Al paso de la luz
Publicado en web el 15 de Abril, 2010
Por Esegé
Al punto del mediodía. El sol cayendo casi a plomo, en cataratas de lumbre que hay que soportar en toda su inclemencia, como las está resistiendo el caballo.
El castigo del sol y la soledad y el silencio en que se envuelve la calle, sin un hálito de vida; ni siquiera el canto de un gallo, una campana, el paso de una gente.
Ésta es la estampa actual de muchos de nuestros pueblos, porque ya no hay fuentes de trabajo y muchos de sus moradores tomaron camino rumbo al Norte.
¿Cuántas horas faltarán para que el dueño del caballo recuerde que lo dejó atado, desde la mañana, mientras fue a la cantina a echarse una… para el calor?
Ésta es una amarga muestra del desajuste social de nuestro país: los pueblos se han quedado solos; las tierras, olvidadas; los trabajos del campo, en abandono.
Poco falta, en esta calcinante y solitaria imagen, para que resuenen los gritos vocingleros de los niños al salir de la escuela… ¡si aún hay niños en este pueblo!
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