Misión por el Amor de Dios en Todo el Mundo
Publicado en web el 28 de Mayo, 2010Este domingo 30 de mayo, todas las parroquias, en todas las Misas, harán esta Consagración
La Arquidiócesis de Guadalajara será consagrada este domingo 30 de mayo, en una Solemne Eucaristía que presidirá el Cardenal Juan Sandoval Íñiguez en la Iglesia Catedral de Guadalajara, a las 18 horas. Por su parte, todas las parroquias de la Arquidiócesis, así como sus fieles, y todas las comunidades religiosas, harán esta misma Consagración solemne en las Misas dominicales, bajo la guía de su respectivo párroco o celebrante.
Es la instrucción que por este medio hace el Arzobispo de Guadalajara a toda la Diócesis, toda vez que el Presbiterio de Guadalajara fue también consagrado al Inmaculado Corazón de María el pasado jueves en el Seminario Mayor, dentro de los festejos por el XXV Aniversario de la Ordenación Sacerdotal de Monseñor Miguel Romano Gómez, Obispo Auxiliar de Guadalajara y Rector del Seminario Diocesano de Señor San José. La Arquidiócesis de Guadalajara será, asimismo, consagrada, el próximo mes de junio al Sagrado Corazón de Jesús.
Esta consagración pública e histórica significará una bendición y protección extraordinaria de Dios por medio de María, para que mediante el compromiso del rezo diario del Santo Rosario, como lo propone esta Misión, se alcancen la paz y la justicia en México como fruto de la conversión personal y comunitaria a Dios.
Fórmula de la Consagración
“Oh, Corazón Inmaculado de María, por tu perfecta comunión de amor con el Corazón de Jesús, eres la escuela viviente de total consagración y dedicación a Su Corazón. En tu Corazón, oh Madre, queremos vivir para aprender a amar, sin divisiones, al Corazón de Jesús; a obedecerle con diligencia y exactitud; servirle con generosidad y a cooperar activa y responsablemente en los designios de Su Corazón. Deseamos consagrarnos totalmente a tu Doloroso e Inmaculado Corazón, que es el camino perfecto y seguro para llegar al Corazón de Jesús. Tu Corazón es también refugio seguro de gracia y santidad, donde nos vamos liberando y sanando de todas nuestras oscuridades y miserias. Deseamos pertenecer a tu Corazón, oh Virgen Santísima, sin reservas y en total disponibilidad de amor a la voluntad de Dios, que se nos manifestará a través de tu mediación maternal. En virtud de esta consagración, oh Inmaculado Corazón, te pedimos que guardes a esta Parroquia (o comunidad religiosa) y a todos sus fieles, y los protejas de todo peligro espiritual y físico. Que nuestros corazones ardan con el fuego del Espíritu como arde tu Corazón. Que unidos a Ti, que eres la Portadora por excelencia de Cristo para el mundo, y ungidos por el poder del Espíritu Santo, seamos instrumentos para la Gloria de Dios y la salvación de las almas. Amén”.
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