispos se mostraron profundamente involucrados, además del acopio de víveres que muchas Diócesis hicieron y están haciendo llegar por distintos medios. En Chile, Brasil, Argentina, Venezuela, Perú, e incluso las Cáritas pequeñas de Centroamérica, las personas están solidarizándose con Haití para solventar esta primera parte de atención a la emergencia”.
Pasos hacia la reconstrucción
“La primera fase incluye también el tratar de impulsar la economía en el país, pues por lo menos en Puerto Príncipe, la Capital, la economía está totalmente paralizada, tomando en cuenta que el sistema bancario tampoco funciona, por el momento.
“Muchos comercios formales fueron derrumbados por la fuerza del terremoto; otros resultaron dañados, y unos más, por temor al vandalismo, no han abierto. En este momento, impera una economía informal.
“Desde esta perspectiva, Cáritas está buscando entregar dinero a cambio de trabajo. La gente puede comenzar a trabajar tanto en los campamentos como en la limpieza de la ciudad, para comenzar a ofrecer mejores condiciones a quienes decidieron permanecer en su país.
“Fundamentalmente se trabaja, pues, en estos cuatro rubros: Entrega alimentaria, potabilización del agua, rehabilitación de hospitales y atención de albergues, algunos con más de 10 mil personas; en ellos está centrándose la Red de Cáritas en el mundo”.
¿Qué sigue después?
“Sabemos que la primera etapa de la emergencia tendrá un término y que posteriormente vendrá la etapa de la rehabilitación. Este proceso, por cierto, lo llevará a cabo la Iglesia de Haití. Enseguida vendrá el proceso de reconstrucción, en el que también se verá involucrada la Iglesia, y en el que habrá que identificar qué, de las distintas ayudas que han llegado de todo el mundo, podrá ser utilizado para esos fines.
“Creo que la reconstrucción tendrá que ser una concertación de la comunidad internacional; no podrá ser la acción de un solo país; el liderazgo tendrá que ser llevado adelante por la Organización de las Naciones Unidas y no solamente por una potencia, de tal manera que, con la escucha de las aspiraciones del pueblo haitiano, pueda comenzarse este paso”.
Alternativas emergentes
y solidaridad, sin distinción
de credo
“Las autoridades haitianas, en muchos casos rebasadas, han estado llamando a implementar un programa que lleve a la gente que se encuentra sin techo en Puerto Príncipe hacia el resto del país. Es decir, se busca regresar a la población a las zonas agrícolas y rurales para que pueda sobrevivir a partir de los medios de autosubsistencia.
“El tema no es fácil. La ayuda ha llegado y está distribuyéndose; sin embargo, la necesidad es tan grande, que cualquier apoyo que pueda seguir llegando será necesario para responder a la emergencia.
“Decíamos que en las etapas de rehabilitación y reconstrucción el papel de la Iglesia será fundamental. Tuve oportunidad de reunirme con 80 sacerdotes de Puerto Príncipe, cuyo Arzobispo tristemente falleció en el terremoto, junto con su Vicario General; mas en esa reunión se hicieron presentes también Pastores de otras denominaciones religiosas que querían sumarse a la ayuda humanitaria.
“La entrega de ayuda por parte de la Iglesia se hizo y sigue haciéndose sin distinción de credo.
“En los primeros días, el tema de la seguridad al momento de la entrega de ayuda fue fundamental. Los camiones eran escoltados por las Fuerzas de Paz de la ONU, pero la Iglesia siguió sus propios caminos entregando el apoyo a través de las comunidades, de los Párrocos que sobrevivieron, de las Congregaciones Religiosas, e incluso por medio de las comunidades de hermanos de otras denominaciones, para que los apoyos llegaran a manos de quienes urgentemente los requerían, principalmente en el ámbito alimentario, que fue organizado por voluntarios que trabajan habitualmente en las Parroquias. Esa fue la seguridad y la garantía de que la ayuda llegaría a a su destino”.
