Al paso de la luz
Publicado en web el 10 de Junio, 2010
Por Esegé
Blanco que te quiero blanco, con enjalbe tan blanco como el de una luna en plenitud que riega lirios en las paredes, y quiere presumir un polizón de nardos.
Es el encalado en muros de una casa como tantas que en la ciudad de Lagos guardan el aire colonial que quedó cifrado en su arquitectura, ventanales y faroles.
Antes del detalle ordinario, el contraste a blanco y negro de los elementos que componen esta fachada, el encuentro rígido, la abstracción de sus signos artísticos.
Que no nos disipemos en fruslerías, que no andemos divagando en aires de color de rosa, en juego barato de colores y de luces que a veces llevan a lo vulgar.
Nos quedemos en lo esencial de las cosas, en los principios que definen y dan rumbo, y hagamos a un lado la alharaca insolente de merolicos en el camino.
Que vayamos a las verdades sólidas que sostienen la vida, a las luces altas que alumbran nuestros pasos. Así, en definición exacta, como la de esta casona.
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