Saludable tradición
Publicado en web el 11 de Marzo, 2010El pescado es una de las principales fuentes de nutrientes que intervienen en la concentración, la memoria y el rendimiento intelectual
Sonia Gabriela Ceja Ramírez
La Cuaresma es una época en que los católicos nos abstenemos de comer carne roja durante el Miércoles de Ceniza y los siete viernes que incluye este período que nos recuerda los cuarenta días que Jesús pasó en el desierto, antes de iniciar su vida pública.
Ahora bien, si la Cuaresma es tiempo que nos invita a la conversión y a cambiar de vida, un signo visible durante este tiempo es modificar también nuestros hábitos alimenticios.
Dejar de comer carne roja no implica necesariamente consumir pescados o mariscos; sin embargo, éstos representan una sabrosa y nutritiva alternativa para nuestra salud.
¿Por qué comer pescado?
Porque el pescado tiene una buena dosis de nutrientes, sobre todo proteínas, tantas como la carne o los huevos. Estas proteínas son importantes, especialmente para los niños, pues ayudan al crecimiento y desarrollo de sus músculos y órganos.
Respecto a su contenido en micronutrientes, destacan las vitaminas del grupo B (B1, B2, B3, B12), las liposolubles A y D (sobre todo en los pescados grasos), y ciertos minerales (fósforo, potasio, sodio, calcio, magnesio, hierro y yodo), en cantidades variables según el pescado de que se trate.
El pescado es suave, tierno
y fácil de digerir
El pescado tiene poca grasa y menos calorías que otro tipo de alimentos, como un filete de res o las papas fritas.
Los pescados “azules” como el atún o el salmón, son ricos en ácidos grasos Omega 3, que ayudan a proteger el corazón y las arterias. Son útiles como antiinflamatorios, en el tratamiento de artritis y del Alzheimer; inhiben las trombosis de las arterias y mejoran la visión.
El salmón ayuda a una mejor salud cardiovascular al disminuir los triglicéridos en la sangre, y evita padecimientos cardíacos; a las personas que sufren algún tipo de cáncer, el Omega 3 les favorece para prevenir metástasis; es decir, que se disemine a otros órganos.
Hay especies de pescado cuyas espinas también se comen, como las sardinas o anchoas frescas o enlatadas, lo cual aporta una cantidad extra de calcio.
La época de Cuaresma se puede aprovechar, además, para consumir alimentos ricos en fibra, como zanahoria, papa, brócoli y calabaza.
Platillos saludables
•Caldo de soya con verduras. Se necesitan 185 gramos de soya texturizada, sabor carne molida, la cual se remoja en un litro de agua para suavizarla; en un poco de aceite de oliva se fríe media taza de papa, de zanahoria y de brócoli, cortados en cubos; se añade media taza de chícharos y se sazona con sal y pimienta con 1 ¼ litros de agua; se cocina a fuego medio hasta que los chícharos estén cocidos. Cuando suelte el primer hervor, se incorpora la soya, media taza de calabaza y media de champiñones, hasta que estén bien cocidos todos los vegetales.
•Ensalada de atún. Hay que lavar, a chorro de agua, una lechuga romana, desinfectarla durante 20 minutos y cortarla en trozos medianos; rebanar ¼ de taza de aceitunas y una cebolla morada fileteada, colocándolas en un recipiente; se escurre el atún en agua y se desmenuza, se añaden los demás ingredientes con sal y pimienta al gusto, y se sirve con galletas saladas. En caso de padecer de hipertensión, no agregar sal y utilizar galletas de fibra.
•Mojarras encebolladas. Han de enjuagarse cuatro mojarras y secar con toallas de papel absorbente; sazonar con sal y pimienta y untar ajo por fuera y por dentro; en un tazón, combinar dos cebollas blancas y dos cebollas moradas fileteadas, con ¼ de taza de perejil, y rellenar la cavidad de los pescados. Cortar trozos de papel aluminio de tamaño suficiente para envolver los pescados y colocar en cada trozo un pescado, bañarlos con cuatro cucharadas de aceite de oliva, poner trocitos de mantequilla y cubrir con más cebolla; envolverlos en el papel y acomodarlos en un recipiente refractario. Se hornean durante 20 minutos a 180º C o hasta que estén cocidos.
La Abstinencia
La abstinencia consiste en no comer carne. Son días de abstinencia y ayuno el Miércoles de Ceniza y los Viernes de todo el año, principalmente los de Cuaresma.
Con estos sacrificios, se trata de que todo nuestro ser (espíritu, alma y cuerpo) participe en un acto que reconozca la necesidad de hacer obras con las que reparemos el daño ocasionado con nuestros pecados y para el bien de la Iglesia.
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