5 de Febrero de 2012
Año XII
No. 783
En 468 años | Tema de la Semana | Edición:

Dispareja evolución de Guadalajara

Publicado en web el 11 de Febrero, 2010

Guadalajara: Río de piedras

Historia que compromete

 

En este 14 de febrero, nuestra ciudad se viste de fiesta, al celebrar el 468º Aniversario de su Fundación

4Mónica Livier Alcalá Gómez

La Fundación definitiva de Guadalajara ocurrió en el año 1542, y es oportuno, por tanto, analizar las condiciones geográficas de entonces, para así tratar de comprender la identidad del tapatío, que empieza a fraguarse alrededor de esta fecha, según refiere el Padre Armando González Escoto, Cronista de la Ciudad y de la Arquidiócesis.

“La mayoría de sus fundadores y descendientes no se quedó en Guadalajara, sino que se fue al Norte o volvió a su lugar de origen. Al inicio, pues, fue muy inestable el asentamiento en la ciudad, y no se consolidó sino a partir de 1560, al convertirse en la Capital de los Poderes Político, Religioso y Militar”.

Guadalajara se encontró entonces como una ciudad aislada, lejos de la Capital del Virreinato, lejos de Valladolid (la más cercana), a la que se llegaba en un recorrido de alrededor de diez días. Aislada también por accidentes geográficos -el eje volcánico transversal-, sin caminos: “Eso le dio al carácter de los habitantes de Guadalajara una buena dosis de autosuficiencia, digamos positiva. El entender que tenían qué valerse por sí mismos, ya que no podían atenerse a la ayuda, auxilio, defensa y recursos de la Capital, les permitió forjarse una recia personalidad propia”.

Según el Padre Armando, igualmente esta situación de “soledad” le dio la posibilidad de identificarse consigo misma. Esto explica, incluso, el hecho de que el idioma español se hablara de distinta manera y con características propias de esta región.

 

Permanente espíritu de superación

Esta fue otra de las peculiaridades de los habitantes originales de nuestra ciudad, relata el Cronista, quien advierte, sin embargo, que existe una curiosa paradoja al respecto. Por una parte, eran personas siempre abiertas a las novedades, aunque, al mismo tiempo, cerradas y celosas de sus raíces, costumbres y tradiciones.

“Aquello se manifestó, por ejemplo, en los cambios que se dieron, a veces de manera radical, al paso de cada siglo, borrando casi cualquier vestigio de la centuria anterior. En Guadalajara, es el caso, nada hay ahora del Siglo XVI, salvo las cuatro paredes de la Catedral, pues al iniciar el Siglo XVII, sus habitantes quisieron comenzar todo de nuevo.
“En ese siglo hubo mucha construcción, pero al llegar el Siglo XVIII decidieron cambiarlo otra vez, de acuerdo a los estilos en boga. Después, en el Siglo XIX, se repitió la misma historia, pero con un radicalismo mayor.”

Aquí cabe resaltar, según relata el también Director General de Comunicación y Publicaciones en la Universidad del Valle de Atemajac, que los tapatíos tomaron el tema de la Independencia -ahora que estamos conmemorando el Bicentenario- con tanta radicalidad, que no quisieron conservar vestigios de lo que había sido la vida durante el Virreinato.

“Eso explica que, incluso la Iglesia, decidiera arrasar con las muestras de Arte Barroco de todos los templos, comenzando con la Catedral, y sustituirlo con edificaciones en estilo Neoclásico, como símbolo de la nueva vida independiente. Con toda premeditación destruyeron los altares barrocos del Templo Mayor y mudaron de lugar el Coro central”.

 

La mexicanidad tapatía

No obstante, el carácter tapatío no es sino una evolución del modo de ser español, con acentos muy andaluces: “Tanto la música de mariachi como el zapateado, proceden de esa raíz que aquí toma particulares matices, por ejemplo del “cante” (baile) flamenco.

Guadalajara fue, pues, ante todo, una ciudad muy española, fundada por españoles y para ellos. El trato con los indígenas sólo se daba a través del comercio, (los tianguis), o por el servicio doméstico; ellos, los naturales, tenían sus propios asentamientos y tierras en torno a la ciudad, tales como Mexicaltzingo, Analco y Mezquitán.

