5 de septiembre de 2010
Año XII
No. 709
| Especial | Edición:

Protección a la mujer

Publicado en web el 11 de Marzo, 2010

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Román Ramírez Carrillo
Consejero de Cáritas de Guadalajara, A.C.

El desarrollo de políticas de género encaminadas a proteger a grupos vulnerables, puede ser de real beneficio para la Sociedad, principalmente para segmentos específicos a los que van dirigidas, como en este caso son las mujeres.

El impulsar aquí una política que las proteja a través de transporte exclusivo constituye una de las líneas a discutir desde diversas perspectivas, sobre todo el de la experiencia.

Los estudios que se tienen disponibles indican que en algunas regiones del mundo se cuenta ya con exitosa experiencia relativa en la creación de políticas de protección a la mujer en el uso del transporte público, según los testimonios que a continuación se aportan.

El transporte y la protección de la mujer en otros países

En Nueva Delhi, India. En respuesta al acoso que padecían mujeres a diario en el transporte público, la ciudad hindú, a través de la Suprema Corte, optó por proporcionar el servicio de ómnibus exclusivos para mujeres. El servicio incluye seis rutas en la ciudad y se eligió rechazando la opción que ya se utilizaba en Bangalore, donde se habían asignado asientos exclusivos para ellas en el transporte público.

En el Metro de la Ciudad de Tokio. Desde el año 2005, el uso de vagones exclusivos para mujeres fue una respuesta a las quejas presentadas por éstas, debido al acoso de muchos hombres en los sobre-saturados vagones de dicho transporte. El sistema funciona con señalamientos rosas que indican la exclusividad del vagón, así como seguridad en los andenes para prohibir el paso a los hombres en dichos espacios.

En Tegucigalpa, Honduras. Dentro de una campaña denominada “Primero las Damas”, se implementó una política piloto en la capital del país centroamericano dentro del servicio de transporte urbano de la ciudad. El servicio consta, por lo pronto, de dos autobuses de 60 pasajeros cada uno, conducidos por una mujer, custodiados al interior por dos policías y vigilados por patrullas y motocicletas durante su recorrido.

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El transporte y la mujer en México
A nivel nacional, las experiencias más relevantes consignadas por el estudioso Roberto Orozco Gálvez, experto en Movilidad Urbana, son las siguientes:

Toluca, Edo. De México. A propuesta de una Diputada local, se solicitó que se aplique una política de autobuses exclusivos para mujeres en “horas pico” (de 5 a 9 AM y de 6 a 11 PM).

Puebla, Puebla. En el mismo sentido, y en apoyo a las políticas de equidad de género, se implementó en la capital poblana un sistema de “taxis rosas”, que consta de 35 vehículos exclusivos para mujeres y conducidos por damas.

Saltillo, Coahuila. Dentro de un programa de reestructuración del transporte público, fijado a un plazo de dos años, mismo en el que se plantea la modernización del sistema incluyendo un sistema de prepago, capacitación integral para conductores, mejora en las condiciones laborales de los mismos, unidades equipadas con ascensores para sillas de ruedas, reestructuración de rutas y disminución del número de las mismas que circulan por el centro histórico, se añadió la inclusión de “rutas rosas”, mediante unidades pintadas del mismo color, conducidas por mujeres como servicio exclusivo para ellas. Esta última política, en respuesta al acoso y la inseguridad que viven las mujeres dentro del transporte.

Distrito Federal. Este es el caso mexicano más importante en cuanto a política de protección a la mujer en el uso del transporte. Se aplica en el Sistema de Transporte Colectivo Metro, líneas 1,3,7,8,9 A y B (en el 58% del total de las estaciones del sistema); en el METROBÚS en su corredor Insurgentes, así como en el Sistema de Transportes Eléctricos en sus terminales Taxqueña y Goitia, de acuerdo a las siguientes medidas:
- De 6 a 10 AM y de 18 a 22 PM, rige la de separación mediante vagones exclusivos para mujeres, niñas y niños, desde 2003.

- En 2007 se aumenta a tres vagones exclusivos con letreros y líneas de seguridad en los andenes para impedir el acceso de hombres a dichos espacios.

