Los empresarios contribuyen al desarrollo mediante sus virtudes
Publicado en web el 11 de Marzo, 2010La empresa debe poner al ser humano como piedra angular para su desarrollo. A continuación presentamos algunas virtudes en las que el Papa Benedicto XVI, mediante su Encíclica Cáritas in Veritate, resume la práctica de la Responsabilidad Social, que debe, a su vez, ser virtud del empleador.

Texto: Pbro. José de Jesús Pérez Ochoa, Coordinador de la Sección Diocesana de Pastoral del Trabajo
Edición: Sonia Gabriela Ceja Ramírez
Gratuidad
El ser humano, mediante la realización de actividades cotidianas, de acuerdo a su condición de Homo Faber, busca subsistir. Tiene, ya desde este hecho, no sólo una finalidad de subsistencia, sino que antropológicamente y existencialmente considerado, emprende una actividad que lo hace y lo perfecciona. Una visión antropológica cristiana no elimina de la historia la esperanza cristiana, dice el Papa Benedicto XVI, y por tanto, es posible un mundo de gratuidad, donde el fin y centro de toda actividad productiva sea el hombre.
Es aquí donde encontramos la grandeza de nuestro llamado, no importando la actividad noble, ética y honesta que realicemos, sea económica, política o social. Y, aun en medio de la inclinación al orgullo, al egoísmo o a la ingratitud, no debemos perder de vista que todos hemos sido redimidos por la Sangre de Cristo, una Gracia recibida por el Amor del Creador, que es posible también compartir con el prójimo.
Justicia
La Encíclica no duda en seguir sugiriendo todo el Magisterio Social, basado siempre en la Justicia. Por ello, recomienda, para la economía de mercado, que se regule entre el dar y recibir entre iguales, más allá de toda Justicia Conmutativa, proponiendo ampliamente la Justicia Distributiva, y señalando claramente “que los iguales deben ser tratados igualmente, y los desiguales, desigualmente”. (Esto, para los empresarios, significa que los beneficios deben repartirse de acuerdo con lo que cada quien aporta, para que la empresa logre su cometido).
Para superar la justicia, es preciso llegar a la equidad, y ésta sólo es posible si se realiza la propuesta moral que hacía el Papa Juan Pablo II sobre la necesidad de que el empresario otorgue un trabajo <decente>, queriendo significar con ello la correspondencia al trabajo con la dignidad de todo hombre y mujer, de un trabajo libremente elegido, en el cual el trabajador se sienta asociado, respetado y bien remunerado.
Solidaridad
La solidaridad, como dice la Encíclica, es responsabilidad, tanto del Estado como del Sector Privado, y estos dos tienen una gravísima responsabilidad sobre ella.
Otro deber que puede bien estar enmarcado en la necesaria virtud de la solidaridad y en la responsabilidad, es el compromiso del empresario con el cuidado y protección del ambiente natural.
“Éste es un don de Dios creado para todos, y su uso representa una responsabilidad para con los pobres, las generaciones futuras y para con toda la Humanidad”.
Racionalidad
El lugar de trabajo se convierte, para la gran mayoría de las personas, en el espacio donde se consume el mayor tiempo vital. El fenómeno de la escasez de trabajo, por un lado, y el de la deslocalización que requiere grandes desplazamientos físicos, provocan, entre otras cosas, una interrelación entre personas que, siendo ajenas a la familia, son, sin embargo, compañeras de trabajo. La Encíclica reclama, para un desarrollo humano integral, el alto valor de esa relacionalidad, por encima de la soledad y el aislamiento, propios de nuestro tiempo. El Papa reconoce, asimismo, que en esa mayor interacción que da, de facto, esa vecindad se convierte en una verdadera comunión.
La empresa, por otra parte, ha de ser una estructura que favorezca la interacción verdadera de las personas y sea, a la vez, el lugar donde se asegure “un trabajo que deje espacio para reencontrarse adecuadamente con las propias raíces en el ámbito personal, familiar y espiritual,” de tal manera que se convierta en centro de relaciones humanas fraternas y respetuosas.
Subsidiaridad
Ésta favorece la libertad y la participación de los colaboradores en el caso de las empresas. Además, respeta la dignidad de las personas, pues toma la reciprocidad como una plataforma para actuar a favor de aquellos sujetos que no son capaces de rendir o de valerse por sí mismos en la empresa; y dicha subsidiaridad podrá ejercerse como virtud cuando reconozca la pluralidad de los individuos que actúan en la dirección del valerse por sí mismos, pero siempre apoyados de modo subsidiario. Es importante señalar que cualquier apoyo o donación que se proponga, ha de hacerse con el espíritu de la <Caritas in Veritate>; esto es, sin otro motivo que el ser solidario, por tratarse de un hermano que pasa necesidad.
La Pastoral del Trabajo ofrece:
OCTE (Órgano de Consultoría para el Trabajo y las Empresas), iniciativa que propone llevar a las empresas desarrollo humano integral, a través de capacitación desde el ámbito humano, la ética y el valor agregado de la espiritualidad.
Sus facilitadores ofrecen Talleres sin fines de lucro, para lograr el plus de la Responsabilidad Social en las Empresas.
Contacto:
Calle Perdiz No. 1221, Sector Juárez, Colonia Morelos.
Tel. 38-11-64-69; Cel. 33-107-20-399
Correo electrónico: octe.ac@hotmail.com
Si desea apoyar este proyecto sin fines de lucro, puede hacer un donativo a la Cuenta No. 1289719989 de Bancomer, a nombre del Pbro. José de Jesús Pérez Ochoa.
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