Se adoptó también esta tradición española por el gusto de triangular los mantos a la Virgen María: “Esta costumbre religiosa, tan típica de la imaginería mariana en Jalisco, es también una evolución de la triangulación del manto de la Virgen de la Soledad, del Barrio de la Macarena, en Sevilla, España, lo cual tenía la finalidad de que lucieran los bordados”.

 

La Guadalajara moderna

“Ahora bien, apunta el historiador, buena parte de la modernidad de la ciudad se encuentra precisamente fuera de ella, porque, como ya sabemos, Guadalajara es hoy una ciudad prácticamente dividida en cuatro entidades municipales: Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá y, más recientemente, Tlajomulco.

Específicamente la zona de Guadalajara, posee muy poco de construcciones modernas. Los edificios más recientes van de los años 60’s a los 80’s, y si acaso en los 90’s hubo también algunas construcciones. Lo realmente contemporáneo se ubica en Zapopan, refiere el Padre González Escoto.

Fue hasta después de la Revolución Mexicana cuando surgieron en Guadalajara las primeras Colonias que podrían considerarse más actuales: La Americana y La Moderna. Y pasaron otras cuatro décadas para que en el período gubernamental del Lic. Jesús González Gallo se iniciaran demoliciones y aperturas que modificaron el Centro Histórico de la Ciudad. Otra etapa importante de modernización fue la ampliación del Eje Norte Sur por la Avenida Federalismo y la introducción de la primera línea del Tren Ligero, obra del Gobernador Alberto Orozco Romero.

Arnulfo Villaseñor Saavedra, Alcalde tapatío, con apoyo estatal del Gobernador Flavio Romero de Velasco, tuvo el acierto de construir una de las principales arterias de desahogo vial, la Avenida Lázaro Cárdenas. Luego, el Gobierno estatal se encargó de crear la polémica Plaza Tapatía, refiere el historiador, quien, a manera de broma, abunda: “Ahí se colocó un reloj que tiene la misión de referir la hora en que fue inaugurado, ya que nunca ha funcionado.”

 

El reto de la metrtópoli

Ahora, como en muchas urbes contemporáneas, aquí abundan los problemas, entre ellos la incapacidad de la Sociedad y de sus Instituciones para integrar a los inmigrantes a la cultura tapatía: “Esto ha generado una serie de vacíos en la identidad regional bastante serios. Muchos de estos inmigrantes, pobres o ricos, viven en aislamiento total con respecto al resto de la ciudad y sus moradores. Se sirven de ella pero ni la conocen ni la aman ni trabajan en su favor”.

Eso refleja, por ejemplo, apunta el entrevistado, que el Centro Histórico esté totalmente “grafiteado”; que abunden los que lo ensucian arrojando basura constantemente; que no muestren ningún aprecio y sí total ignorancia sobre los edificios históricos, ni les interese el saber al respecto: “Hay otros problemas que no son del Gobierno, sino de la Sociedad. Por ejemplo, el Gobierno lucha por mantener el aseo, pero se impone la ley de los que ensucian todo el tiempo. Los que vivimos en esta ciudad, tapatíos o no, nos hemos vuelto, hay que decirlo claramente, unos barbajanes.

“Nuestro egoísmo individualista nos ha llevado a saturar de automotores las calles citadinas y a dejar a la mayoría un Servicio de Transporte Público verdaderamente infame, ya sea por sus conductores, ya sea por las unidades móviles, ya sea por el manejo e imposiciones políticas, ya sea por las absurdas mañas, corruptelas, monopolios, etc. ”.

El sacerdote añade que lo peor de todo es que, al parecer, no existe voluntad para resolver toda esta maraña de problemas urbanos, que se han ido acumulando y anquilosando hasta volver a la ciudad “inmanejable”. Y esto, sin mencionar las desgracias que generan en el conglomerado social: la irrefrenable drogadicción, la violencia delictiva e intrafamiliar; los suicidios y demás.

“Cultura cívica”, sería una solución que recomienda el experto historiador; esto es, que las escuelas, Medios de Comunicación y todas las instituciones “se empeñaran en un programa sostenido de cultura cívica, apoyado por reglamentos que sí se aplicaran, aunque incluyesen sanciones impopulares y pusieran en peligro los votos. De hecho existen reglamentos para fachadas, para las calles limpias, para circulación de automotores, para todo; pero las autoridades no los aplican, ante el temor de que con ello perderán apoyos; mas lo que se está perdiendo, de verdad, es nuestra ciudad”.

