Todos debemos defender y fortalecer la Familia
Publicado en web el 4 de Marzo, 2010Día de la familia
El amor no debe doler
La familia debe nutrirnos de amor, comprensión, paciencia y respeto, además de ayudarnos en el crecimiento de la educación y los valores; sin embargo, no siempre es así

Sonia Gabriela Ceja Ramírez
Hoy, 7 de marzo, se celebra en México el Día de la Familia, que en su edición 2010 tiene como tema central: “Educación, una responsabilidad familiar”.
Según publica en su Página de Internet el Consejo de la Comunicación, fundado por empresas y publicistas hace 50 años, con la perspectiva de “fomentar la participación social e influir positivamente en el ánimo, valores y hábitos de la sociedad mexicana”, instancia promotora de este día, la familia “es el lugar donde se les muestran a los niños los valores, deberes, responsabilidad, derechos y límites, pero también es el lugar donde hay amor, cariño, comprensión, paciencia y respeto”.
Sin embargo, este ideal de familia no siempre se logra, pues es precisamente en el hogar donde, en algunas ocasiones, se inicia la pesadilla del maltrato, que marca a hombres y mujeres de por vida, y que muchas veces los inmiscuye en un círculo vicioso que trasciende por generaciones, y del cual es difícil salir.
¿Qué es la violencia intrafamiliar?
Identificar la violencia como un problema es difícil para las personas que han crecido bajo esta sombra y no conocen otra forma de vida.
Entendemos que la violencia intrafamiliar o doméstica es un modelo de conductas aprendidas, coercitivas, que involucran abuso físico o la amenaza de abuso físico. También puede incluir abuso psicológico repetido, ataque sexual, aislamiento social progresivo, castigo, intimidación y/o coerción económica.
Hay autores que señalan que la violencia intrafamiliar se da básicamente por tres factores: Uno de ellos es la falta de control de impulsos, la carencia afectiva y la incapacidad para resolver problemas adecuadamente. Además, en algunas personas podrían aparecer variables de abuso de alcohol y drogas.
¿Cómo se vive el abuso?
Elena tiene 33 años, es madre de tres niños y para ella es difícil hablar del tema, pero está convencida de que callar o dejar las cosas en secreto “es parte de perpetuar esta cadenita de acciones equivocadas”;por eso considera importante compartir su testimonio.
“Mi historia ha sido, desde que yo era niña, salpicada de violencia intrafamiliar. En cuestiones físicas, este maltrato se acentuó con mis hermanos varones, y aunque sí sufrí castigos muy severos, a mí, por ser niña, me tocó más el maltrato psicológico que iba, desde el típico, ‘ni modo, la niña salió prietita’ hasta la justificación de la violencia hacia mí: ‘Con lo contestona que es, le van a partir el hocico seguido’, decían en mi casa.
“Con los años, este patrón me llevó a involucrarme con una pareja controladora, celosa y violenta. Con mi esposo las cosas se fueron dando gradualmente. El maltrato comenzó a través de los celos. Al principio, era aquello de ‘te celo porque estoy loco por ti’, pero poco a poco me fue aislando de mis amigos, de mi familia y de las actividades que me hacían feliz. Constantemente era criticada por mi forma de ser, e incluso, por lo que decía. Si yo pronunciaba alguna palabra que él no entendiera, me reclamaba porque me empeñaba en hacerlo quedar mal, humillarlo y hacerlo sentirse menos.
“Con el tiempo, el maltrato se hizo físico. Al principio era sólo un apretón fuerte en la mano, pero después hubo hasta puñetazos. Además, la violencia se extendió al plano económico, pues me condicionaba el dinero a cambio de que yo fuera ‘obediente’ y complaciente también en lo sexual. Lo de los golpes se extendió a mis hijos, y mi temor era inmenso. “Yo me esforzaba mucho por aparentar que todo estaba bien. Afortunadamente, mi familia se dio cuenta y me ayudó a salir de esa pesadilla. Me costó mucho porque él no aceptaba la separación, y parte del presionar para que yo volviera a su lado fue el desentenderse en absoluto de sus hijos (económica, social, familiar, moral y espiritualmente), no sin antes amedrentarme de muchas maneras. Nos acosó e hizo cosas que de verdad me daban miedo; pero nunca estuve sola.