- También desde 2007, dentro de la campaña “Acoso Cero”, y como parte del programa “Viajemos Seguras” (basado en lo estipulado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Mujer), el Gobierno Capitalino anunció una serie de acciones institucionalizadas, coordinadas entre el Instituto de la Juventud y el de la Mujer en el D.F. Con ello, se implementó un vagón adicional exclusivo para mujeres, menores de 15 años, personas de la tercera edad y discapacitados.

- En 2008, la Red de Transporte de Pasajeros (RTP) en el D.F. puso en marcha un plan piloto con 13 autobuses, ocho en Ruta Reforma y cinco en Eje Central, con una frecuencia de 20 minutos de paso, exclusivos para mujeres, y en los cuales viaja un empleado capacitado por Inmujeres-D.F.

- Dicho programa, denominado “ATENEA”, servicio exclusivo para mujeres, actualmente cuenta con 67 unidades que recorren 24 de las 91 rutas de RTP, funcionando de 6 AM a 9 PM.

- Dentro del mismo programa Inter-institucional se pretende capacitar a más de 100 mujeres para que sean ellas las conductoras de los autobuses de “ATENEA”. Dicho programa ha atendido a cuatro millones de pasajeras en un lapso de siete meses y tiene como meta la atención de 22 corredores de la ciudad.

-El programa también incluye campañas contra la discriminación y la violencia hacia las mujeres, distribuidas en la red de transporte, así como módulos de atención y denuncia en los lugares de mayor incidencia; es decir, todo forma parte de una política integral de género en el D.F.

Así pues, experiencias a nivel nacional e internacional se han venido aplicando en ciudades con mayor número de habitantes, tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo, encaminadas a la protección de la mujer y equidad de género, aunque implementadas en diferentes términos.

Mas en todos los casos se han tomado en cuenta las diferencias físicas y la vulnerabilidad de la mujer respecto del daño que puede sufrir por violencia, acoso e inseguridad en el transporte, y tomando conciencia de que la necesidad de otorgarle espacios seguros y prácticos se ha vuelto apremiante.

Por otra parte, en los últimos años se han generado estudios sociológicos a nivel internacional que han implicado políticas públicas en pro de la igualdad o equidad de género; en algunos de ellos, por ejemplo los realizados en el Reino Unido, mostraron que las mujeres representan el principal mercado para transporte público. Otros estudios, como en Brasil, demostraron que la inserción de la mujer en el mercado laboral, así como las diversas responsabilidades que en la Sociedad ellas han asumido, las hacen usuarias recurrentes del transporte público. Lo anterior dejó claro la importancia que tiene el sexo femenino en la movilidad, al interior de las ciudades.

Otro aspecto a observar fue que los estudios indicaron que “las mujeres, en muchas ocasiones, rechazan ofertas de empleos que impliquen distancias largas o viajes con tiempos excesivos; esto, debido a dos cuestiones, principalmente:

Las actividades que realizan y que son adicionales a las de sus trabajos (amas de casa, cuidado de la familia, etc.). Además, los horarios laborales de las mujeres son distintos a los de los hombres (turnos medios o en horarios diurnos). Y, también, las cuestiones de inseguridad que viven en el transporte público (acoso, violencia, asaltos, etc.)”.

Ahora bien, en nuestra zona conurbada las estadísticas no son muy distintas, pues según reciente encuesta de origen y destino, realizada por el Centro Estatal de Investigación y Transporte (CEIT), mostró que el 52% de los usuarios del transporte público en la ZMG son mujeres. Del mismo modo, se conoce que a través de la ruta en la que ya se implementa la prueba piloto (380 de la Alianza de Camioneros de Jalisco), el porcentaje es de cerca del 42%; es decir, prácticamente la mitad de los pasajeros son mujeres.

9bReflexiones

En la opinión de Alejandro Elizondo Gómez, Consejero Ciudadano del Cesjal, de todos estos análisis y de estas experiencias se desprende la necesidad de generar, desde el ámbito ciudadano, una serie de reflexiones y de propuestas que a continuación se señalan:
Educación. Las políticas de género en cuanto al transporte deberán ser integrales y abordadas desde una perspectiva educativa, para crear una cultura del respeto, de la no violencia y de la equidad entre géneros; de esta manera, se podría trabajar de manera interinstitucional y de manera conjunta entre las diferentes instancias de la Sociedad Civil y del Gobierno.