 

Una de las acepciones más aproximadas sobre lo que significa la palabra “tapatío”, refiere que viene del náhuatl tlapatiotl, que, según eso, significaba “el precio de algo que se compraba”, y que generalmente constaba de tres unidades.

 

Sucedió el 14 de febrero de 1542

5Profa. Raquel Guadalupe Núñez Rojas
Centro de Estudios Históricos “Fray Antonio Tello”

Era un miércoles y, según los historiadores, la mañana estaba muy fría. Pero, a pesar de los vientos propios del mes, los nuevos guadalajarenses: 63 varones con sus respectivas familias, apenas sentían las inclemencias del tiempo, pues el calor de sus anhelantes corazones compensaba el frío invernal.
Presidía el sitio el altar con su gran Cruz de madera. A un lado, había sido colocado un pesado tronco para la ceremonia, como se acostumbraba en semejantes casos. Iba a comenzar la Misa que oficiaría el Padre Fray Antonio de Segovia, antes de la Fundación Definitiva de la Ciudad. Respetuosamente, los asistentes participaron de la Santa Eucaristía, y escucharon el sermón con el cual el celebrante solemnizó el acto.
¿Qué sucedió luego? Pocas personas tienen conocimiento de este hecho: En ese momento, se hizo escuchar el llanto de un pequeñín. Era bautizado el primer tapatío por el benemérito Franciscano, imponiéndole el nombre de Diego, y llevando los apelativos Flores de la Torre, en honor del Conquistador y de del padre de la criatura, Hernán Flores, uno de los primeros Regidores de la naciente villa. Fungió como padrino del infante, nada menos que el mismísimo Virrey, Antonio de Mendoza, quien con su presencia atestiguó el acto del asentamiento de nuestra Ciudad, según registró en su Libro de Actas el Escribano Baltazar de Montoya.

El rito y el diseño urbano

Una vez que Cristóbal de Oñate hincó tres veces su cuchillo en el añoso tronco, hizo la Declaratoria de la Fundación de Guadalajara, tal como lo narran las Crónicas. Luego escogió el lugar donde habría de asentarse la población, y se prosiguió a la repartición de solares entre los referidos 63 hombres fundantes, así como al establecimiento del primer Ayuntamiento, habiendo sido elegido Miguel de Ibarra como su primer Alcalde.

La nueva Ciudad diseñó su traza urbana de acuerdo a la tradición arquitectónica hispana. Conforme narran los historiadores, los planos urbanísticos que mandaban los Reyes de España disponían que fueran en base a la forma de damero o cuadro de ajedrez, queriendo con ello evitar el modelo de las desordenadas calles de la Europa Medieval.

A esto se deben, entonces, esos casi perfectos cuadros que forman los mapas de la capital tapatía, y que fueron 12 manzanas lo que en aquel primer momento constituía el centro de la ciudad.

 

Todo, fríamente calculado

El lugar escogido reunía todas las condiciones reglamentarias respecto a la higiene de entonces y a su facilidad de comunicaciones. Se procedió a hacer la traza, empezando con la Plaza Mayor, que debía estar al centro. Las 12 manzanas tendrían que estar divididas por la calle principal, que hoy conocemos como de Morelos, y a la que en aquellas fechas se le denominó Nuño de Guzmán, pues aunque éste había regresado a España desde 1538, en realidad había sido el Conquistador de estas tierras novogalaicas.

El centro debía ser rectangular, y con al menos una y media veces de largo por lo que tuviera de ancho, porque, decían, “de esta forma es mejor para las fiestas de a caballo”. Su tamaño sería acorde a la cantidad de vecinos, pero no menor de 200 pies de ancho por 300 de largo, mirando las esquinas a los cuatro vientos principales. De la plaza habían de salir una calle por cada costado, y dos calles por cada esquina. Alrededor de la Plaza, y en las cuatro principales calles, debería haber portales. Años después, confirmó esta disposición el Rey Felipe II por medio de una Real Cédula sobre la construcción de portales, a fin de que los forasteros se guareciesen de las inclemencias del tiempo.

