Se renueva el deseo de unión de las Iglesias
Publicado en web el 10 de Enero, 2010Octavario Ecuménico
Los cristianos del mundo, en oración
Una Comisión Mixta, el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y la Comisión Fe y Constitución, del Consejo Mundial de Iglesias, crearon un material de difusión internacional, con la finalidad de celebrar la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que tendrá verificativo del 18 al 25 de enero
Dulce Natalia Romero Cruz
En 1908, el Reverendo Paul Wattson, un sacerdote anglicano de América del Norte, fundó el “Octavario por la Unidad de la Iglesia”. En 1966, la Comisión de Fe y Constitución, del Consejo Mundial de las Iglesias (CMI) y el Secretariado para la Unidad de los Cristianos (actualmente Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos), de la Iglesia Católica Romana, comenzaron oficialmente a preparar, juntos, los materiales para la Semana Ecuménica, iniciándose la publicación de este material a partir de 2004.
Posteriormente, el CMI, el PCPUC, los asociados ecuménicos y las iglesias locales, se reunieron en enero de 2008 en una celebración de alto nivel, con motivo del Centenario del Octavario de la Oración por la Unidad de los Cristianos.
El proyecto inicial tuvo su origen en un grupo ecuménico de Escocia, denominado “Action of Churches Together en Scotland” (ACTS), a invitación de la Conferencia de los Obispos católicos. Los textos presentados en aquel entonces fueron aceptados en el encuentro del grupo preparatorio internacional nombrado por el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y la Comisión de Fe y Constitución, del Consejo Ecuménico de las Iglesias, reunido en el Colegio Scotus, Gran Seminario de Escocia, en Glasgow.
Celebración universal
El tema de la Semana Ecuménica en este año 2010 será: “Ustedes son testigos de todas estas cosas”, cita tomada del Capítulo 24 del Evangelio de San Lucas, como elemento capital de esta celebración. Fueron los cristianos de Escocia quienes eligieron este tema para la celebración del Centenario de la Conferencia de Edimburgo, ya que fue en 1910 cuando en la Asamblea de Edimburgo propusieron testimoniar proféticamente que la división de los cristianos no solamente debilitaba la eficacia misionera, sino la naturaleza misma de la Iglesia, cuerpo de Cristo, y su misión.
Por eso, hoy, los cristianos de Escocia decidieron proclamar este capítulo evangélico aduciendo que “será ocasión de realzar nuestro envío como testigos del Evangelio en la predicación, en la acción de gracias, en la intercesión y en la celebración; revalorizar bien la Resurrección de Cristo como fuente de la comunión eclesial; del envío en misión; del vínculo fundamental entre misión y unidad y, por lo tanto, de renovar siempre el compromiso por la unidad de los cristianos”, afirma el documento.
El sentido
El desarrollo de la celebración es intencionadamente simple, asegura el texto: “Se quiere facilitar su adaptación a las situaciones locales y permitir, a los cristianos de todas las pertenencias, reunirse sin dificultad en una oración común en el respeto a su diversidad. Es posible dar más amplitud a una parte o a otra. La estructura es simple: Reunión (I), Proclamación de la Palabra de Dios (II), Oración de acción de gracias vinculada a las intercesiones (III) y El envío (IV). Permite, asimismo, a las asambleas, dar formas más libres de culto y a la oración espontánea.
Por otra parte, el martes 5 de enero la Oficina de Prensa de la Santa Sede dio a conocer las intenciones del Papa Benedicto XVI para este mes, donde el Pontífice pide hacer oración tanto para que los jóvenes usen adecuadamente los Medios modernos de Comunicación, como por la Unidad de los Cristianos, como medio eficaz para anunciar el Evangelio.
El contexto ecuménico de Escocia
De 1910 a 2010El movimiento ecuménico moderno nació en la Conferencia de Edimburgo en 1910. ¿Por qué precisamente Edimburgo?
Escocia, desde un punto de vista intelectual y cultural, tenía una fuerte tradición que se remonta a las misiones célticas. Grandes teólogos y responsables de la Iglesia escocesa fomentaron esta apertura al mundo. A eso vino a asociarse, en el Siglo XIX, una preocupación misionera importante del protestantismo escocés que, además del aspecto evangelizador, contemplaba una reforma de la expansión económica del Imperio británico.
Este compromiso en la misión incitó a las Iglesias a aportar directamente su apoyo a una Conferencia misionera mundial, más que dejar el cuidado a los organismos misioneros.
