Un canto a la Santísima Virgen JUGLAR Y ROMERO
Publicado en web el 7 de Febrero, 2010El Padre Antonio Flores Flores, 86 años de vida; casi 58 de ministerio, y sus libros de poemas a María
Pbro. Óscar Maldonado Villalpando
La vocación sacerdotal nace y crece arropada con la devoción mariana. Es un signo, es una característica “sine qua non” (necesaria, indispensable). Ella es el modelo perfecto y su más nítida inspiración.
El Padre Antonio Flores Flores es un regalo del 10 de mayo de 1923; nació en Zapotlán del Rey, se educó en el Seminario Diocesano de Guadalajara y en el Interdiocesano de Montezuma, Nuevo México. Recibió el sacerdocio el 8 de marzo de 1952 por las manos del inolvidable Arzobispo don José Garibi Rivera.
Su primer destino, en 1952, fue Jalpa de Cánovas, “Princesa de dos reinos”, pues pertenece a Guanajuato en el orden civil, y por lo eclesiástico a Jalisco. Ahí ejerció su labor al lado del señor Cura don Aurelio Olmos, realizando un gran apostolado. Trabajó intensamente por la educación y, espigado y vigoroso como es, impulsó el deporte y se constituyó en un líder para la juventud jalpense.
En 1955 fue destinado a Jamay, junto a la Laguna. De ahí cruzó el Estado más allá de Lagos de Moreno, viendo hacia San Luis Potosí, pues fue nombrado Párroco del Cuarenta, en 1963. Su labor fue muy benéfica. Mas el frío le afectó demasiado y, en 1965 se le trasladó a Teuchitlán, donde realizó un apostolado muy fecundo. En 1978 vino al Templo del Carmen en Guadalajara, y en 1981 a Santa Cruz de las Huertas. En Loma Dorada en 1985, y en 1988, en El Santo Niño de Atocha hasta 1995. En dondequiera dejó la huella de su obra material y espiritual. Hoy, ayuda todo lo que puede en la Parroquia de Santa Elena de la Cruz, del Sector Hidalgo tapatío.
LOS FRUTOS
Pero, a la par que realiza su infatigable labor pastoral, ha sabido pulsar la lira poética y se ha dejado llevar por la inspiración. Supera ya una docena de libros escritos. Tan sólo en 2009 escribió cinco. Sus temas favoritos han sido los Mártires, los Beatos, los Santos y, dos de ellos, han sido dedicados a la Virgen María y sus advocaciones.
Por ejemplo, en su obra “A MARÍA CON AMOR”, habla de Ella, de la buena y piadosa Madre en las advocaciones de Guadalupe, Fátima y Lourdes. Las llama “rosas hermosas” su comentarista y panegirista, el Pbro. José Rosario Ramírez Mercado.
Y en su más reciente libro, “LAS ADVOCACIONES DE MARÍA”, continúa ese canto a la Virgen en sus títulos más entrañables para nosotros, como es el de Nuestra Señora de Zapopan, donde nos lleva a su génesis, al devenir de la historia, como buen hijo de este pueblo, que en los corridos plasma su historia chica, la verdadera, donde dibuja su corazón.
También se refiere a “La Sanjuanita”, la Virgen del milagro cirquero, la feria del Reino; a sus templos y suntuosos santuarios; asimismo, a la de Talpa, a la cual expresa su cariño y se viste de peregrino en las montañas; contempla, desde la cruz, el Valle y el Santuario; saborea el chicle y el rollo de guayaba. Y también viaja a Michoacán, a España y a Italia para cantarle a otras Vírgenes famosas.
Cantor de la fe y
caminante de su época
Parece que los años han afinado su sensibilidad y la capacidad de recrear en su interior. Como la abeja, ha almacenado el rico néctar de la vida y sigue echando mano de ese acervo, de ese su tesoro personal.
Él no busca interés económico alguno con sus libros; a escribir se ha entregado con pasión y amor de verdadero sacerdote sencillamente enamorado de su vocación, de Dios y de su Santísima Madre.
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