Trazada así la población, “a regla y cordel”, se separaba el solar para la Iglesia, que debía ser aislado. Luego se señalaba solar para Casa Real, Casa del Consejo y Cabildo, Aduana y Atarazana (casa de fabricación o bodega), cerca del templo, de manera que pudiesen defenderse unos a otros. El hospital, sólo para enfermos no contagiosos, debería construirse junto a la iglesia. Para los contagiosos, en alguna parte en que los vientos, pasando por el hospital, no fueran a dar a la población. Las carnicerías y tenerías habrían de instalarse donde fácilmente pudieran limpiarse.

Los solares o baldíos de la Plaza no podían darse a particulares, sino dejarse para la Iglesia y Casas Reales, donde habrían de edificarse tiendas y casas de tratantes, con cuya renta se contaría para los gastos públicos. Los demás terrenos se sortearían entre los pobladores, quedando el resto para el Rey, a fin de que los diera a nuevos moradores o dispusiera de ellos a su arbitrio.

 

Doña Beatriz Hernández
y la Fundación

Cada año por estas fechas, resurge el nombre de Beatriz Hernández con su famosa frase: “El Rey es mi gallo”. Y, tras 468 años, aún nos preguntamos cómo y cuándo llegó tal dama a estas tierras y a qué se debió su célebre arenga. ¨¿En verdad existió esta valerosa hembra o es el resultado de leyendas que se van creando y transformando al paso de los años?

En su bien documentada y acreditada “Crónica Miscelánea de la Santa Provincia de Jalisco”, Fray Antonio Tello alude por primera vez a Beatriz Hernández el 28 de septiembre de 1541 en Tlacotán, tercer asiento de la itinerante Guadalajara, interviniendo para dar ánimos al Capital Cristóbal de Oñate, atender y alentar a mujeres que se desmayaban, y esconder a niños que peligraban, ante el anuncio de la cercanía de indios invasores, procedentes de Juchipila. De su don de mando y de protección refiere también una escena en que liquidó a cuchilladas a un indio, salvándole la vida a su marido, el Capitán Juan Sánchez.

Otro historiador, Ignacio Dávila Garibi, la retrata como “mujer de clara visión, de varonil energía y fácil palabra; previsora, astuta, resuelta y oportuna, siempre presente en los peligros, activa en los combates, influyente en los asuntos de gobierno”.

Dado que los pobladores peligraban en Tlacotán por ser un lugar muy vulnerable, y al deliberar el Cabildo, con Oñate a la cabeza, acerca de la urgencia de trasladarse ya en definitiva al Valle de Atemajac o al de Toluquilla, pero con miedo al Conquistador Nuño de Guzmán, que tenía grandes posesiones en Tonalá, irrumpió en la reunión de los Regidores Doña Beatriz Hernández para reprochar a las autoridades su cobardía e indecisión:
“El Rey es mi gallo. ¿Por qué tenerle miedo a Nuño de Guzmán si él es el causante de hallarnos en este lance? Debe fundarse la Ciudad donde más convenga, sin respeto a Guzmán ni a otro alguno”.

Y Agustín Yáñez Delgadillo, en su Libro “Genio y Figuras de Guadalajara”, la describe como matriarca y genuina fundatriz. Fue de esas mujeres, escribe, “que no saben callar ante ningún desmán, injusticia o cobardía. Fornida, membruda, contundente en el andar y en estar de pie, como mujer de prisa…”

Fue ella quien, en momentos de intensa significación histórica, escribió la página más gloriosa de la Ciudad. Sin la voz persuasiva de esta mujer, sin su oportuna resolución, probablemente el escenario de la Fundación de la Capital de la Nueva Galicia hubiera sido otro lugar. La ingratitud, el machismo, el olvido o todas esas cosas a la vez, durante siglos opacaron la memoria de Doña Beatriz Hernández, a quien solamente cada año se le recuerda.

 

¿La Perla de Occidente?