“Parte de sanar las heridas, incluso las de mi alma, fue el apoyo de amigos y familiares. Mi hermano me ofreció trabajo en su negocio para ayudarme a sostener a mi familia. Hasta que salí de nuevo al mundo, pude darme cuenta de que lo que me pasaba no era normal. Por suerte, ahora pienso muy diferente y no permitiría volver a involucrarme con alguien así.
“Sé que muchas personas no entienden el porqué una mujer soporta todo esto, y piensan que hasta nos gusta, pero el miedo es muy fuerte. No conocemos otra forma de vida. Un hombre así no nos conquista, nos invade, y después no nos deja ir porque el humillar y maltratar a una mujer es lo único que les hace sentir bien cuando no tiene cualidades para destacar por algo positivo”.
¿De dónde surge?
Los casos como el de Elena son muchos; sin embargo, esto no lo hace “normal”.
En cuestiones de violencia, hay que tomar en cuenta que existe una raíz cultural e histórica. Durante mucho tiempo nuestra Sociedad ha sido muy machista; el hombre ha creído que tiene el derecho primario a controlar, a disciplinar con severidad, incluso a abusar de la vida de la mujer y de los hijos. Eso ha sucedido bajo la apariencia del rol económico del hombre como proveedor de la alimentación.
También se determina a través de la historia familiar. Los niños de familias disfuncionales crecieron sin haber escuchado mensajes positivos de sus padres, como: “Eres muy inteligente”, “estás haciendo un buen trabajo” o “gracias, mi amor, agradezco mucho tu ayuda”.
Los agresores suelen venir de hogares violentos y suelen padecer trastornos psicológicos. Tienen un perfil determinado de inmadurez, dependencia afectiva, inseguridad, inestabilidad emocional, y son personas impacientes e impulsivas, que incluso pueden presentar una homosexualidad no asumida.
Otra causa de la violencia, es que nuestra Sociedad está reforzando el modelo del uso de la fuerza para resolver los problemas. En los Medios de Comunicación la violencia es glorificada, por ejemplo.
Vivir la espiral de la violencia
La dinámica de la violencia intrafamiliar comienza, en la mayoría de los casos, cuando ya se tiene un tiempo viviendo juntos.
Al principio de la mayoría de las relaciones es muy difícil que aparezca, pues en este período las personas muestran su mejor faceta. Con el tiempo, se va acumulando la tensión, y el comportamiento agresivo se va haciendo más evidente.
Al principio, la agresividad puede descargarse sobre los objetos: dando portazos, arrojando o rompiendo cosas; pero después, ésta trasciende hacia las personas, inicialmente a la pareja y posteriormente a los hijos.
Con el fin de arreglar las cosas, la mujer, que es quien más constantemente padece la violencia, intenta modificar su comportamiento para tratar de evitarla; se esfuerza por mantener la casa más limpia o a los chicos más silenciosos; sin embargo, el abuso verbal y físico continúan, por lo que la mujer comienza a sentirse responsable del abuso.
La tensión continúa acumulándose y el violento se pone obsesivamente celoso, y trata de controlar todo lo que puede: el tiempo y comportamiento de la mujer, cómo se viste, a dónde va, con quién está, etc. El maltratador trata de aislar a la víctima de su familia y amistades. Puede decirle, por ejemplo, que si se aman no necesitan a nadie más, o que los de afuera no deben opinar.
Posteriormente, el agresor hace una elección consciente sobre su violencia. Escoge el momento, lugar y parte del cuerpo sobre la que golpeará a su pareja.
Generalmente, después de que esto sucede, el golpeador toma parte de su responsabilidad, pide perdón y le da a su pareja la esperanza de algún cambio. Promete buscar ayuda y no volver a hacerlo. Pero, a menos de que reciba ayuda para aprender a manejar su estrés, esta etapa de calma o arrepentimiento durará sólo un tiempo, y el ciclo se repetirá cada vez de manera más violenta.
Consecuencias para los niños
Al menos en la mitad de los hogares en los que la madre es maltratada, también lo son los niños. Constituye violencia no sólo el darles fuertes golpes, sino también gritarles, menospreciarlos, castigarlos excesivamente o negarles la atención, la aceptación y el amor, que son tan imprescindibles para su desarrollo emocional y social. También es un acto de violencia, en el caso de los padres separados, el hablar mal del ex-cónyuge delante de los hijos o utilizarlos para hacerle daño al otro.
