5 de Febrero de 2012
Año XII
No. 783
La Formación Humana en el Seminario Diocesano | Semillero de Vocaciones | Edición:

Yo Soy, Ven y Sígueme

Publicado en web el 28 de Febrero, 2010

30David Gutiérrez Murillo, 3° Filosofía.

«Sin una adecuada formación humana, toda la formación sacerdotal estaría privada de su fundamento necesario»; estas son las palabras con que el Siervo de Dios, Juan Pablo II, comienza el apartado de la formación humana en su Exhortación Apostólica Pastores dabo vobis.

Ha comenzado ya la campaña del Día del Seminario 2010, y por esta razón iniciamos hoy una serie de publicaciones en consonancia con este acontecimiento, y cuya finalidad es dar a conocer al público lector qué es y cómo funciona esta Casa de Formación. El Seminario está estructurado en cuatro áreas, cada una con ámbitos concretos para la formación integral de sus alumnos. Estas áreas son: Formación humana, intelectual, espiritual y pastoral.

La formación humana:

La formación humana pretende ayudar a descubrir al candidato al Sacerdocio quién es, qué quiere y qué hace. No se puede acceder a las Órdenes Sagradas si antes no se forma en el candidato al hombre y al cristiano.

El valor en el que se fundamenta la formación humana es el de la verdad. Los futuros presbíteros deben cultivar una serie de cualidades humanas necesarias para la integración de una personalidad equilibrada, sólida y libre, capaz de llevar el peso de las responsabilidades pastorales. Es necesario amar la verdad, la lealtad, el respeto por la persona, el sentido de la justicia, la fidelidad a la palabra dada, la verdadera compasión y, en particular, el equilibrio de juicio y de comportamiento personal.

Podemos decir, en pocas palabras, que la formación humana es personal, y su meta es formar personas.

Quién realiza la formación humana:

El responsable de la formación humana es cada uno de los seminaristas, como individuo que ha escuchado la llamada de Dios y que quiere entregarse a Él libre y plenamente, entregándolo todo, incluso su humanidad, con lo que ella implica. Quienes dirigen y orientan la formación humana de los seminaristas, son esencialmente los Prefectos de Disciplina de cada grupo; sacerdotes encargados de llevar un orden gradual para suscitar los valores -o virtudes humanas- de cada uno de los aspirantes al Sacerdocio.

Los actuales Padres Prefectos del Seminario Mayor son los siguientes:
1° de Filosofía:
P. Jorge Manuel García Rivera.
2° de Filosofía:
P. Marco Antonio García Martínez.
3° de Filosofía:
P. Carlos Javier Díaz Vega.
1° de Teología:
P. Roberto García de la Mora.
2° de Teología:
P. Candelario Sánchez Muñoz.
3° de Teología:
P. Guillermo Ochoa Ornelas.
4° y 5° de Teología:
P. Francisco García Velarde.

Los Padres Prefectos del Seminario Menor son:
Nivelación:
P. Édgar Iván Preciado
3º de Preparatoria:
P. Walter Omar Pérez Angulo
2º A de Preparatoria:
P. Paulo César Barajas García
2º B de Preparatoria:
P. Reynaldo Díaz Plascencia
1º A de Preparatoria:
P. César Eduardo Castillo López
1º B de Preparatoria:
P. Daniel Gpe. Jiménez Cortez

El Padre Prefecto del Seminario Auxiliar de Totatiche es el P. Octavio Delgado Cárdenas; el del Seminario Auxiliar de Cuquío, P. Carlos Alberto Gómez Rodríguez; el del Seminario Auxiliar de La Barca, P. Héctor Enrique Torres González; el del Seminario Auxiliar de Ahualulco, P. Miguel Ángel Gómez Sandoval; el del Seminario Auxiliar “Anacleto González Flores”: P. Carlos Alonso Olmos Rodríguez. Cabe destacar que desde que se inician las distintas etapas del Seminario, también comienza la formación humana. Esto quiere decir que todas las demás casas del Seminario cuentan con su propio Padre Prefecto; incluyendo las Secundarias y Preparatorias (Seminario Menor).