Participación de ciudadanos. Para evaluar y dar seguimiento continuo a las políticas públicas de protección a la mujeres en transporte público, para aportar y socializar la aplicación de la política y su razón de ser, es necesaria la presencia de ciudadanos en los Consejos Técnicos del Transporte, y evitar que se convierta en coyuntura electoral y solventar los problemas que surgieran en el proceso.

Plan integral de Movilidad Urbana. Es necesario integrar este tipo de política de protección de las mujeres dentro de un plan integral, pues aun contando con autobuses exclusivos para el sector femenino, el problema de la movilidad no queda resuelto, y sin la práctica de políticas integrales, esto será sólo un paliativo del grave problema que significa transportarse en nuestra ciudad.

Se necesita un transporte público con espacios seguros y prácticos para las mujeres, desde un esquema de equidad de género.

Se debe educar en el respeto a la mujer desde el núcleo familiar.

Entrevista con Saúl González Ramírez, Investigador en Movilidad Urbana en el Cesjal.
Lic. en Estudios Políticos y Gobierno, Maestrante en Políticas Públicas Locales. Diplomado en Movilidad Urbana y Transporte Sustentable.

Características de la mujer como usuaria del transporte público

Según los estudios arrojados a nivel internacional por UNIFEM (Fondo de las Naciones Unidas para la Mujer), la movilidad de las mujeres es en “zigzag” (no tan lineal como la de los varones), por el tipo de actividades que realizan. El mismo esquema se atiende en el Área Metropolitana de Guadalajara, donde, además, son el 52% de las usuarias del transporte, con edades entre los 14 y los 40 años (en su mayoría), del grupo de estudiantes, empleadas, amas de casa y que realizan dos o más viajes al día por sus diferentes intereses.

¿Las políticas de género son
necesarias en el trasporte público?

La idea de “igualdad” entre el hombre y la mujer (estipulada constitucionalmente como un derecho), ha creado un ambiente de confusión y de discusión conceptual; sin embargo, sabemos que en la Sociedad en la que vivimos, aun con los avances que ha tenido la mujer en su empoderamiento, las estructuras aún siguen siendo inequitativas. Es por ello que en muchas ocasiones encontramos opiniones antagónicas sobre un tema tan importante como lo son las políticas de género; mientras que para algunos van dirigidas en atención a solucionar un problema existente, para otros genera un esquema de discriminación frente al género no involucrado en la política; por otro lado, la cuestión de atacar las raíces del problema también ha sido un obstáculo que se presenta ante una posibilidad de atender lo urgente del problema. Es decir, nos encontramos ante una disyuntiva de crear políticas “selectivas y focalizadas”, así como la forma de reaccionar y accionar en la atención al problema.

La sociedad tapatía y las políticas de género

Existe un problema ante la inactividad frente a estas cuestiones; es decir, mientras no estemos acostumbrados a someternos a políticas “distintas” a las que estamos acostumbrados, los reaccionarios siempre estarán prontos para atacar. Sin embargo, creo que hoy somos parte una Sociedad (aunque conservadora), con un grupo femenino fuerte; cabezas de familia insertos en las universidades y en la economía del Estado que tomarán con agrado este tipo de normas; y también con un público masculino capacitado para aceptar que sus familias (esposas, hijas, madres, etc.) acceden a dicha posibilidad. Una Sociedad que tomará con extrañeza ciertas medidas por lo “innovador” que pudieran parecer para nosotros, pero que se acoplará de manera rápida a ella. La respuesta de las mujeres ha sido favorable; en general, las mujeres están de acuerdo con tener la posibilidad de acceder a espacios preferentes o exclusivos para ellas en el transporte. Consideran que es benéfico desde el hecho de que ya no había quiénes les cedieran el asiento, hasta los hechos de inseguridad, violencia y acoso que sufrían en las unidades de transporte público.

El papel de la educación y el respeto a la mujer

Legalmente, las instancias educativas (federales y estatales) están obligadas a integrarse en el proceso de prever un acceso a las mujeres a una vida sin violencia; sin embargo, siempre resulta complicado encontrar el punto donde se debe trabajar educacionalmente. Es un proceso integral de educación en valores, de formación del respeto, de convivencia; es un proceso cultural completo y complejo que se debe trabajar desde el núcleo familiar, pasando por las escuelas y culminando en las actividades cotidianas.

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