Aun cuando los niños sólo sean testigos de la violencia contra la madre, las consecuencias para su salud y su supervivencia son graves. Frecuentemente son ellos quienes instan a la madre a abandonar la relación violenta o quienes se interponen entre el padre para proteger a la madre.
Las consecuencias de permitir el abuso se manifiestan en los niños una vez que han pasado los años. Quienes han experimentado la violencia doméstica, están en un alto riesgo de experimentar problemas de conducta, aprendizaje, problemas físicos relacionados con el estrés y problemas de adicción.
En ocasiones, los niños se convierten en victimarios y las niñas en víctimas, igual que su mamá. Los niños que crecen en hogares violentos tienen una gran probabilidad de ser criminales en el futuro.
El golpeador no está enfermo
Las mujeres maltratadas no son masoquistas ni locas; no provocan ni disfrutan del maltrato. Generalmente lo que sienten es miedo, impotencia, debilidad y vergüenza. Siguen ilusionadas con que su pareja va a cambiar.
El maltrato es un comportamiento aprendido de las experiencias de la infancia y de los mensajes sociales justificando la violencia. Los hombres que maltratan a sus mujeres o a sus hijos son, por lo general, sumamente seductores y agradables. También son excelentes vecinos y cumplidores en el trabajo. Si realmente estuvieran enfermos, serían violentos no sólo dentro del hogar, sino también fuera de él. Pocos de ellos presentan alguna patología; sólo un 10% de los casos. Los golpeadores no están fuera de control y acusan a sus parejas de provocarla. Este mito permite justificar la violencia, evitando que la Sociedad sancione el maltrato. Quien maltrata, siempre encontrará una excusa y alguien a quién culpar.
La violencia no termina por sí sola, se debe recibir ayuda.
Para tomar en cuenta
El amor no debe doler. El amor implica confianza, protección, respeto a los gustos del otro, comunicación, caricias, ayudas al crecimiento emocional y espiritual. Consiste en compartir la vida con alegría, dialogar sobre las diferencias y preferencias, y respetar la integridad física, moral y espiritual de la persona amada.
Quienes aguantan una relación abusiva indefinidamente acaban perdiendo su salud física y mental, se enferman y toda la familia termina enferma.
Cuándo existe el abuso psicológico
La violencia doméstica incluye el abuso psicológico, sexual o físico.
Las huellas de la violencia psicológica son más difíciles de detectar, tomando en cuenta que el esposo presentará a la esposa ante la Sociedad como exagerada o incluso como loca.Algunas manifestaciones de la violencia psicológica son:
a) Abuso verbal: Rebajar, insultar, ridiculizar, humillar, utilizar juegos mentales e ironías para confundir, etc.
b) Intimidación: Asustar con miradas, gestos o gritos. Arrojar objetos o destrozar la propiedad.
c) Amenazas: De herir, matar, suicidarse, llevarse a los niños.
d) Abuso económico: Control abusivo de finanzas, recompensas o castigos monetarios; impedirle trabajar, aunque sea necesario para el sostén de la familia, etc.
e) Abuso sexual: Imposición del uso de anticonceptivos, presiones para abortar, menosprecio sexual, imposición de relaciones sexuales contra la propia voluntad o contrarias a la Naturaleza.
f) Aislamiento: Control abusivo de la vida del otro mediante vigilancia de sus actos y movimientos, escucha de sus conversaciones, impedimento de cultivar amistades, etc.
g) Desprecio: Tratar al otro como inferior, tomar las decisiones importantes sin consultar al otro.
Consulte interesantes artículos en la página: www.psicologia-online.com
Sin distinción de clase
La violencia intrafamiliar se produce en todas las clases sociales, sin distinción de factores raciales, económicos, educativos o religiosos.
Las mujeres con mayores recursos buscan apoyo en el ámbito privado y no figuran en las estadísticas.
La mayor parte de las mujeres que consulta, lo hace después de haber padecido un promedio de 7 años de violencia doméstica.