No hay que dejar de apoyar
“Cualquier cosa que hoy pueda hacerse, seguirá siendo rebasada por las necesidades que existen en Haití, que se encuentra debatiéndose entre el dolor y la esperanza. El dolor no requiere ser explicado, pues se muestra en las imágenes que a través de distintos Medios se difunden en todo el mundo; sin embargo, las imágenes quedan cortas frente a lo que puede experimentarse cara a cara con la tristeza de esta gente. No obstante, en medio de todo esto, uno se da cuenta de que Haití es un pueblo que permanece de pie, y que a pesar de la devastadora tragedia, no es un pueblo que se encuentre vencido y postrado. Alrededor de la sede de Cáritas, todas las noches se escuchaban cantos religiosos de súplica a Dios, pero también de agradecimiento por el don de la vida.
“Esperamos que la sacudida que sufrió Haití pueda seguir sacudiendo las conciencias de todos los que vivimos en este mundo”.
Para escuchar esta entrevista, de viva voz, visite la siguiente Página:
http://www.caritas.tv/index.php/noticias-sobre-haiti/724-entrevista-al-padre-antonio-sandoval-tajonar
Jalisco, solidario
Dulce Natalia Romero Cruz
Inmediatamente después de que se conoció la noticia del terremoto en Haití, las instituciones jaliscienses se organizaron y comenzaron a pedir el apoyo de la ciudadanía para obtener productos de primera necesidad.
Al respecto, el Lic. Enrique Guillermo Watanabe Muñoz, Cónsul Honorario de Haití en Guadalajara, comentó para Semanario: “Como todos sabemos, se ha recibido mucha ayuda por parte de gente generosa que está haciendo donaciones, y otra gran aportación ha sido de parte de la Iglesia tapatía. El Cardenal Juan Sandoval Íñiguez, Arzobispo de Guadalajara, pidió que la segunda colecta de las Misas dominicales, de hace 22 días, fuera recabada para mandarla a Haití. Parece ser que una parte de este dinero se canalizará a Cáritas, para que lo haga llegar a su destino, y lo demás, para la reconstrucción de la Iglesia Catedral del país caribeño”.
Al pasar de los días, se hace cada vez más compleja la logística para hacer llegar los víveres a la isla caribeña, por lo que ya se solicita, a los que deseen cooperar, que sus aportaciones ahora sean monetarias por medio de Cáritas o a la Cuenta de la Embajada. “La seguridad de que lo donado llegará a su destino, es que todos los que estamos trabajando es por cariño y apoyo a la gente necesitada de Haití; la gran mayoría de las personas involucradas con la Cruz Roja somos honorarios, lo que quiere decir que no recibimos ningún tipo de pago y lo hacemos sin algún afán de lucro”.
Como es sabido, el Arzobispo de Puerto Príncipe, Monseñor Joseph Serge-Miot y el Vicario General de la Arquidiócesis, Monseñor Benoît Seguiranno, fallecieron en el terremoto, por lo que ahora los Obispos de esa isla reorganizan la Diócesis. Ya se reanudaron las Celebraciones Eucarísticas, como es el caso del Templo del Sagrado Corazón de Jesús, que quedó intacto, y también, de manera provisional, en carpas y lonas afuera de las ruinas de la Catedral.
“Por parte del Consulado, agregó el Lic. Watanabe Muñoz, agradezco la generosidad de todos los tapatíos que se volcaron realmente a ayudar en estos momentos al pueblo haitiano, que mucho lo necesita”.
Cuentas oficiales:
HSBC
4042482604
Al nombre de: Protección Civil de Haití
Santander Serfin
65501996907
Al nombre de: Cáritas de Guadalajara.
La Iglesia de México,
presente en Haití
Sergio Estrada González
México, D.F.
