16 de Junio de 2013
Año XII
No. 854
| Página Vaticana | Edición:

Página Vaticana

Publicado en web el 13 de mayo, 2010

Persecución más grande de la Iglesia procede de su interior, dice el Papa

14aRespondiendo a las habituales preguntas al iniciar su viaje apostólico a Portugal, el Papa Benedicto XVI señaló que “la persecución más grande a la Iglesia no procede de enemigos externos, sino que nace del pecado en la Iglesia”.
Al responder a la pregunta sobre la relación existente entre el atentado sufrido por Juan Pablo II, el escándalo generado por los casos de abusos sexuales en la Iglesia, y el Mensaje de Fátima, el Santo Padre señaló que lo nuevo que puede descubrirse es “la pasión” que vive la Iglesia, que se “refleja en la persona del Papa”.
Para el Santo Padre, la importancia del Mensaje, la respuesta de Fátima, no radica en situaciones particulares, sino que la respuesta fundamental es “la conversión permanente, penitencia, oración, y las tres virtudes cardinales: fe, esperanza, caridad.
“Y, por lo tanto -precisó-, la Iglesia tiene una profunda necesidad de reaprender la penitencia, aceptar la purificación, aprender el perdón, pero también la necesidad de justicia. El perdón no sustituye la justicia”.
Seguidamente, el Sumo Pontífice recordó que “el Señor es más fuerte que el mal, y la Virgen, para nosotros, es la garantía visible, materna, de la bondad de Dios, que es siempre la última palabra en la historia”.
Al hablar luego sobre la crisis económica en Europa, comentó que “toda la tradición de la Doctrina Social de la Iglesia está en el sentido de extender el aspecto ético de la fe, además del individuo, a la responsabilidad del mundo, a una racionalidad ‘permeada’ por la ética. Y de otra parte, los últimos acontecimientos en el mercado en estos últimos dos o tres años han demostrado que la dimensión ética es interna y debe entrar al interior del actuar económico. Sólo así Europa realiza su misión” (ACI).

Construir Sociedad más justa y futuro mejor para todos, pide Benedicto XVI

LISBOA.- Tras finalizar su discurso en el Aeropuerto de Lisboa, el Papa Benedicto XVI se dirigió al Monasterio de los Jerónimos, en donde se realizó una ceremonia de bienvenida. Seguidamente, se reunió con el Presidente de la República, Aníbal Cavaco Silva, tras lo cual saludó al Personal del Palacio de Belem.
Acompañado por el Arzobispo y Patriarca de Lisboa, el Cardenal José da Cruz Policarpo, el Santo Padre visitó brevemente la antigua iglesia de Santa María de Belem, donde rezó ante el Santísimo, para después recorrer el claustro del Monasterio.
En sus palabras al Personal del Monasterio, el Obispo de Roma expresó su agradecimiento y expuso: “Quiera el buen Dios del Cielo bendeciros y fortaleceros con su gracia y su luz para que, a través de la consideración que demostráis unos por los otros en el lugar de trabajo y mediante vuestra solicitud por el bien común al que servís, se favorezca en el Centenario de la República Portuguesa una Sociedad más justa y un futuro mejor para todos. Sobre todos, descienda la Bendición de Dios Todo Poderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo”, concluyó.
Para leer el saludo completo, ingrese a: http://www.aciprensa.com/benedictoxvi/viajes/portugal10/documento.php?doc_id=282

Vengo como peregrino de la Virgen de Fátima a confirmar a Portugal en la fe

14bA su llegada al Aeropuerto Internacional de Lisboa, el Papa Benedicto XVI dirigió un discurso a los presentes, en el que señaló: “Vengo como peregrino de Nuestra Señora de Fátima, investido por lo Alto en la misión de confirmar a mis hermanos que avanzan en su peregrinación en el camino al Cielo”.

Al iniciar su discurso, el Santo Padre agradeció la calurosa bienvenida, en la persona de su Presidente Aníbal Cavaco Silva, y señaló que desde los inicios del surgimiento de Portugal, siempre ha existido una relación cercana entre el Papa y este país.

Seguidamente, resaltó que “después, hace 93 años, que el Cielo se abriera precisamente sobre Portugal -como una ventana de esperanza que Dios abre cuando el hombre le ha cerrado la puerta- para volver a atar, en el seno de la familia humana, los lazos de la solidaridad fraterna, ausente en el mutuo reconocimiento de un solo y mismo Padre. Se trata de un amoroso designio de Dios. No dependió del Papa ni de cualquier otra autoridad eclesial: ‘No fue la Iglesia la que impuso Fátima -diría el Cardenal Manuel Cerejeira, de venerada memoria- sino Fátima la que se impuso a la Iglesia’”.

El Papa explicó luego que “la Virgen María vino del Cielo para recordarnos las verdades del Evangelio que son para la Humanidad, fría de amor y desesperada por salvación, fuente de esperanza“ (ACI).

Para leer el discurso completo, ingrese a: http://www.aciprensa.com/benedictoxvi/viajes/portugal10/documento.php?doc_id=281

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