El Seminario Diocesano
Publicado en web el 8 de Abril, 2010Árbol de muchos y buenos frutos
José de Jesús Vázquez Hernández
Ex alumno laico del Seminario Diocesano de Toluca
En días previos a la Semana Santa, estuvimos escuchando la promoción hecha en diferentes Medios de Comunicación sobre el Día del Seminario de Señor San José, que tuvo lugar el domingo 21 de marzo.
De acuerdo con el Cardenal Juan Sandoval Iñiguez, Arzobispo de Guadalajara, y el Obispo Auxiliar y Rector del Seminario, Miguel Romano Gómez, se pretendió concientizar a los fieles sobre la importancia de esta institución tricentenaria, conocida como “el corazón de la Diócesis”, por la atribución que tiene en la formación de los seminaristas que aspiran al sacerdocio.
Esta promoción anual tuvo, como siempre, tres objetivos esenciales: en primer lugar, promover las vocaciones sacerdotales en la familia, en las escuelas y en las diferentes comunidades parroquiales, a través de competencias deportivas diversas y campañas de difusión, tendientes a orientar a los niños y jóvenes a descubrir un posible llamado al sacerdocio.
En segundo, se buscó involucrar a la comunidad diocesana con el Seminario; que lo conozca, lo ame y eleve sus oraciones al Creador para que abunden las vocaciones. Y, para los que han respondido al llamado, perseveren en él.
Y en tercer lugar, solicitar de la feligresía su apoyo económico para el sostenimiento del mismo y de sus seminaristas que en ella se forman, los cuales suman unos 1,200 aproximadamente, repartidos en las distintas Casas de Formación con que cuenta la Arquidiócesis.
Largo itinerario y momentos gloriosos
Nuestro Seminario de la Arquidiócesis de Guadalajara fue fundado el 9 de septiembre de 1696 por el entonces Obispo Fray Felipe Galindo y Chávez, de la Orden de Predicadores (Religioso Dominico), y a lo largo de su peregrinar a través de los siglos, ha tenido varias sedes, siendo las más notables: la que ahora ocupa el Museo Regional de Guadalajara; el edificio que fue por muchos años la residencia de la XVa. Zona Militar, así como la casa anexa al Templo de San Sebastián de Analco, de donde fueron desalojados los seminaristas, en el pasado siglo, por las dificultades de la Revolución, y sobre todo de la persecución religiosa, teniendo que refugiarse en casas particulares y hasta en cuevas y barrancas, con tal de poder continuar sus estudios. También por numerosos años, primero para las Facultades Mayores de Filosofía y Teología, y después para la de Humanidades o Menores de Latín, ocupó una buena parte de la manzana en que igualmente se asienta el Templo Parroquial de San Martín de Tours, en el Sector Libertad.
No fue sino hasta 1950 cuando se inauguró el actual Seminario Mayor, ubicado en la Colonia Chapalita, y para 1964 el Menor, que se localiza al término de la Avenida Lázaro Cárdenas, establecimientos donde han venido cursando sus estudios generaciones de seminaristas, muchos de los cuales han logrado alcanzar su meta de recibir las Sagradas Órdenes.
Entre los más relevantes acontecimientos históricos de la vida del Seminario se encuentra, sin duda, la visita que fue hecha a su Casa Mayor por el Papa Juan Pablo II, el lunes 30 de enero de 1979. Asimismo, la honrosa canonización de un grupo de Santos Mártires, egresados de esta misma institución, el 21 de mayo del Año Jubilar 2000.
Sin embargo, es abundante la nómina de personalidades que este fructífero árbol ha producido, no sólo para el bien de la Iglesia, sino de la Sociedad, del Estado y de la Nación, pues aparte de los Santos, de los Sacerdotes, de los Obispos y de los Cardenales, hay infinidad de ex alumnos seglares, gracias a cuyo talento y formación, se originaron importantes cambios sociales, culturales y políticos, o brillaron por su saber y quehacer en los campos de las Ciencias, las Letras y las Artes.
Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del feed RSS 2.0. Puedes responder o hacer un trackback desde tu sitio.