Luego del terremoto registrado en Haití, se han hecho presentes muchos milagros que nos hacen conscientes de que Dios siempre está con nosotros, aun en momentos tan difíciles como éste.
Así lo observamos en aquellos sobrevivientes, desde bebés hasta personas mayores, que pese a haber estado sepultados bajo los escombros durante varios días, finalmente fueron rescatados con vida.
Otro milagro: la unión de todos los seres humanos para asistir a un pueblo en desgracia. La ONU, la Cruz Roja Internacional, gobiernos, instituciones y bienhechores de casi todos los países se hicieron presentes en esta hecatombe para apoyar en la emergencia; y desde luego, la Iglesia no se quedó atrás, pues tanto a través de Cáritas Mexicana como de Cáritas Internacional, se apersonó con ayuda para Haití.
En entrevista para esta publicación, el Licenciado Pedro Arellano, Secretario Ejecutivo Adjunto de Cáritas Mexicana, de la Conferencia del Episcopado Mexicano, y el Lic. Manuel Granados, Director de IMDOSOC (Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana) y Vicepresidente de la Fundación León XIII, dieron a conocer las actividades desarrolladas en aquella isla caribeña.
Entrevista . . . .
¿Cómo ha participado Cáritas Mexicana en la tragedia de Haití?
Nuestra Iglesia mexicana se hizo presente desde al día siguiente de la catástrofe a través del Padre Antonio Sandoval, Coordinador para América y el Caribe de Cáritas Internacional, quien coordinó los trabajos de rescate de personas heridas.
¿Se ayudó con recursos económicos o fue ayuda en especie?
También se pusieron a disposición abundantes recursos económicos para atender la emergencia mediante la adquisición de equipos de comunicación y facilitando vehículos para el transporte de heridos. El trabajo se centró en tres puntos principales: Tratar de llegar a donde nadie había llegado, hacerlo con espíritu cristiano y acercarse a los más pobres y necesitados.
Asimismo, se llevaron plantas potabilizadoras, telas para hacer cubrebocas, y jabones, entre otras cosas. Importa subrayar que Cáritas no envió alimentos, pues consideró más adecuado mandar recursos económicos para adquirir los productos en el lugar siniestrado, y así apoyar a la economía local.¿Cómo se recolectaron los recursos económicos?
Aunque no se pudo contactar a los bienhechores de inmediato, Cáritas cuenta con un Fondo para estas situaciones, el cual se puso a disposición en esta situación. Esos fondos se obtienen a través de los organismos de la Iglesia en el mundo, y en esta ocasión fueron canalizados a través de Cáritas Mexicana como organismo de ayuda. Sin embargo, en nuestro país el apoyo económico se recaudó mediante una petición expresa de los Obispos para hacer una colecta especial en cada Diócesis.
¿Se hizo algún contacto con el CELAM para trabajar en esta emergencia?
Sí, incluso con El Vaticano y Cáritas Internacional a través del Padre Antonio Sandoval, Representante del CELAM para América Latina; pero también todos los grupos católicos del mundo se unieron y mandaron su contribución.
Pasado el primer impacto del desastre ¿qué trabajo sigue para Cáritas Mexicana?
Se participará ayudando a reparar daños materiales, y luego en labores promocionales entre la comunidad damnificada. Hay que recordar que en 1985 una delegación haitiana vino a apoyar a México para evitar la propagación de epidemias.
De igual manera, el Licenciado Manuel Granados, Director General del IMDOSOC, además de Asesor del CELAM en temas de Justicia y Solidaridad, y miembro del Consejo Pontificio de Paz en Roma, comentó la manera en que se respaldó a Haití en su contingencia.
¿Cómo ayudó el IMDOSOC a Haití?
Se envió dinero para la compra de medicamentos a través de la Conferencia Episcopal de Haití. Se mandaron 300 mil dólares y alrededor de 15 toneladas de alimentos.
¿Cómo se recolectó la ayuda?
A través de campañas, se solicitaron donativos económicos y en especie, evaluando primero los daños.
