Semanario sigue echando las redes
Publicado en web el 21 de Febrero, 2010Se han cumplido 13 años desde que Semanario Arquidiocesano de Guadalajara, por iniciativa del Cardenal Juan Sandoval Íñiguez, apareciera en las comunidades parroquiales de esta Arquidiócesis. Desde entonces, todos los que han colaborado en esta atractiva tarea escuchan, aun con dificultades, el mandato de Cristo al Apóstol Pedro, que le pide echar las redes mar adentro, porque el trabajo nunca termina, y el Evangelio debe ser llevado a todos los mares, confiando en que la pesca será grande (Cf. Lc 5,1-11).
Al pescador le corresponde arrojar la red; el dueño del Universo la hará llenar de pescados. La condición es que el operario haga su tarea, que no se rinda, que vuelva a intentarlo una y otra vez; lo demás está a cargo del dueño del campo y de la mies, del patrón de las ovejas, del cultivador del terreno, del Señor de las criaturas, del Padre de los creyentes.
Lo que se inició hace más de una década, Semanario, sigue siendo hoy un proyecto vivo que no se ha guardado medrosamente en un baúl, sino que se ha (creemos) empleado bien, y que ha dado fruto. Debemos, ahora, repasar los mejores -y los difíciles o peores- momentos de una publicación que nos ayuda a conocer la historia y la vivencia eclesial en Guadalajara, abierta a la realidad civil local y nacional, y a la Iglesia Universal.
Lo importante no es tanto el pasado, sino lo que viene. Esto es lo fundamental desde la fidelidad a la Buena Nueva, tesoro del que siempre deben extraerse cosas valiosas qué ofrecer. No nos mantendremos vigentes con lo que hicimos, sino con lo que seguiremos haciendo, cada día, cada semana. Con este espíritu emprendedor, guiados por la rica Doctrina del Evangelio y del Magisterio, así como de la Tradición, debemos ser punto de referencia para leer los acontecimientos del mundo.
Demasiado atrevimiento, tal vez, rayando en la soberbia, pero eliminando esta actitud de vanagloria pasajera, lo que pretendemos es evitar el conformismo de sólo ‘aparecer’ cada semana. Nuestro compromiso es ofrecer contenidos que alimenten el corazón y la inteligencia del hombre.
Hoy, más que nunca, los Medios de Comunicación, la comunicación en su totalidad y en su diversidad, son el gran reto de la Iglesia y de los que formamos parte de ella, desde el testimonio personal, la obligación individual de ser testigos, discípulos misioneros, y llevar el Mensaje de Cristo no sólo al templo, sino también a la calle, con la utilización de todas las posibilidades técnicas que ofrece la comunicación más globalizada de la historia.
El Papa Juan Pablo II, en 1992, habló de un “nuevo ardor, nuevos métodos, nuevas expresiones”. Se han podido hacer cosas buenas en este periodismo de Iglesia, pero el orgullo debe estar en mirar con rigor lo nuevo, en exigirse más cada semana, en seguir echando las redes del modo más efectivo.
No queremos ser cómodos o incómodos para ningún poder. No es ésta la pretensión. La intención es ser, seguir siendo, voz en la Iglesia y voz de la Iglesia de Guadalajara (no oficial) para creyentes y no creyentes, diálogo entre fe y cultura. Queremos ofrecer un lugar de encuentro y de respeto a todos los hombres y mujeres de buena voluntad desde nuestra visión de católicos.
Estamos inmersos en una Sociedad que va dando la espalda a muchos valores, tal vez porque no hemos sabido presentarlos como lo que son, atractivos para la vida del hombre, de cualquier hombre; tal vez porque no hemos sido fieles al mensaje evangélico o porque nos hemos dejado ganar la batalla, porque, abatidos y cansados, hemos dejado de echar las redes.
Queremos ofrecer un periodismo activo, positivo, propositivo y acogedor, como testigos de una realidad enormemente rica y plural, con el propósito de llegar a la meta como permanentes buscadores de la Verdad, la que nos hace libres, la que nos impulsa a seguir echando las redes.
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