En 2000, John Pobee (Ghana) viajó a Escocia para exhortar a los responsables cristianos a celebrar el Centenario de 1910. Los años siguientes, un círculo cada vez más extenso de pensadores y de protagonistas de la misión han reconocido el inmenso potencial de 2010; una colaboración en la acción era, pues, necesaria. En 2005, un encuentro internacional que se celebró en Edimburgo, permitió definir temas claves para la misión del Siglo XXI.
Entre éstos: Los fundamentos de la misión; La misión en un contexto interreligioso; La misión y sus relaciones con el postmodernismo y el poder; Las formas de compromiso misionero; La formación teológica; Las comunidades cristianas contemporáneas; La misión y la unidad, y La espiritualidad de la misión.
Las manifestaciones públicas se celebrarán del 2 al 6 de junio de 2010 en Edimburgo, lugar de convergencia elegido para la celebración de este aniversario. La coordinación de Edimburgo 2010 está garantizada a través del sitio Internet:
www.edinburgh2010.org
Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos
“Ustedes son testigos de todas estas cosas”
Del 18 al 25 de enero, la Iglesia Universal celebrará la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, iniciativa que surgió de la Iglesia de Escocia y que ahora se vive en todas las Iglesias que creen en Cristo

Mónica Livier Alcalá Gómez
El año que recién concluyó, fue un tiempo de grandes avances en el diálogo con otras Iglesias Cristianas en el mundo. Algunos de los frutos de este intenso diálogo fueron:
El 21 de enero de 2009 se hizo público el levantamiento de las excomuniones a tres obispos de la Fraternidad Pío X, en un esfuerzo del Santo Padre para facilitar el diálogo cordial.
El itinerario del Santo Padre Benedicto XVI en su pasada visita a Tierra Santa (8 al 15 de mayo), donde sostuvo diversos encuentros con líderes cristianos y líderes del Judaísmo y del Islam.
El Año Santo de San Pablo, clausurado el pasado 29 de junio de 2009, dio lugar en el mundo a variados encuentros de intercambio y de oración entre nuestra Iglesia Católica y otras comunidades cristianas y no cristianas.
Del 16 al 23 de octubre, se reanudó el diálogo ortodoxo católico en Pafos, Chipre, estudiando “El papel del Obispo de Roma en la comunión de la Iglesia en el primer milenio”, siguiendo la recomendación del mismo Santo Padre Juan Pablo II, en su Encíclica Ut Unum Sint (1995).
El 31 de octubre, se celebró el décimo aniversario de la Declaración Conjunta de la Federación Mundial Luterana y la Iglesia Católica (1999), sobre la “Doctrina de la Justificación”. Benedicto XVI recordó su gran valor y trascendencia para todos los cristianos. A esta declaración también se adhirió el Consejo Mundial Metodista en el año 2006.
En noviembre se anunciaba desde El Vaticano la publicación de una Constitución Apostólica del Santo Padre Benedicto XI, con la cual se creó una estructura canónica y aceptar, a la plena comunión de la Iglesia Católica, a Obispos, sacerdotes y fieles de rito anglicano que lo han venido solicitando.
Misión y unidad
Por el Bautismo, los cristianos forman un solo cuerpo; esto es, están llamados a vivir en comunión. Sin embargo, históricamente se ha planteado justo desde la Misión, y son los misioneros (de diferentes Iglesias Cristianas) quienes tuvieron este desafío: “Se trataba, simplemente, de evitar una competencia inútil, mientras que las necesidades humanas y materiales eran inmensas. Se distribuían entonces los territorios a evangelizar. A veces se pretendía superar asuntos yuxtapuestos o paralelos para favorecer algunas obras comunes”.
Aceptando incluso las rivalidades que surgieron, se puede decir que fueron los misioneros enviados de las diferentes Iglesias, los primeros en tomar conciencia de la “tragedia” que representaba la división entre cristianos: “Si en Europa eran habituales las separaciones eclesiales, el escándalo de la desunión aparecía de manera obvia a los misioneros encargados de anunciar el Evangelio en poblaciones que no conocían nada de Cristo”.
Surgieron entonces preguntas: “¿Cómo hacer comprender la reconciliación ofrecida en Jesucristo si los mismos bautizados podían ignorarse o combatirse? ¿Cómo los grupos cristianos que viven en la hostilidad mutua pueden -de manera creíble- predicar a un solo Señor, una sola Fe, un solo Bautismo?”