¿Cómo ayudará el IMDOSOC posteriormente?
Se ayudará en la reconstrucción de viviendas a determinadas familias, en especial a quienes hayan perdido todo.
A través de esta Arquidiócesis
$2 millones envían
los católicos a Haití
Claudia Ortiz Aguilar
Tras la colecta especial del domingo 17 de enero en los templos de la Arquidiócesis de Guadalajara, lograron recabarse cerca de dos millones de pesos, los cuales serán puestos en manos del Arzobispo de Santo Domingo, para que por su medio se destinen a apoyar las necesidades reales de los damnificados de Haití.
Así lo anunció el Arzobispo de Guadalajara, Cardenal Juan Sandoval Íñiguez, quien comentó que continúa captándose la ayuda, y quien desee hacerlo puede entregar el dinero al Arzobispado o ponerlo en manos de su Párroco, aclarando que se trata de un óbolo para los hermanos haitianos, el cual se mandará a esa isla aproximadamente dentro de 15 días.
El Cardenal Sandoval explicó que estará en contacto con el Arzobispo de Santo Domingo, Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, para hacerle llegar el dinero depositándolo en la cuenta bancaria institucional de su Arquidiócesis, para que de ahí se destine a aliviar las penurias más urgentes del aquel sufrido pueblo, conocidas por la Iglesia dominicana, dada su cercanía, puesto que comparten la misma isla. Por eso, añadió el Cardenal Sandoval, deben tener la seguridad, los fieles caritativos, de que su donativo llegará a manos de quien realmente más lo necesita.
Respecto al tema de las adopciones, que ha surgido en aquel país de Las Antillas, luego de que varios niños quedaron huérfanos, el Arzobispo de Guadalajara consideró que es un asunto muy delicado que debe analizarse con detenimiento, sentido humanitario, y bajo perspectivas legales y morales, ya que se corre el riesgo de que los pequeños caigan en manos de traficantes de menores que los destinen a la prostitución, pornografía infantil, esclavitud o hasta para tráfico de órganos. Por tanto, se pronunció porque las instituciones correspondientes analicen cuidadosamente cada caso, a fin de que tales niños desamparados queden en manos de familias que realmente los quieran, cuiden y eduquen.
Por cierto, tras una reciente visita a la Parroquia de Nuestra Señora de La Paz, el purpurado recordó que el extinto Arzobispo de Haití, Monseñor Joseph Serge-Miot, estuvo en Guadalajara durante el Congreso Eucarístico Internacional de 2004, y celebró Primeras Comuniones en esa Parroquia, como parte de las actividades del mismo Encuentro. Lamentó esta pérdida, la del Vicario General, siete sacerdotes y 50 seminaristas: “Fue una tragedia que arrasó con todo; no hizo distingos”, deploró.
Nueva Legislatura en Jalisco,
a trabajar
Por otra parte, el Arzobispo Metropolitano expresó su interés en que los nuevos miembros del Congreso del Estado se dediquen a legislar sobre la familia: “Ojala y promulguen un verdadero y completo estatuto familiar, pues parece que ésta no está legalmente contemplada en su totalidad como tal, pues a pesar de que los derechos individuales sí están cubiertos, la familia y sus derechos como célula de la Sociedad, el cómo se constituye una familia y qué derechos tiene, no están totalmente definidos ni protegidos por las leyes.”
Al Cardenal Sandoval se le solicitó enviar un mensaje a los Diputados entrantes, a quienes conminó diciendo: “Que se pongan a trabajar, que estudien bien la situación del Estado y las leyes que hacen falta para formularlas, si no están formuladas, o para adecuar las que ya son obsoletas; que pongan manos a la obra y que se dejen de ‘grillar’; que haya acuerdos en donde lo importante sea, no sus intereses personales o los de sus fracciones partidistas, sino los del Estado y el pueblo jalisciense”.

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