Pederastia y celibato sacerdotal
Publicado en web el 25 de Marzo, 2010
Muy querida Lupita:
Me doy cuenta de que eres una mujer que ama a la Iglesia, y yo quiero también amarla y defenderla. Pero en el tema del celibato sacerdotal no puedo. Cada vez que me entero de un nuevo caso de pederastia por parte de sacerdotes, no puedo evitar pensar que eso de que no se casen está mal. ¿No es ir contra la Naturaleza? ¿No es lo más normal del mundo que un hombre se entregue a una mujer? ¿Qué hay de malo en ello? Por reprimirlos tanto es que se degeneran y buscan placeres equivocados, ¿no crees?
Sonia.
Estimada amiga:
Concluimos erróneamente cuando partimos de argumentos equívocos. Tú haces una afirmación que muchos hacen: “Por reprimirlos se degeneran”.
Lo que degenera a la persona es el actuar como animal, sólo gobernada por instintos. Cuando un individuo elige un estado de vida como producto del uso de sus facultades superiores: inteligencia, voluntad y amor, es cuando en verdad se dignifica.
Desafortunadamente, a través de los Medios de Comunicación, se nos transmiten constantemente mensajes distorsionados con respecto a la naturaleza sexual humana. Nos han hecho creer que la actividad sexual no puede evitarse, pues la presentan como una “necesidad” humana. Nada más falso. No existen en los hospitales áreas de enfermos graves por renunciar a las relaciones sexuales; nadie se muere por eso. La sexualidad en la persona humana no es una necesidad, sino un “apetito”; un deseo sembrado en el corazón humano con el noble fin de perpetuar la especie y alimentar el amor de pareja. Mas este apetito humano es satisfecho integralmente: se desea poseer el cuerpo y el alma del otro. El fin último no es, pues, sólo el placer, sino la manifestación del amor. Y cuando se lleva a cabo considerando todo esto, el mismo Dios inscribe ese placer indescriptible que sólo dos enamorados y comprometidos para siempre pueden experimentar.
Lo que sí es una necesidad humana es el amor. El hombre necesita recibir amor y darlo. Cuando esto no se da, sobreviene la muerte. A veces viene primero la muerte del alma -en vida-, cuyo desenlace es la muerte anticipada del cuerpo.
La sexualidad humana es un medio para expresar el amor total, pero hay muchos otros, entre ellos el celibato, que es la donación de la vida propia a un fin mucho más alto. Es, tal vez, el más noble de todos. ¿Los célibes están reprimidos? No, ¡todo lo contrario!, se han abierto voluntariamente a la expresión más libre del amor.
Los individuos, sacerdotes incluidos, que caen en actividades pederastas, son enfermos que padecen, sin duda, un grave desorden emocional, cuyas causas son múltiples, pero que incluyen, por lo general, un pasado doloroso, carente de amor, un excesivo consumo de material erótico, una vida espiritual pobre (falta de oración, comuniones sin estar en Gracia, nula reflexión evangélica, etc.), un medio social deteriorado, desintegrado y de tentaciones constantes.
Ahora bien, debemos tomar en cuenta que la mayoría de quienes laboran en Medios de Información han sido ideológicamente formados en el anticlericalismo y en un ambiente laboral de competencia sensacionalista; por lo tanto, ante tan lamentables situaciones, desatan los señalamientos y ataques virulentos contra la Iglesia Católica, generalizando a toda ella los errores que algunos de sus miembros cometen, cuando es de justicia señalar que estos graves e inexcusables actos cometidos por algunos sacerdotes (seres humanos enfermos), son la EXCEPCIÓN, y que hay cientos de miles de clérigos ejemplares que están entregados en alma y cuerpo al bienestar material y espiritual de sus feligreses y del mundo entero.
Lupita Venegas/Psicóloga
Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del feed RSS 2.0. Puedes responder o hacer un trackback desde tu sitio.