Cómo se lleva a cabo
la formación humana

Cada Prefecto tiene su propia modalidad para apoyar la formación humana del aspirante al sacerdocio, pero en general se trata tanto de exposiciones comunitarias como de entrevistas personales Prefecto-alumno y alumno-Prefecto; esto quiere decir que la formación humana es precisamente eso: humana, y se extiende a todo lo que nuestra humanidad implica.

Otro aspecto para forjar la personalidad es el aprovechamiento de cada uno de los espacios y actividades que realizan a lo largo del día: el trabajo, el deporte, el estudio, la misma oración, etc.

Cuándo es la formación humana:

Hay un día específico para las exposiciones de formación humana grupal, que por ejemplo, en el Seminario Mayor son los lunes, de 7:15 a 8:00 de la noche. Las entrevistas personales varían, de acuerdo a las necesidades del seminarista, pero ésta se debe tener al menos una por mes; el tiempo de la entrevista es indefinido, los Prefectos dedican el tiempo necesario según cada caso. Pero como ha quedado dicho: para formarnos humanamente, todo tiempo y espacio es propicio.

El celibato, una cuestión
de hombres de Dios

En su primera Encíclica (Redemptor hominis, Redentor de los hombres), el recordado Siervo de Dios Juan Pablo II nos dice: «El hombre no puede vivir sin amor. El permanecer para sí mismo un ser, es incomprensible; su vida está privada de sentido si no se le revela el amor, si no se encuentra con el amor, si no lo experimenta y no lo hace propio, si no participa en él vivamente».

Y en la Pastores dabo vobis, nos afirma que la educación al amor responsable y la madurez afectiva de la persona son muy necesarias para quien, como Presbítero, está llamado al celibato; o sea, a ofrecer, con la gracia del Espíritu y con la respuesta libre de la propia voluntad, la totalidad de su amor y de su solicitud a Jesucristo y a la Iglesia. A la vista del compromiso del celibato, la madurez afectiva ha de saber incluir, dentro de las relaciones humanas de serena amistad y profunda fraternidad, un gran amor, vivo y personal, a Jesucristo. Al educar para la madurez afectiva, es de máxima importancia el amor a Jesucristo, que se prolonga en una entrega universal. Así, el candidato llamado al celibato, encontrará en la madurez afectiva una base firme para vivir la castidad con fidelidad y alegría. De este modo, y de acuerdo a la enseñanza de la Iglesia, nuestra libertad nos exige que seamos dueños de nosotros mismos, que estemos decididos a combatir y superar las diversas formas de egoísmo e individualismo que acechan a la vida de cada uno; hay que estar dispuestos a abrirnos a los demás, en una entrega generosa.

Finalmente, la madurez humana nos debe llevar a una sana formación de la conciencia, habituándonos a escuchar la voz de Dios y adherirnos con amor firme a su divina voluntad. ¡No puede haber Sacerdote si antes no se ha formado a la persona! Los Santos de nuestro tiempo han de distinguirse por ser verdaderos hombres: Entre más humano sea un Sacerdote, más divino será su pastoreo…

Ojala esta jornada del Día del Seminario 2010 nos haga conocer y amar más a esta institución formativa, para orar por las vocaciones, para ayudar al sostenimiento de éste, que es el Corazón de la Diócesis.
Dudas y comentarios:
semillerodevocaciones@hotmail.com

Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del feed RSS 2.0. Puedes responder o hacer un trackback desde tu sitio.

Responder

XHTML: Puedes utilizar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>


  • Artículos relacionados

  • Más en esta Sección

  • Todas las secciones

  • Números Anteriores

  • Enlaces


  • Publicidad












 
2012 Semanario – Órgano de formación e información Católica - | Entradas (RSS) | Comentarios (RSS)