Una ciudad que crece desordenadamente

 

El ser humano tiene necesidades vitales como comer, vestir y habitar para poder vivir dignamente, y lo mejor sería hacerlo en un espacio y ambiente que respondiera a esas necesidades físicas y también a las espirituales; sin embargo, en nuestra ciudad cada día la calidad de vida va disminuyendo, en todos los órdenes, para sus habitantes

6-1Dulce Natalia Romero Cruz

El crecimiento de una ciudad, cuando se realiza de manera desordenada y acelerada, llega a tener consecuencias negativas. Guadalajara fue planeada de acuerdo a las Leyes de Indias, siguiendo un racional esquema ortogonal es su traza urbanística, con fines militares. Conforme a esas Leyes, los requisitos para una fundación urbana eran: cercanía a un arroyo, y un lugar poco accidentado. Por esta razón, Guadalajara se fundó cuatro veces, hasta encontrar su asiento idóneo. No obstante, quienes la trazaron nunca imaginaron que iba a crecer en tal magnitud.

En el olvido

“En el siglo pasado -explicó el Pbro. y Arquitecto Alberto Ruiz Pérez, Vicario de la Parroquia de Nuestra Señora del Refugio y Subcoordinador de la Sección Diocesana de Arte Sacro- hubo diferentes proyectos para poder desarrollar urbanísticamente la ciudad, como el de un “Macroperiférico”, que fue ideado por un arquitecto alemán hace 40 años, el cual beneficiaría a todos los habitantes, pues se evitaría el tránsito, por la ciudad, del transporte pesado que va de paso hacia otros destinos; plan que hasta ahora no se ha cumplimentado.

Mas, desde entonces, han venido desarrollándose otros diferentes planes parciales -como los elaborados por el Arq. Jorge Camberos Garibi-, con los cuales han ido solucionándose parcial y temporalmente los problemas urbanos de Guadalajara, mismos que han crecido exponencialmente, como la ciudad misma, al transcurrir de los años, de tal manera que los poblados circunvecinos han quedado dentro de la mancha urbana, lo cual ha contribuido a crear un macro asentamiento, incapaz de ofrecer servicios eficientes a los habitantes que, de este modo, ven deteriorada la calidad de su vida.

Ciudad de contrastes

“Aun así, la ciudad tiene algunas cosas para mostrar, pero muchas para ocultar -continuó el especialista-: en la periferia, por ejemplo, encontramos abundantes cinturones de miseria; se multiplican nuevos fraccionamientos, pero sin un proyecto integral, pues dan soluciones efímeras a lo inmediato, pero van generando cada vez mayores problemas. No se respetan las normas; por eso tenemos grandes caos de urbanización de fraccionamientos, porque, además, los hacen donde está prohibido. Eso puede observarse perfectamente en la mala calidad de vida que ofrecen esos apiñados conjuntos habitacionales, donde fallan los servicios elementales de agua, drenaje y de luz, debido a que, por falta de recursos económicos, se obtienen ilícitamente”. Además, aseguró el Padre Alberto Ruiz Pérez, el Centro de la Ciudad ha ido despoblándose tan rápidamente, que pronto quedará desolado; sus antiguos habitantes ya murieron, los nuevos no lo consideran zona habitable por su alta plusvalía, y los pocos que quedan, así como las fincas, se hallan, en su mayoría, en una situación bastante deplorable.

No hay opción

En nuestro país, adquirir una casa de interés social, en el lugar donde fuese, se adoptó como el ideal de un gran número de familias, cuando, por ejemplo en Europa, fue una solución emergente después de la destrucción post-bélica. “Sin embargo, son pocas las opciones que se ofrecen aquí para adquirir una vivienda, y cuando alguien lo consigue, tiene que aceptar una casita de interés social, que generalmente corresponde a construcciones reducidas de tamaño, sin identidad, y en cada día más alejadas periferias. A tales casas, sus nuevos inquilinos suelen hacerles cambios para sentirlas propias; mas, quienes no cuentan con los mínimos recursos para hacerlo, se sienten frustrados; esto va hasta en contra de la naturaleza humana, ya que todos somos diferentes y nos resulta difícil adaptarnos a vivir en edificaciones masivas donde todas las casas son iguales.

“Por otra parte, las dimensiones son tan estrechas, que no pueden habitarlas más de tres personas, hablando de una familia. Con todo, hay quienes, viniendo de fuera, no sólo tienen que apiñarse en una casa de esas de interés social, sino que posteriormente traen a más miembros de la familia, ocasionando un hacinamiento terrible en espacios mínimos y mal diseñados, producto del puro interés mercantil por parte de los constructores.