El diálogo entre cristianos, hoy
Gracias a la Conferencia de Edimburgo, celebrada en junio de 1910, se reunieron las sociedades misioneras protestantes de las distintas ramas del protestantismo, y del anglicanismo, a las que se unía un invitado ortodoxo. Este momento se define como el inicio formal de un diálogo que continúa hasta hoy entre cristianos.
Fruto de estos trabajos es la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, cuya meditación, este año, se centrará en el Capítulo 24 del Evangelio de San Lucas. La Conferencia del Episcopado Mexicano, publicó –para celebrar correctamente esta semana- este Manual (fuente del artículo) para que cada comunidad pueda celebrar esta Jornada de Oración: “Estamos invitados a reflexionar sobre nuestra situación de divisiones eclesiales y los remedios que, concretamente, podemos aportar. Testigos ya lo somos, y debemos ser siempre mejores. ¿Cómo?:
Primer día: Celebrando al que nos ofrece el don de la vida y la Resurrección.
Segundo día: Sabiendo compartir con los otros la historia de nuestra fe.
Tercer día: Tomando conciencia de que Dios está trabajando en nuestras vidas.
Cuarto día: Agradeciendo la herencia de la fe recibida.
Quinto día: Confesando a Cristo como vencedor de todo sufrimiento.
Sexto día: Pretendiendo ser más fieles a la Palabra de Dios.
Séptimo día: Creciendo en la fe, en la esperanza y en la caridad.
Octavo día: Ofreciendo la hospitalidad y sabiendo acogerla cuando se nos ofrece.
Oración por la unidad de los cristianos:
Señor, Tú que nos amas tanto,
envía sobre nosotros la gracia abundante de tu Espíritu,
para que, viviendo con verdad nuestro cristianismo,
demos al mundo testimonio de la verdad
y busquemos confiados la unidad de todos los creyentes
en la paz verdadera.
Por Nuestro Señor Jesucristo.Consulta el Manual completo en:
Ecumenismo local
La ignorancia es causa de división entre cristianos
En nuestra Ciudad se busca que la comunidad católica se una en oración por la unidad de los cristianos y, además, que conozca más su religión y lo que tiene en común con otros credos o iglesias
Dulce Natalia Romero Cruz
El Padre José Sánchez Montes, encargado desde hace tres años de la Comisión de Ecumenismo -que es una Sección de la Pastoral Profética-, en entrevista aseguró que el objetivo principal de esta Semana es fomentar la oración por la unidad de los cristianos: “Tomando en cuenta que en Guadalajara se vive una realidad muy diferente a la de Europa y Estados Unidos, ya que aquí las Iglesias históricas con las que se puede tener algún diálogo ecuménico son muy pocas: La Anglicana y una rama de la Pentecostal, mas con las que se tiene menor contacto es con Metodistas y Luteranos; por tal motivo, se tiene como objetivo principal el que toda la Comunidad Católica rece por la unidad de los cristianos, tomando en cuenta que esa separación proviene principalmente de la ignorancia, pues las personas que no conocen bien su religión temen acercarse a otras”.
Durante esta Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos la Iglesia Católica ningún contacto con sectas o pequeñas comunidades cristianas: la luz del Mundo, Mormones y Testigos de Jehová. Pero sí se pretende en un futuro establecer diálogo con la Iglesia Luterana, la Ortodoxa, una rama de la Lefebvrista y la Maronita, la cual, esta última, para este 2010 se ha unido a las actividades.
En busca de lo que une
El Papa Benedicto XVI, en un diálogo ecuménico en 2006, señaló las áreas y servicios en los que las distintas iglesias pueden trabajar unidas: “La búsqueda de la paz en Tierra Santa y en otras partes del mundo, desgarradas por conflictos y por la amenaza del terrorismo; la promoción del respeto a la vida desde su concepción hasta la muerte natural; la protección de la santidad del matrimonio; la búsqueda del bienestar de los hijos en el contexto de una vida familiar sana; la ayuda a los pobres, a los oprimidos, a los más desprotegidos, y especialmente, a los que son perseguidos por su fe; la lucha contra los efectos negativos del materialismo; la salvaguarda de la Creación y de nuestro Medio Ambiente; y también el compromiso de intensificar el diálogo interreligioso, a través del cual podamos llegar juntos a nuestros hermanos y hermanas no cristianos”.