CEPAVI
Por la detención de la violencia y a favor
La violencia ya se considera como un problema de salud pública por los altos índices de muertes que ocurren dentro del hogar, que debería ser el contenedor amoroso por excelencia. Sin embargo, el problema sigue viéndose dentro de los hogares como algo privado, siendo el silencio su mejor aliado

Dulce Natalia Romero Cruz
El Consejo Estatal para la Prevención y Atención de la Violencia Intrafamiliar (CEPAVI), está integrado por más de 13 instituciones públicas (Seguridad Pública, Secretaría de Educación, Secretaría de Salud, Procuraduría Social, Procuraduría de Justicia, el DIF, Secretaría de Desarrollo Humano, Supremo Tribunal de Justicia, el Hogar Cabañas, etc.), que conjuntamente analizan la situación que priva en el Estado en torno a la violencia intrafamiliar y al maltrato infantil. Otro de los fines de CEPAVI es generar modelos de intervención, así como un programa de prevención e investigación. Dicho Consejo está animado por la Ley de Prevención y Atención de la Violencia Intrafamiliar, que surgió en 2003 en Jalisco, y cuya finalidad es que la institución sea la que diseñe y produzca políticas públicas en todo lo que se refiera a la violencia familiar.
Sin temor
“Se habla de reportes y de denuncias. Éstas se realizan ante la Procuraduría, y los primeros ante el DIF, donde se pretende que la familia reciba ayuda destruyendo en ese hogar la violencia y tratando siempre de detenerla, sin pretender desintegrar la familia. Buscamos que haya familias fuertes, unidas, donde reine el amor y el respeto”, aseguró el Director de CEPAVI, Lic. Magdaleno Varela Maldonado.
“Las estadísticas indican que el hecho de que la mujer trabaje para que haya más ingresos económicos en el hogar, es un gran generador de violencia. En el país hay más mujeres universitarias o en postgrados, que varones, y esto va ocasionando que la dinámica de los hogares cambie, por lo que tenemos que trabajar para que las parejas puedan vivir y superar las situaciones que se les van presentando, sin usar la violencia. Más que aumentar, van cambiando las dinámicas en que se presenta el maltrato, además de que la Sociedad ya tiene más información y se atreve a denunciar situaciones anormales, aunque también es cierto que en este tiempo la crisis económica ha sido un detonante más”.
El amor
“Es importante insistir, continuó el Licenciado Varela Maldonado, que el apoyo familiar en temas como el maltrato, el abuso infantil, entre otros que no se hablan, se expresen, porque el mayor aliado de la violencia es el silencio. Las redes familiares, más que sociales o institucionales, son de suma importancia. Buscar apoyo primero dentro de la familia, ayudará a detener la violencia y a saber que no están solas y poder crear redes donde se apoye mutuamente sin temor a la crítica. Aunque van en aumento los reportes y denuncias, todavía hay mucha gente que lo mantiene como un secreto, porque sabemos que de cada 10 casos de violencia, se conocen tres y se reporta apenas uno”.
Cada día CEPAVI pone más empeño y dedicación a las 25 Unidades de Atención que trabajan en Jalisco, y a las peticiones por parte de Municipios e Instituciones que han solicitado orientación o asesoría, en lo cual se trabaja continuamente, tratando de aumentar el alcance a toda la geografía estatal.de la familia unida
Hogares temporales
En Jalisco ya existen dos lugares especializados para mujeres que sufren violencia extrema. El Centro de Atención a la Mujer y sus Hijos, Estancia Temporal, CAMHET, es un espacio físico temporal, digno y seguro, donde las mujeres y sus hijos en situación de alto riesgo, por violencia intrafamiliar, son atendidas, apoyadas y protegidas con un enfoque de género, con intervenciones interdisciplinarias, garantizando así sus derechos humanos, con la finalidad de proporcionarles herramientas mediante un proceso reeducativo, rompiendo con el ciclo de la violencia, retomando así el centro de su propia vida y reestructurando su proyecto de vida.
El Refugio, que es otro de los brazos operativos de CEPAVI, fue fundado en 2006, pero inició a operar en 2007.
“Las situaciones que atendemos, comentó la Lic. Emilia Margarita Hernández Infante, Jefa de CAMHET, son cuando la mujer y sus hijos están en riesgo de perder su integridad física y psicológica. Para poder integrar a una de estas mujeres y sea beneficiada, tiene que ser derivada por las instancias operativas, como Unidades de Atención, DIF Municipales, Seguridad Pública, Secretaría de Salud, Instituto Jalisciense de las Mujeres, entre otras. Las mujeres permanecen en la estancia temporal, desde tres a cinco meses, dependiendo de su situación. A su egreso se continúa trabajando con ellas durante seis meses, proporcionándoles todos los apoyos que requieran para que puedan reinsertarse a su vida social, familiar y educativa.