“Y, como dentro de las necesidades vitales del individuo está el tener su espacio habitable, no es de extrañar la creciente tasa de suicidios que, en parte, tienen qué ver con la angustiosa calidad de vida que se da en esos inhumanos lugares, que no llenan los requerimientos vitales, y que orillan a muchos a tomar medidas equivocadas.

“Para nosotros, como sacerdotes, constituye un reto la labor pastoral entre los habitantes de esos fraccionamientos, donde resulta difícil integrar una comunidad con identidad, y donde, ciertamente, uno de los pocos sitios en que la gente puede congregarse, es el lugar donde se celebra la Santa Misa. Es una misión que requiere paciencia y esfuerzo, pero que es indispensable realizar”.

Soluciones

La propuesta para detener el crecimiento acelerado de la ciudad, según el Presbítero y Arquitecto, sería “potenciar los desarrollos urbanos de las ciudades medias, para que la gente ya no siga emigrando a la Zona Metropolitana en busca de asentamiento, y para que los municipios cercanos no tengan el interés de ser anexados, sino que cada uno tenga y planee su desarrollo autónomo. Mas, como esta solución debe responder a recursos técnicos más que políticos, por eso hasta el momento no se han tomado las medidas adecuadas, pese a las aportaciones técnicas que se han hecho, puesto que los intereses políticos, como es evidente, suelen privar sobre cualquier solución racional en bien de la ciudad.”

En lo Pastoral

Por su parte, Monseñor Rafael Uribe Pérez, Cuasi-Párroco del Señor de la Misericordia, en el Cerro del Cuatro, y Coordinador de la Sección Diocesana de Arte Sacro, comentó sobre lo que afecta el crecimiento imparable de la ciudad a las labores de Pastoral Profética y a la Iglesia misma en general: “Lo que estamos viviendo, de cinco años a la fecha, es de locura; los municipios otrora alejados de Guadalajara, ahora son parte de ella como Tlaquepaque, Zapopan, Tonalá y Tlajomulco, e incluso El Salto, Zapotlanejo y Juanacatlán; aunque parece que no, ya están dentro de la mancha urbana, y en Tala están haciendo planes para anexarse a la Zona Metropolitana. Desde el punto de vista de la Sección que yo coordino, tenemos el encargo de motivar a que los nuevos asentamientos tengan terrenos para construir, además del templo, algún pequeño Conjunto de Pastoral, porque no basta con que las personas asistan a Misa, pues la Evangelización necesita de la Pastoral Profética en el cultivo de la fe para poder tener una Comunidad. Un lugar adecuado, con una buena Celebración y un sacerdote consciente, impulsan a un trabajo social que también requiere de espacios adecuados para poder ofrecer una buena formación humana y cristiana.

“Lamentablemente, esto genera situaciones absurdas, como por ejemplo el que muchas personas que viven en zonas retiradas adquieren con sacrificios un automóvil que tienen qué usar para trasladarse a todas partes, inclusive hasta para ir a Misa los domingos, pero como los templos no disponen de espacios para estacionamiento, entonces muchos optan por no acudir al templo que corresponde a su comunidad”.

Para finalizar, hizo este llamado: “A las autoridades correspondientes, les pido que tomen en cuenta la parte humana de los ciudadanos y no solamente los aspectos materiales y económicos; además, que se piense en dotar a la ciudad de los necesarios espacios naturales que sirven para el descanso y la convivencia, y que respeten los pocos que aún quedan”.

 

Con delicada situación financiera celebra Guadalajara su aniversario

 

El Alcalde Aristóteles Sandoval habla sobre los retos con que recibe la administración. La familia sigue siendo la mayor oportunidad de crecimiento para Guadalajara

7aSonia Gabriela Ceja Ramírez

El Presidente Municipal de Guadalajara, Jorge Aristóteles Sandoval Díaz, profesa su cariño por Guadalajara, pues en esta ciudad nació, creció, estudió, se casó, y es la cuna de sus hijas: “La he recorrido caminando. Es hermosa, tiene una gran riqueza cultural y arquitectónica. Recuerdo que con mi abuelo paterno veníamos al Centro histórico. Íbamos al Parque Alcalde; el paseo en lancha era mi preferido. Los fines de semana visitábamos el Parque de Los Colomos y organizábamos convivencias familiares.