“Que todos sean uno”
Mtra. Claudia Tirado Espíndola
Coordinadora de la Facultad de Teología en la Universidad Marista
Siendo adolescente, participé en las actividades ecuménicas que organizaba hace más de treinta años en esta Arquidiócesis el Padre José Refugio Martínez Rodríguez, de feliz memoria. En ese tiempo había, durante el Octavario de Oración por la Unidad de los Cristianos, un importante signo de fraternidad entre las diversas confesiones cristianas: católicos, anglicanos, luteranos, congregacionales, metodistas, pentecostales.
El Coro de la Iglesia Congregacional daba Conciertos durante Navidad y Semana Santa en diversos recintos católicos, como San Diego de Alcalá o Santa María de Gracia.
Después, vino un largo paréntesis, de aproximadamente 20 años, en que la actividad ecuménica casi desapareció, aunque ya había dejado una semillita en el corazón de quienes habíamos vivido esa experiencia.
Deseando que esa propuesta se reanudara, solicitamos permiso al Sr. Cardenal Juan Sandoval para realizar una actividad ecuménica más abierta. Entonces él designó un nuevo delegado de ecumenismo, con el cual reiniciamos los Octavarios de Oración con intercambio de sedes del año 2006 hasta el 2008. Durante este tiempo también tuvimos una celebración de Pentecostés ecuménica en 2006 y 2007; la primera en el Instituto Bíblico Católico, donde se proclamó la Palabra de Dios en diferentes idiomas, y en 2007 en el Auditorio Benito Juárez, durante la celebración que organiza el Movimiento de Renovación Carismática Católica.
Retos en el ecumenismo
Uno de los principales desafíos en nuestra Arquidiócesis es suscitar el interés por este tipo de actividades, ya que no es prioritaria. Por parte de los cristianos no católicos hay, en muchas ocasiones, resentimientos porque han sido víctimas frecuentemente de señalamientos, discriminación e incluso persecuciones.
Por tanto, además de la actividad hacia el interior de la Iglesia Católica para formar en ecumenismo a nuestro pueblo, igualmente importante es el diálogo y acercamiento con los cristianos de las demás Iglesias, pues el amory aprecio mutuo es el que suscita el interés por conocernos.
Esperamos que se le dé continuidad a lo que hemos logrado en los últimos cinco años para que la Iglesia de Cristo brille en todo su esplendor cuando realicemos históricamente la voluntad de Cristo: “Que todos sean uno”.
“El fuego del amor”
Pentecostés, signo inicial de ecumenismo
“De repente vino del Cielo un ruido, como de viento huracanado, que llenó toda la casa donde se alojaban. Aparecieron lenguas de fuego, repartidas y posadas sobre cada uno de ellos.”
Hechos 2, 2-3.
Mtra. Patricia Rábling
Sección de Pastoral Bíblica
Para el pueblo judío, las fiestas eran todo un acontecimiento. Una de las principales era la llamada de “Las Semanas” –Shavuot, en hebreo-, que se celebraba siete semanas después de la Pascua. En principio era una fiesta agrícola vinculada a la cosecha de la cebada y del trigo, principalmente, pero más tarde se le relacionó con la Alianza de Moisés en el Sinaí.
Otro nombre con que era conocida era el de la “Fiesta de las Primicias”, pues desde tiempos inmemoriales era costumbre llevar como ofrendas al Templo de Jerusalén los primeros frutos obtenidos en las cosechas, como un acto de acción de gracias por los dones recibidos. Era una Fiesta de regocijo, de abundancia y de solidaridad con los pobres.
Durante esta festividad se acostumbraba comer lácteos, acompañados por las siete especias características de Israel.
La fiesta cristiana
Hoy, el pueblo cristiano, en esa misma fecha, celebra la Fiesta de la Venida del Espíritu Santo, usando la palabra Pentecostés, que en griego significa el día quincuagésimo.
Para el Evangelista San Lucas esta fiesta significa la maduración pascual de la Iglesia naciente, la fiesta de la expansión de la Palabra y de la presencia de un Cristo Glorificado y Resucitado. Es Jesús quien regresa al Padre de sus amores, pero se queda en Espíritu de fuego entre sus discípulos y amigos. Ahí donde se creía que todo había terminado con Jesús Crucificado, ahí precisamente empieza todo, teniendo a María como Madre de aquella Iglesia primitiva.
