5 de Febrero de 2012
Año XII
No. 783

El Sur de México

Publicado en web el 14 de Febrero, 2010

29Comisión Editorial para el Bicentenario

El impacto favorable del capitalismo liberal en los ricos terratenientes del Norte de México les ayudó a elevar su condición profesional, abriéndoles las puertas al mundo contemporáneo del pensamiento y las ideologías, lo mismo que a incursionar en los espacios de la alta política. Esta situación explica, en alguna medida, el que la mayor parte de los caudillos del Norte pertenecieran a las clases medias e incluso a la de los ricos latifundistas, varios de ellos ligados previamente a la dirigencia porfirista.

El Sur del país presentaba un escenario bastante distinto. Por diversas razones, el territorio más fértil y rico de la República arrastraba, desde hacía siglos, un retraso descomunal, donde la ignorancia, la degradación moral y la miseria económica tenían un rostro mucho más visible y extendido que en otras regiones de la Nación.

Es más, podría decirse que los caciques y terratenientes de esta zona medraron poco en los mundos nuevos que su poder económico podría abrirles en el campo del pensamiento. En todo caso, no será su clase la que aporte caudillos y pensadores para la Revolución, con la relativa excepción del gran caudillo sureño Emiliano Zapata Salazar, quien, habiendo sido antes caballerango de una gran hacienda, perteneció a una clase social más favorecida.

De cualquier manera, permanece la percepción social de una Revolución Mexicana hecha por el Norte, que logra adquirir matices populares en diversos Estados de la República , frente a un Sur que solamente cambia de caciques, algunos seriamente interesados en la redención social del pueblo, pero no necesariamente seguidos por el pueblo al que buscaban redimir. Debemos advertir que este panorama ha llegado hasta nuestros días y puede explicar el inmovilismo político del Sur, frente a la dinámica que se observa en las Entidades situadas al Norte de la antiguamente llamada marca de Michoacán, donde sigue operándose el mayor número de cambios, en tanto el Sur permanece hierático e inconmovible, aun contando el paradójico Movimiento Zapatista de años recientes, que conlleva mucho de esa misma permanente idiosincrasia.

José Vasconcelos, maestro de la juventud americana

Quien visite la Catedral Metropolitana de México advertirá, en la Capilla de San Felipe de Jesús, muy cerca del túmulo funerario del efímero Emperador Agustín I (de Iturbide y Arámburu), la sencilla lápida que cubre los despojos mortales de uno de los pensadores más sólidos de México durante la primera mitad del siglo pasado, y muy en especial, de la primera fase de la Revolución Mexicana: José Vasconcelos Calderón (1882-1959).
Oriundo de Oaxaca, se tituló de Abogado en 1907, y fundó, en 1909, el Ateneo de la Juventud, semillero y palestra de líderes intelectuales.

Desde los inicios de la Revolución Mexicana, tomó parte en ella fungiendo como Secretario del Centro Antirreeleccionista de México y Codirector del Periódico “El Antirreeleccionista”. Al sobrevenir la insurrección, fue Secretario y Suplente de Francisco Vázquez Gómez, el agente confidencial de Francisco I. Madero González ante el Gobierno de Washington.

Venustiano Carranza Garza, por su parte, comisionó a Vasconcelos para servir como agente confidencial de su Movimiento ante los Gobiernos de Inglaterra y Francia, y él mismo lo nombró, en 1914, Director de la Escuela Nacional Preparatoria, y poco después lo orilló a exiliarse, al ponerle precio a su libertad por considerarlo crítico de su régimen. A la vuelta del destierro, tomó parte en la Convención de Aguascalientes y recibió el Ministerio de Instrucción Pública en el Gabinete de Eulalio Guzmán.

En 1915 apoyó el Plan de Agua Prieta para destituir a Carranza. El Presidente Adolfo de la Huerta Márcor lo nombró Jefe del Departamento Universitario y de Bellas Artes, y luego el Presidente Álvaro Obregón Salido lo hizo Secretario de Educación Pública, en cuyo cargo impuso la educación popular, alentó las artes, creó bibliotecas populares, publicó de forma masiva autores clásicos y promovió las misiones rurales.

Renunció a su Ministerio en protesta por la firma de los Tratados de Bucareli, autoexiliándose en Europa, de donde regresó para encabezar su Campaña a la Presidencia de la República como Candidato del Partido Nacional Antirreeleccionista; experiencia por demás frustrante, pues de forma amañada resultó electo Pascual Ortiz Rubio, el Candidato del General Plutarco Elías Calles. De nuevo en el destierro, regresó al cabo de diez años para dirigir, de 1940 a 1946, la Biblioteca Nacional.

Su producción literaria es rica y densa, trátese de la Narrativa, el Ensayo o la Filosofía, rama del saber humano que abrevó de Schopenhauer, fustigando con ella al positivismo y al utilitarismo. Entre sus obras destacan ‘El monismo estético’ (1918) y la ‘Lógica Orgánica’ (1945), sistema fundamentado en el juicio estético, según el cual la belleza es una forma superior de la realidad, y el método sintético de la música el que pone de relieve lo universal concreto. Murió como acendrado católico.

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Una Respuesta a “El Sur de México”

  1. Deena Dice::

    Octubre 22nd, 2011 a las 9:26 am

    I never thought I would find such an everyday topic so enrthaillng!

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