“Es importante que todas las personas sepan que hay instancias donde pueden recibir apoyo, sin hacer denuncia ante las autoridades, porque en muchos casos se pone más en riesgo la vida. Es bien sabido que no todas las mujeres necesitan salir de su casa para terminar con la violencia, pero es importante recurrir a gente experta para recibir orientación”.
Población atendida:
2007 17 mujeres, 21 niñas y 27 niños.
2008 22 mujeres, 23 niñas y 23 niños.
2009 32 mujeres, 57 niñas y 39 niños.
Seguimiento por parte de oficina externa: 24 mujeres, 42 niñas y 28 niños.
2010 6 mujeres, 13 niñas y 6 niños.
La Procuraduría del Estado de Jalisco reportó:
2008 2,117 denuncias por violencia intrafamiliar
2009 2,586 (469 casos más)Las Unidades de Atención a la Violencia Intrafamiliar (25), en conjunto con el DIF Jalisco, comunicaron en 2009:
6,501 reportes de violencia intrafamiliarSegún un estudio que realizó en 2006 el ENDIREH sobre la dinámica de la violencia en el hogar, donde se entrevistó a mujeres de 15 años en adelante, casadas o unidas, viven violencia las mujeres:
Sin instrucción Primaria o incompleta: 46.8%
Con Secundaria completa: 56.1%
Con Preparatoria o más: 50%Viven violencia las mujeres:
Económicamente activas: 58.5%
Amas de casa: 48%
Otras actividades no económicas: 45.7%En los hogares en Jalisco, la violencia se da:
En el ámbito urbano: 52.5%
En el ámbito rural: 50.5%
Jesucristo, en el centro de la familia
Desde hace ya casi 20 años, dentro de la Pastoral Familiar trabaja una Sección dedicada a los matrimonios en conflicto y a personas que viven alguna situación especial, con la mera intención de mantener unidas y felices a las familias

Dulce Natalia Romero Cruz
El Movimiento ‘Salvados en la Esperanza’, que pertenece a la Pastoral para Matrimonios en Crisis o personas en situación especial, que el Padre Macario Torres González fundó hace casi 20 años, es un grupo de personas laicas comprometidas, que trabaja arduamente por atender las necesidades referentes a grandes problemáticas familiares como los casos de divorciados o separados, divorciados vueltos a casar o separados con otra relación, y madres solteras.
Situación actual
“Lamentablemente, tenemos una problemática muy seria dentro de los matrimonios actuales, en su mayoría inconformidades que los están llevando a la desintegración. Incluso los divorcios cada vez son más, y eso es lo que tratamos de evitar. Muchas de estas personas terminan con mucho dolor y buscan quién los ayude a reencontrar el camino del Señor. De hecho, en este tiempo muchas parejas ven el divorcio como única salida; creen que no hay otra forma de restaurar su matrimonio, y por eso es que nosotros los invitamos a vivir una experiencia diferente, porque mientras haya vida y voluntad, hay esperanza”, aseguraron Manuel y Leticia Becerra, Psicólogos de profesión y Coordinadores del Movimiento ‘Salvados en la Esperanza’.
Caminos de luz
“Para contrarrestar este mal, hacemos Encuentros Espirituales de fin de semana, a los que se invita a personas a que se encuentren con ellas mismas, después con su cónyuge, pero principalmente con Dios. Dentro de los Encuentros se aceptan parejas y también personas solas. Queremos que los interesados asistan, aunque sea solos, porque después tendrán la sabiduría de hacer reaccionar a sus parejas. En los Retiros tratamos, primero, de sembrarles la semilla de la solución a sus conflictos, pero los invitamos al grupo cada semana, con el fin de darle un seguimiento a la problemática”.
