Página Vaticana
Publicado en web el 21 de Febrero, 2010
El secreto de la alegría
en el sufrimiento
CIUDAD DEL VATICANO.- Benedicto XVI develó el secreto de la alegría en el sufrimiento, en la homilía que pronunció en la Basílica de San Pedro durante la Misa en la Memoria Litúrgica de la Virgen de Lourdes, XVIII Jornada Mundial del Enfermo.
El Papa destacó “el valor de afrontar los males, desarmados -como Judit–, con la única fuerza de la fe y la esperanza en el Señor”.
Y señaló: “Por todo esto, vivimos una alegría que no olvida el sufrimiento; al contrario, lo incluye.
“De esta forma, los enfermos y todos los que sufren, son, en la Iglesia, no sólo destinatarios de atención y cuidados, sino, aun antes y sobre todo, protagonistas de la peregrinación de la fe y de la esperanza, testigos de los prodigios del amor, de la alegría pascual que florece de la Cruz y de la Resurrección de Cristo”, enfatizó.
Y añadió: “Quien permanece mucho tiempo cerca de las personas que sufren, conoce la angustia y las lágrimas, pero también el milagro de la alegría, fruto del amor”.
El Vicario de Cristo hizo notar que la Iglesia siempre ha mostrado una especial solicitud hacia los que sufren, y destacó que “de ello dan testimonio las miles de personas que se dirigen a los santuarios marianos para invocar a la Madre de Cristo, y encuentran fuerza y alivio”.
A defender raíces cristianas de Europa, alienta el
Papa Benedicto XVI
VATICANO.- Al recibir a los Prelados de la Conferencia Episcopal de Rumania al final de su Visita Ad Limina, el Papa Benedicto XVI los exhortó a defender y promover las raíces cristianas de Europa, así como los valores que de ellas se desprenden, para hacerle frente a los desafíos actuales referentes a la familia, la bioética y la ecología.
Al inicio de su discurso, el Santo Padre recordó a los Obispos y a tantos sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles “que en el tiempo de la persecución mostraron una unión tenaz a Cristo y a su Iglesia, y conservaron su fe intacta”.
Tras agradecer a los Prelados su “generoso compromiso al servicio del renacimiento y del desarrollo de la comunidad católica” en Rumania y en la República de Moldavia, les animó a “proponer a los fieles un itinerario de fe cristiana madura y responsable, especialmente a través de la enseñanza de la religión, la catequesis, también de los adultos, y la preparación a los Sacramentos”.
El Sumo Pontífice subrayó que “los Obispos tienen la tarea primordial de promover la Pastoral Vocacional y la formación humana, espiritual e intelectual de los candidatos al sacerdocio en los Seminarios y en los otros institutos formativos, también mediante la elección atenta de los educadores y de los profesores.
Refiriéndose a “las plagas del aborto, de la corrupción, del alcoholismo y de la droga, así como del control de los nacimientos
mediante métodos contrarios a la dignidad de la persona humana”, señaló que “para combatir estos desafíos, hay que promover consultorios parroquiales que aseguren una adecuada preparación a la vida conyugal y familiar, y organizar mejor la Pastoral Juvenil”.
Luego hizo hincapié en la necesidad de “comprometerse decididamente a favorecer la presencia de valores cristianos en la Sociedad, desarrollando centros de formación donde los jóvenes puedan conocer los
valores auténticos, enriquecidos por el genio de la cultura de vuestros
países, de modo que puedan testimoniarlos en los ambientes donde viven”.
Por último, afirmó que “un ámbito de colaboración particularmente importante entre ortodoxos y católicos es hoy la defensa de las raíces cristianas de Europa y los valores cristianos y el testimonio
común sobre temas como la familia, la bioética, los derechos humanos,
la honradez en la vida pública, la ecología” (ACI).
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