Debemos progresar en el conocimiento de Cristo
Publicado en web el 28 de Febrero, 2010Juan López Vergara
El Santo Evangelio que nuestra Madre Iglesia ofreció el domingo anterior giraba en torno al misterio del mal, enfrentado por Jesús con la fuerza de la Palabra de Dios. Hoy, segundo domingo de Cuaresma, en la escena de la Transfiguración del Señor, nos es revelado el inefable Misterio de su Soberana Majestad (Lc 9, 28-36).
El evangelista de la oración
Muchos rasgos distinguen el relato lucano de sus paralelos sinópticos (compárese Mt 17, 1-9; Mc 9, 2-10). De entre éstos, nos referimos a la oración, por la crisis de interioridad que informa el espíritu de la época. Es una descripción original. Muestra a Jesús invitando a tres discípulos a subir “a un monte para hacer oración” (v. 28; compárese con Mt 17, 1; Mc 9, 2). Lucas subraya que precisamente cuando Jesús “oraba, su rostro cambió de aspecto y sus vestiduras se hicieron blancas y relampagueantes” (v. 29; compárese con Mt 17, 2 y Mc 9, 2-3).
El tercer Evangelio destaca por mostrar nueve veces a Jesús orando, de las cuales sólo dos tienen paralelo en los otros evangelios sinópticos: Lc 10, 21-22 // Mt 11, 25-27; Lc 22,41 // Mc 14, 35; Mt 26, 39. Las siete restantes se hallan cuidadosamente situadas: durante su Bautismo (véase 3, 21); después de realizar varias curaciones (véase 5, 16); antes de la elección de los Doce (véase 6, 12); en el relato de la confesión de fe de Pedro (véase 9, 18); en el momento de la Transfiguración (véase 9, 28-29); antes de la enseñanza del Padrenuestro (véase 11, 1), y en la Crucifixión (véase 23, 34.46).
La toma de conciencia de su filiación
En el Monte Horeb, Dios se manifestó a Moisés en la zarza ardiente (véase Ex 3, 1-3). El pueblo elegido vio el Monte Sinaí cubierto de humo, pues Dios había descendido sobre él en el fuego (véase Ex 19, 18). Lucas describe que Jesús se retiró a orar al monte, y aunque no especifica su nombre, destaca que en aquel lugar «vino una voz desde la nube, que decía: ‘Éste es mi Hijo, mi Elegido, escuchadle’» (v. 35).
Es un significativo momento de la vida interior de Jesús: La revelación y toma de conciencia de Hijo, que coincide con el momento de su Bautismo, y todo ello ocurrió mientras se hallaba en oración (compárese v. 29 y Lc 3, 21).
Jesús, modelo de orante
Lucas tiene interés en presentar a Jesús como un asiduo orante, quien se retiraba a lugares solitarios para comunicarse con su Padre. A partir de Él, hemos aprendido a invocar a Dios con la misma confianza e intimidad con que se relaciona un hijo con su papá (compárese Lc 11, 2). Evocamos la Oración Colecta del domingo precedente, porque en ella, nuestra Madre, la Iglesia, nos enseña a pedir lo más conveniente para este período: “Concédenos, Dios todopoderoso, que las prácticas anuales propias de la Cuaresma nos ayuden a progresar en el conocimiento de Cristo y a llevar una vida cristiana”.
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