AÑO SACERDOTAL
Publicado en web el 17 de Junio, 2010Varones prominentes
Diácono Adrián Ramos Ruelas, 4º de Teología
Ha concluido el Año Sacerdotal. 33 nuevos sacerdotes y 11 nuevos diáconos se agregaron recientemente a la Iglesia de Guadalajara, al recibir todos ellos el Orden Sacerdotal en el segundo y tercer grado, respectivamente.
Los sacerdotes de esta nueva etapa de la historia tienen un horizonte no fácil, pues son duras las exigencias que deberán enfrentar como pastores del Pueblo de Dios, mayormente ahora, que creyentes y no creyentes quieren ver en ellos coherencia de vida y sólida identidad, ante la imagen que se ha venido empañando, amplificada por muchos Medios de Comunicación Social que se han encarnizado exaltando más las limitaciones, la fragilidad humana y los errores de algunos miembros del Clero, que la entrega generosa de la mayoría de pastores de Cristo, el Buen Pastor.
Hombres de Dios
Dice el Papa San Gregorio Magno en su Regla Pastoral: «El pastor ha de ser un servidor y no un mandatario. Ha de vigilar constantemente sobre sí mismo y sobre su rebaño, al cual no ha de tratar de agradar, sino de hacerle amar la verdad, para lo cual es necesario al pastor el estudio constante y la meditación reverente, amorosa, fervorosa y diaria de la Palabra de Dios.»
El rebaño de Cristo tiene derecho a contar con buenos sacerdotes que lo conduzcan a verdes y abundantes pastos. Los nuevos sacerdotes tienen, por lo tanto, el compromiso de ser auténticos hombres de Dios, varones prominentes, capaces de irradiar a Cristo, el Buen Pastor, de acuerdo a los nuevos retos, pues «Sólo quien conoce a Dios conoce la realidad y puede responder a ella de modo adecuado y oportuno, verdaderamente humano» (Benedicto XVI, 16 de marzo de 2009)
Santo modelo
A partir de que en el Año Sacerdotal la Iglesia Universal puso a consideración la figura de San Juan María Vianney, el Santo Cura de Ars, modelo de santidad, Patrono de los Párrocos, y ahora nombrado también Patrono de los Sacerdotes, en la Clausura del Año Santo Sacerdotal este insuperable arquetipo, que nunca ha dejado de serlo, deberá de constituirse, sin embargo, con una mayor altura e intensidad, en un testimonio vivo y actual de la verdad sobre la vocación y el servicio sacerdotal.
“Tips” para los neosacerdotes
Del patrimonio pastoral del Santo Cura, pueden rescatarse los siguientes “secretos pastorales” que muchos miembros de las antiguas y todos los de las nuevas generaciones de sacerdotes deberían asumir con resultados fructíferos en favor de sus comunidades:
1. Ser hombres de oración y hombres eucarísticos, contemplativos.
2. Visitar a los enfermos, y de paso, a las familias, para conocer su realidad.
3. Gestionar acciones sociales a favor de los más pobres y necesitados.
4. Ser devotos privilegiados de la Santísima Virgen, valiosísima ayuda para el ministerio.
5. Preparar a conciencia y con total dedicación la homilía, sobre todo la dominical.
6. Ser hombres de la reconciliación, desvivirse por sus feligreses en el confesionario.
7. Ser amables con todos, austeros en los bienes, modelos de obediencia y del ejercicio de la mortificación de los sentidos.
8. Celebrar con alegría y fervor el Misterio Eucarístico y el servicio en la Santa Misa.
A todo el Pueblo de Dios, pastores y laicos, corresponde orar porque no falten, de entre los niños, adolescentes y jóvenes, nuevos y decididos colaboradores en la gran obra de la salvación; es decir, sacerdotes cercanos, amables, preparados, llenos de espíritu evangélico; asimismo, se les exhorta a elevar especiales ruegos al Señor por estos nuevos sacerdotes y diáconos recién ordenados en nuestra Arquidiócesis, para que el Espíritu Santo los sostenga en su ministerio y los renueve día a día en su total consagración al Señor; y desde luego, a que también pidan por todos los sacerdotes en general, que hoy más que nunca necesitan del apoyo de los fieles laicos, para que, con su testimonio, consejo y oración, puedan perseverar en su fidelidad a Cristo, el Testigo Fiel por excelencia.
Hay que pedir también a María, Madre de Dios y nuestra, para que los asista con su poderosa intercesión, pues son hijos suyos que, queriendo asemejarse a su Hijo Jesús, desean hacer el bien al Pueblo de Dios. ¡A rogar por ellos!
Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del feed RSS 2.0. Puedes responder o hacer un trackback desde tu sitio.