“Cuando cursaba la Primaria, en la Escuela Urbana No. 130, visitamos el Museo Regional, por ejemplo. Los primeros 19 años de mi vida, crecí en la Colonia Independencia. La Secundaria la estudié en la Técnica No. 4 y la Preparatoria en la No. 7 de la Universidad de Guadalajara, donde más tarde estudie Leyes en su Facultad de Derecho.

“Durante algún tiempo fui Boy Scout. Además, tuve una vida activa en mi Parroquia participando en grupos juveniles y de oración”, afirma el Alcalde, quien como buen tapatío, gusta de ir al Estadio Jalisco.

 

Escuchar, atender, servir

Reconoce que a inicios de 2010 recibe una administración con algunos problemas, especialmente por la delicada situación financiera en la que se encuentra el Municipio: “Los recursos son pocos, mucho menores que los que había hace tres años. Existen obras inconclusas, como las banquetas de Avenida Vallarta. En estos días estamos enfrentando una ciudad llena de baches por las recientes lluvias. Es un año de inicio difícil, pero estamos trabajando, organizándonos y proyectando esquemas de gobierno que nos permitan estar más cerca de la gente para atender y resolver sus peticiones.

“Entre las prioridades, planteamos invertir en renovar la imagen de Guadalajara, de manera que luzca más limpia, más verde y, sobre todo, más segura.

“Se está trabajando, también, en mejorar las condiciones laborales de los policías, de manera que, motivados, brinden un mejor servicio.

“La generación de empleo es un reto prioritario; de ahí la necesidad de crear una Guadalajara atractiva que genere inversión, desarrollo económico y, a su vez, empleos, ya que la falta de oportunidades degenera en inseguridad y, por tanto, en una mala calidad de vida para los ciudadanos. Es por eso que se requiere una propuesta transversal en la que participen todas las dependencias y se genere un beneficio directo a las personas y a las familias”.

 

Volviendo a las calles tapatías

El canal para lograr la cercanía con los ciudadanos se creará visitando directamente las colonias de Guadalajara y abriendo las puertas a los ciudadanos para escuchar sus denuncias, atender los reclamos e implementar programas que acerquen a funcionarios y ciudadanos.

Se trabajarán tres programas enfocados a escuchar al ciudadano: “Lunes, contigo”, “Viernes social para ellas”, dirigido a las mujeres, y “Sábados comunitarios”, mediante el cual se rehabilitaran espacios públicos para las familias tapatías.

En cuanto a los regalos que Aristóteles Sandoval desea para Guadalajara en su 468º aniversario, son empleo, seguridad y calidad de vida para sus ciudadanos. “Es muy ambicioso, pero con el tiempo lo vamos a lograr”.

Respecto a lo que como ciudadanos podemos aportar, el Primer Edil señaló que debemos denunciar la delincuencia y mantener nuestra ciudad limpia, además de colaborar teniendo y formando, como familia, buenos hijos.

 

7bFestejemos a Guadalajara conociéndola

Para el Regidor panista Jorge Salinas Osornio, existen muchos motivos para celebrar en Guadalajara y para recrear la memoria histórica de nuestra ciudad en personajes ilustres como Fray Antonio Alcalde, “a quien le debemos instituciones como la Universidad de Guadalajara, el Hospital Civil y hasta un modelo de vivienda, o a mujeres destacadas como Doña Beatriz Hernández, quien determinó el sitio de la Fundación de Guadalajara”.

Coincidió con el Presidente Municipal al señalar que uno de los mejores regalos que podemos otorgar a nuestra ciudad es cuidar a la familia como institución: “Es uno de los valores característicos de nuestra ciudad. Una manera de celebrar a nuestra ciudad es dedicando un día completo para disfrutarlo en familia”.

Señaló que para promover la historia de Guadalajara, durante los festejos del 468º Aniversario se impartirán algunas charlas, pues a los tapatíos les hace falta conocer el origen de nuestra ciudad y sus diversos sitios de interés.

Para saber

Conozca el programa de actividades del festejo del 468º Aniversario de Guadalajara visitando la página del Ayuntamiento:
http://www.guadalajara.gob.mx/

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