5 de Febrero de 2012
Año XII
No. 783
| Palabra del Pastor | Edición:

PARA TODAS LAS MAMÁS

Publicado en web el 6 de Mayo, 2010

Muy estimados lectores:
Se acerca el 10 de Mayo, el Día de las Madres. Tengo idea de que este día es el primero que comenzó a celebrarse de entre todas las demás fiestas similares dedicadas a alguien o a algo, y además ha sido el de mayor motivación y el de más sentido.
Vamos, pues, a felicitar de todo corazón a las madres, a nuestras madres, incluyendo a las que estén ya en el Cielo con Dios. Vaya para ellas hasta allá el aliento, la gratitud y también la oración, y las que están aún en el mundo reciban de sus hijos ese día y todos los días del año también una muy justa felicitación y la gratitud porque han sido las autoras de nuestra vida.
Las madres son lo mejor de la Creación, porque si lo más valioso que tenemos es el amor, las madres son ese amor total, sacrificado, desinteresado, sufrido por sus hijos.
Queremos felicitar a las madres felices que tienen buenos hijos, tienen un compañero de su vida, su esposo, que les ha ayudado a llevar la familia; a aquéllas que tienen bienes suficientes, aunque en ellos no esté precisamente su felicidad, pero que también contribuyen.
Mas, va nuestra especial muestra de afecto a las madres que pasan trabajos y dificultades por la pobreza; que no tienen qué darles a sus hijos y sufren, y se quitan el bocado ellas, para dárselo a sus hijos, lo cual acontece con más frecuencia de lo que imaginamos.
A las madres solas, va nuestra compasión y conmiseración; aquéllas que tienen qué sacar adelante la tarea de la familia, de educar a sus hijos; las que trabajan horas extra sin reloj, fuera de la casa, para conseguir un salario; son madres, éstas, que llevan una grande carga.
También a las madres que se han quedado totalmente solas y que tal vez sean las que más sufrimiento tienen, porque es un dolor moral, pues aunque tuvieron hijos, éstos crecieron y se fueron del hogar; lograron tener éxito en su vida, pero se olvidaron de sus madres y las tienen abandonadas, y si no es en un asilo, están por ahí en su casa igual de abandonadas y olvidadas. Y eso se da mucho aquí en esta Guadalajara nuestra, donde hay hijos ingratos que no piensan en el ser más importante para ellos, el que les dio la vida, el que les dio el amor más desinteresado, el que se entregó más.
También recordamos a las madres de hijos enfermos o de hijos encarcelados, que son las que sufren tanto, más que los propios hijos; madres que lloran, se lamentan y quisieran estar ellas en el lugar de los hijos.
Hace algunos años yo estuve gravemente enfermo y todavía vivía mi madre, y me conmovió mucho el que haya dicho que preferiría haber estado sufriendo mis enfermedades en lugar de su hijo, pues decía que yo hacía mucha más falta que ella. Así es el amor de una madre.
Yo tengo y espero que haya también conmiseración y tristeza por aquellas mujeres que se han negado a ser madres. Me han contado algunos casos de mujeres vanidosas, huecas, que se casan y luego no quieren tener familia porque dicen que se les “descompone” su figura, porque dejan de ser hermosas. Ignoran que eso puede ser causal de nulidad de su matrimonio, por la razón de que una esposa se niegue a tener descendencia o incluso se niega al acto matrimonial con tal de no echar a perder su figura. Esas son mujeres totalmente huecas, sin ningún valor espiritual; como también merecen conmiseración las mujeres que pudiendo ser madres o estando a punto de serlo, prefieren abortar al hijo de sus entrañas, contradiciendo así el don más profundo y valioso que Dios ha puesto en sus corazones, que es el amor materno y la donación de la vida.
Felicidades, pues, este 10 de mayo a todas las madres; y ojalá que todas sepan estimar su vocación en un alto grado, amando a sus hijos, entregándose a ellos, haciéndolos felices y colaborando así a hacer un mundo mejor para todos, puesto que si todas las madres procuran formar buenos hijos, tendremos mejores familias, mejor sociedad, mejor país y un mundo mejor. Y, en cuanto a los hijos, que no olviden nunca la exhortación a amar, respetar y ayudar en todo tiempo, lugar, y bajo cualquier circunstancia, a sus madres.
Encomendamos a la Virgen Santísima, la Madre de Dios y Madre Nuestra, la Madre más grande, a todas las madres en este día, 10 de Mayo.

Que Dios los bendiga.

Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del feed RSS 2.0. Puedes responder o hacer un trackback desde tu sitio.

Responder

XHTML: Puedes utilizar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>


  • Artículos relacionados

  • Más en esta Sección

  • Todas las secciones

  • Números Anteriores

  • Enlaces


  • Publicidad












 
2012 Semanario – Órgano de formación e información Católica - | Entradas (RSS) | Comentarios (RSS)