María fue el dulce lazo de unión y caridad entonces y lo sería para siempre; y de la misma manera que asistiera a Jesús en Belén, en Egipto, en Nazareth, en el Calvario, habría de asistir a la naciente comunidad cristiana. Ya lo dijo San Agustín: “María, es Madre de todo Cristo”, y Cristo está en toda su Iglesia. Ella, entonces, es el verdadero “Trono de Sabiduría.”
Llegó en Jerusalem
Sí, ahí en el mismo Cenáculo donde Jesús semanas antes instituyera la Sagrada Eucaristía, según narra el evangelista, hasta ahí llegó el Espíritu vivificador a los reunidos en memoria del Resucitado para cerrar con broche de oro el ciclo de su misión de plenitud pascual, pues al irse se quedaba; o, como dirían los Teólogos, “para hacer una presencia de su ausencia.”
Y fue allí también, en la misma Jerusalén, la ciudad de la paz, la cuna del cristianismo, la ciudad madre, donde se gestaría, con aquella venida del Espíritu, la primera comunidad cristiana, la de “los del camino”. Fue como un parto, sellado con la sangre de la Redención, y el lugar donde nacería la Salvación, el Ecumenismo y el Envío a la primera Misión.
El fuego nuevo
Desde siempre, Dios ha cumplido sus promesas con sus creaturas. Una de ellas fue el envío de su Espíritu, tal como lo profetizara por boca de Joel:
Vendrá el Espíritu con una Luz nueva; estaremos ante una recreación, una alborada distinta a todas en la Historia de la Humanidad.
Y, en efecto, llegó como un fuego que se posó sobre las cabezas de aquéllos que ya lo tenían dentro de sus corazones, pero que de esa manera se manifestaba exteriormente para que comprendieran que ellos mismos tendrían que ser fuego que diera calor e iluminara el camino de los que en el Hijo creyesen.
Mas, cabe preguntar: ¿No sería también indispensable que aquella luz nueva iluminase su entendimiento en las noches de incertidumbre que seguramente muchos debieron experimentar ante la duda del regreso del Señor?
¿Y no será, asimismo, imprescindible, que viniese hoy sobre nosotros, para que iluminase el hondón de nuestra alma y disipase la oscuridad que la envuelve, y junto con ella, las tinieblas que cubren la Tierra en estos tristes momentos?…
Hay que rogar, pues, por la venida del Espíritu, por un renacimiento mediante fuego y gracia para este mundo y para gran parte de la Humanidad, centrada en culturas de muerte.
Es necesario que los cristianos de ahora lo pidamos, esperemos y recibamos para poder llevar su Palabra de fuego que purifica y sana, como una antorcha incandescente, por los caminos del mundo.
LOS PUENTES
+El Reino vino para que nosotros “tendamos puentes”, nos interesemos en nuevas culturas y nos arriesguemos a conocerlas y a dar pasos lentos y respetuosos con los que piensan diferente.
+El Reino será: cuando valoremos lo complemantario del que vive a nuestro lado, y aprender lo mucho que los demás pueden decirnos.
+Dijo un filósofo: “la riqueza de una iglesia no está en sus estructuras, sino en sus fermentos”… ahí tenemos la hermosísima parábola de mateo, en un símbolo de un poco de levadura y tres medidas de harina: y la fecundidad se da, con las manos que la amasan, que son las de la comunidad. es el trabajo cotidiano.
+El Reino será cuando nos quitemos los blindajes con que nos cubrimos, nos justificamos, nos excusamos, para no seguir la huellas del bendito Galileo.
+Será El Reino, cuando seamos alteridad, “en la ayuda mutua, que es el principio de la vida”. los pobres son los favoritos de Jesús.
+ entonces, sólo entonces, seremos testigos.LA ASCENSIÓN
+Jesús, en la ascensión, desaparece físicamente, pero aparece en espíritu en el cenáculo, lugar de numerosos encuentros.
+ Jesús está hoy con nosotros, pero de otra manera, por el Espíritu; vive, y está presente en la comunidad.
+Quiero terminar recordando al gran sabio de la escolástica, santo tomás de aquino, que nos deja esta frase lapidaria: “la palabra amor, tomada en sentido personal, es el nombre propio del espíritu santo”.+El ecumenismo se dará; se quitarán las barreras en la medida en que el amor entre los hombres, conducidos por el espíritu, se dé, y aceptemos la belleza de la diversidad y la pluralidad en el otro.
+ Soy una convencida de que lo único que hoy puede salvar a la humanidad es el ecumenismo.
sólo desde ahí llegaremos a ser “todo, en todos”.
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