El amor no es una opción, sino un mandato
Publicado en web el 11 de Febrero, 2010Para el cristiano, amar a su prójimo como a sí mismo debe ser una consigna diaria y no referirse únicamente a una fecha “especial”. A nivel comercial, el Día de San Valentín parece propiciar el romance entre el consumo y el amor. Los matrimonios deben aprovechar la fecha para refrendar su compromiso de amor y respeto
Sonia Gabriela Ceja Ramírez
El Día de San Valentín se acerca y los aparadores comienzan a llenarse de corazones de colores, para demostrar con flores, chocolates, joyas, peluches y gran variedad de regalos el amor y la amistad.
Sin embargo, vale la pena analizar si en realidad ¿sabemos amarnos?, tanto a nosotros mismos, como a nuestro prójimo, siguiendo el Mandamiento del Amor que nos dejó Jesús.
En estas fechas se acostumbra obsequiar con un detalle a nuestros amigos o a la pareja. El origen de esta fiesta es incierto. “Existen diversas teorías que otorgan a esta fecha el origen del Día de los Enamorados. En los países nórdicos, es durante estas fechas cuando se emparejan y aparean los pájaros; de ahí que este período se vea como un símbolo de amor y de creación”.
Que el amor florezca a diario
Hoy en día, los novios o los amigos acostumbran hacerse regalos. Sin embargo, el Obispo Auxiliar de Guadalajara, José Trinidad González Rodríguez, Doctor en Antropología, señala que es una buena oportunidad para que los matrimonios refrenden su compromiso matrimonial de amarse y respetarse todos los días de su vida.
También señaló que, al igual que la fe, el amor debe manifestarse en obras, por lo que es una invitación abierta a demostrar el amor mediante el servicio, la ayuda y la entrega que se manifiesta a los demás.
“Esta es también una ocasión propicia para que los matrimonios se reconcilien otorgándose el don del perdón, y renueven su compromiso de hacer renacer el amor entre ellos. Quienes todavía están en la etapa de noviazgo, deben plantearse la posibilidad de crear un proyecto de vida conjunto. Deben saber que el amor debe nacer, crecer, madurar, florecer y dar frutos, y también debe manifestarse”.
Subrayó que la unión matrimonial se da de manera libre y consciente, por amor, y debe dársele el carácter de compromiso definitivo y permanente, no dejándose llevar por la ideología de lo “desechable”, con la idea de que existe la alternativa de la separación.
Si bien el camino del matrimonio no es fácil, la Iglesia Católica de Guadalajara ofrece, a través de sus más de cien Movimientos Laicales Eclesiales, apoyo a las parejas para conservar el amor que los llevó hasta el altar, de manera que puedan permanecer casados y viviendo una segunda luna de miel.
El beneficio de los matrimonios para toda la vida trasciende a los hijos, a los nietos y a la Sociedad.
Regalar felicidad
“Este Día del Amor y la Amistad también es una oportunidad propicia para manifestar nuestro cariño y respeto a quienes, sin ser nuestros amigos, están cercanos a nosotros y necesitan una palabra o un detalle que sea signo de amistad y que les levante el ánimo y les ayude a subir su autoestima; de esa manera podemos ayudarlos a realizarse y a ser más felices”, concluyó el Obispo.
San Valentín,
Patrono de los EnamoradosSegún la tradición, San Valentín, sacerdote católico, arriesgaba su vida para casar cristianamente a las parejas durante el tiempo de persecución por parte del Emperador Claudio III, en el Siglo III.
San Valentín entregó su vida en el martirio, que es la máxima manifestación del amor. El amor de este santo sacerdote por Jesucristo y por defender el Sacramento del Matrimonio nos inspira a elevar el amor humano a las alturas del amor divino, para el cual fuimos creados. Los cristianos debemos aprovechar esta fiesta para recuperar el sentido cristiano del amor y del matrimonio, a la luz de Cristo.
Aunque San Valentín sigue siendo reconocido como verdadero Santo de la Iglesia, muy poco se sabe sobre su vida, fuera del hecho de su martirio. Es por eso que el calendario litúrgico celebra el 14 de Febrero a los Santos Cirilo y Metodio, en vez de a San Valentín.
El Martirologio Romano presenta dos Santos con el nombre de Valentín:
Uno es Obispo de Interamna, y el otro, sacerdote de Roma. Es posible que se trate del mismo santo que fuera llevado desde su ciudad a Roma para el martirio. Esto se sospecha porque, además de tener el mismo nombre, ambos fueron decapitados en la Vía Flaminia, y tienen su fiesta el 14 de febrero.
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