Males recurrentes
Entre las acciones más comunes que provocan algún conflicto en el matrimonio sobresalen la violencia intrafamiliar (en todas sus expresiones), adicciones y formas de vida que están convulsionando a la Sociedad, debido a corrientes que están alterando el orden familiar, comentó el matrimonio Becerra: “En cierta parte, se ha perdido la misión de cada uno de los integrantes de la familia. Cuando vivimos en un hogar, cada uno tiene un rol importante; sin embargo, la superación de cada uno de los miembros ha hecho que lo descuiden, dejando un poco de lado el interés por tener una familia bien conformada, donde cada quien haga con gusto lo que le corresponde y, además, se realice como individuo, para encontrar la paz y el bienestar. De las situaciones de conflicto más recurrentes con que nos hemos encontrado, abundan las adicciones que están proliferando en el medio ambiente. Cuando hablamos de adicciones, no nos referimos en exclusiva a sustancias y alcohol, sino que también se puede ser adicto a la Televisión, a la Internet, a las compras, al trabajo, provocando falta de convivencia entre las parejas y con los hijos, que crecen en el abandono”.
Con motivo de la proliferación de matrimonios en conflicto, el Equipo de ‘Salvados en la Esperanza’ ha promovido momentos de encuentro para terapias grupales, abiertos a todos los interesados; se trata de atender y de orientar a las personas para que aprendan a manejar los conflictos que se les presentan, teniendo a Jesucristo como centro de sus vidas.
Resuelto
Según los Coordinadores del Movimiento, aproximadamente un 80% de las personas o parejas que asisten al Encuentro logra un diálogo y una convivencia que favorece a los hijos, principalmente, y que, al paso del tiempo, les puede ayudar para que vuelvan a integrarse como matrimonio.
‘Salvados por la Esperanza’ ha contribuido a que miles de matrimonios y personas se hayan encontrado ellas mismas; personas que han hecho un alto en su vida y se han dado cuenta de que se han equivocado y se dan la oportunidad de recibir apoyo para salir adelante. “Es un gozo ver el cambio notorio que Dios nos manifiesta en cada uno de los Retiros, y que nos permite ver su grandeza”.
Testimonios
Laura Urquía Guerrero y
Manuel Castillo Aguilar“Cuando Manuel y yo recurrimos al Movimiento, fue porque ya traíamos una crisis muy fuerte como matrimonio. No nos llevábamos bien, no había comunicación ni entre nosotros ni con nuestros hijos; nuestros caracteres chocaban mucho y había violencia psicológica. Yo era muy egoísta, no me importaba nada más que mi persona”.
“Por mi parte (Manuel), me sentía en una crisis total. Nunca hubo golpes, pero sí muchas discusiones y gritos; durábamos hasta meses sin dirigirnos la palabra. Soy una persona que sabe herir a los demás con mi boca, y siempre era muy ofensivo cuando estaba en casa, aunque realmente era poco tiempo, porque yo trataba de estar fuera todo el día.
“Después de la separación, volvimos, pero todo seguía igual. Unos amigos nos invitaron a vivir el Encuentro, y asistimos. Después de dos meses, ya servíamos en el Grupo. Ahí nos encontramos a nosotros mismos. A través de los temas y las dinámicas, nos dimos cuenta de nuestros errores y de las deficiencias que traíamos arrastrando desde la infancia. Aquí recibimos las herramientas para romper con los patrones que estábamos repitiendo de nuestras familias, y así poder tener una vida mejor. Todo esto, aunado a la presencia de Dios. Aprendimos que si Jesucristo no es el centro de la familia, no se puede vivir feliz. Ahora sí podemos decir que tenemos una familia”.
Anónima
“En mi caso, viví infidelidad por parte de mi esposo y también violencia en todas sus expresiones. Estábamos en una crisis muy grande y por eso asistimos al Encuentro, el cual una amiga nos recomendó. Le comenté a mi marido y estuvo de acuerdo en asistir. Muchas veces, durante los 16 años de casados que llevábamos, pensamos en separarnos, y vimos este Retiro como un último recurso. Después de esta experiencia nos dimos cuenta de que lo que estaba sucediendo en nuestro hogar no era normal y que Jesucristo tiene que estar en nuestras vidas.
“Ahora tengo un matrimonio lleno de paz y tranquilidad, y estamos dispuestos a ayudar a otros matrimonios con problemática similar”.Terapia grupal para matrimonios en crisis y personas en situación especial
Lunes, de las 18 a las 20 horas; de las 20 a las 22 horas, para las personas que ya vivieron el Encuentro.
Lugar: Parroquia de San Antonio de Padua
Dirección: Lázaro Pérez # 72, Sector Juárez, Colonia Moderna.
Informes, a los Tels. 3639-6432 ó al 0443-3366-23896, con Lety.
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Para tomar en cuenta


