Trastorno Bipolar
Publicado en web el 4 de Marzo, 2010Querida Lupita:
Me siento desesperada conmigo misma. Le estoy haciendo daño a mis hijos, a mis padres y a todas las personas que me rodean. Soy madre soltera y tengo dos hijos. Mi marido me dejó, a causa de mi carácter. No sé qué me pasa, pues yo quiero ser buena, vivir feliz, pero de la nada me irrito y rompo lo que haya qué romper. Yo misma no me entiendo. No puedo concentrarme en nada; a veces no duerno, gasto el dinero sin pensar, y luego me arrepiento. Y en ocasiones me sucede lo contrario: duermo demasiado, lloro de la nada y no quiero ni ir a trabajar.
No quiero pensar en el suicidio, pero me han llegado momentos de tal desesperación, que creo que sería lo mejor para los demás, y que yo ya no causara más problemas.
Gloria María.
Mi hermana querida:
Es probable que padezcas un trastorno bipolar. Se trata de una enfermedad mental que provoca cambios de humor extremos, y la causa puede ser un desequilibrio químico en el cerebro.No es cuestión de “querer” o de “tener” voluntad; más bien, de algo mucho más complicado, para lo que se necesita apoyo de tus seres queridos, de un médico especializado y de un grupo o terapia individual o grupal.
Comprender lo que te pasa es el primer paso. Decidirte con pasión a dar la batalla será fundamental.
Comparto ahora contigo la historia de Rosario, una mujer semejante a ti, que ha estudiado y comprendido lo que le sucede y ha enseñado a su familia a colaborar con ella comprendiéndola, teniéndole paciencia y acompañándola en sus tratamientos. Ella se siente muy bien ahora y sabe que debe convivir con estos vaivenes en sus emociones, procurando lastimar lo menos posible a los que ama.
El secreto de su bienestar está en el conocimiento; pero, sobre todo, en una vida de oración ejemplar. Es Dios quien tiene solución a lo que parece imposible para el hombre. Los especialistas se maravillan al ver el buen manejo que está haciendo Rosario de su problema.
Las cosas no son nada fáciles, pero ella tiene determinación y fe. Y piensa cómo se ha elevado su reto al enfrentar ahora el diagnóstico de su hijo, quien puede estar padeciendo el mismo mal. Ella estaba, en cierta forma, preparada, ya que al estudiar el tema, descubrió que esto a veces se hereda entre los miembros de la familia.
Pongo ante ti este testimonio para que creas que puedes levantarte y erigirte como una mujer digna de respeto y admiración. Todos hemos nacido para dar lo mejor de nosotros mismos, y Rosario es ejemplo de esta lucha por la santidad. Tú puedes verte a ti misma como víctima y no salir de tu llanto, o puedes reconocer que Dios te elige para que comprendas más el dolor humano y te hagas mucho más humana y comprensiva con los que te rodean.
Juan Pablo II, en un discurso dictado en 1985, nos invitaba a todos: “Se necesitan heraldos del Evangelio expertos en humanidad, a que conozcan a fondo el corazón del hombre de hoy, participen de sus gozos y esperanzas, de sus angustias y tristezas, y al mismo tiempo sean contemplativos, enamorados de Dios. Para esto se necesitan nuevos santos.
Supliquemos al Señor que nos mande nuevos santos para evangelizar el mundo de hoy”.
En las tormentas de la vida, el Señor forja almas grandiosas. Déjate moldear por su amor.
Lupita Venegas/Psicóloga
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