El intelecto en la formación del seminarista
Publicado en web el 4 de Junio, 2010
Pbro. Carlos Javier Díaz Vega
Formador del Seminario Mayor
Hoy en el Seminario estamos muy contentos porque Dios acaba de regalarnos la gracia de que 34 alumnos hayan visto coronada su carrera recibiendo el Sagrado Orden del Presbiterado, en tanto que once más han accedido al Diaconado.
Todos estos consagrados han tenido que cursar exitosamente sus estudios en las dos Facultades académicas que integran nuestro Seminario Mayor: Filosofía (tres años) y Teología (cuatro años).
¿Por qué los seminaristas estudian
Filosofía?
A quienes se preguntan el porqué los seminaristas tienen que estudiar esta materia, se responde afirmando que el estudio de la Filosofía ayuda a todos, seminaristas y sacerdotes, a tener un pensamiento riguroso.
El Concilio Vaticano II, en su intento de crear una sólida base para los estudios teológicos, y de establecer las necesarias premisas para un encuentro entre la Iglesia y el mundo, entre la fe y la ciencia, entre el patrimonio espiritual cristiano y la cultura moderna, ha creído oportuno insistir, entre otras cosas, en la enseñanza filosófica en los Seminarios (Cf. Decreto “Optatam totius”, No. 15; Constitución “Gaudium et Spes” No. 62 y Decreto “Ad Gentes” No. 16).
Es importante, pues, que los jóvenes seminaristas aprendan a “filosofar”, es decir, a reflexionar, a pensar profundo, a buscar con amor sincero y continuo la Verdad, desarrollando y agudizando su propio sentido crítico, reconociendo los límites del conocimiento humano y escudriñando los presupuestos racionales de la propia fe.
Sin embargo, esto no basta. Es necesario también que la enseñanza filosófica presente principios y contenidos válidos, que los alumnos puedan considerar con atención, debatir y asimilar gradualmente.
El estudio filosófico en el Seminario no se limita, por ende, a recoger y describir, con la ayuda de las ciencias humanas, los datos de la experiencia; antes bien, requiere de una reflexión verdaderamente filosófica a la luz de principios metafísicos seguros, de suerte que quien estudia esta materia llegue a afirmaciones de valor objetivo y seguro.
La enseñanza de la Filosofía, por otra parte, no puede ceñirse solamente a la presentación y aprendizaje de lo que otros han enunciado, propuesto y concluido, sino que es preciso afrontar directamente los problemas de la realidad, confrontar y debatir varias soluciones, formarse convicciones propias y alcanzar una visión coherente de la realidad, que no esté contrapuesta con la Revelación Cristiana.
Los estudios filosóficos en el Seminario se dividen en tres grandes áreas: Histórica, Sistemática (Lógica, Antropología, Metafísica, Teodicea, Epistemología, Ética, Cosmología) y Filosofía Aplicada (Filosofía Política, Filosofía de la Comunicación, Estética, Filosofía de la Historia, Filosofía de la Religión, Hermenéutica de textos); a los que se añaden asignaturas auxiliares como Lenguas, Temas Regionales, Catecismo de la Iglesia Católica, Iconografía, Liturgia, Formación Social y Pastoral.
Trabajos de Investigación, Tesina y Examen de Síntesis Filosófica
Cada uno de estos temas ocupa un apartado especial, y es una lástima que este espacio sea tan reducido como para poder explicarlo; no obstante, algo en general se puede apuntar.
Conviene recordar lo que San Justino afirmaba: “La Filosofía es la ciencia del ser y el conocimiento de la verdad, y la felicidad es la recompensa de esta ciencia y de este conocimiento” (Diálogo con Trifón 3,4). El que filosofa es feliz, y los seminaristas tienen, por lo tanto, abundantes oportunidades de ser felices realizando, a lo largo de estos tres años, tareas, investigaciones, lecturas y estudios filosóficos; asimismo, elaborando un trabajo de Tesina y un Examen final De Universa Philosophiae. De igual modo, a este respecto, San Clemente de Alejandría señalaba que la Filosofía es una disciplina preparatoria para el sabio cristiano (Stromateis, I,20) y, por lo tanto, conviene su estudio a los seminaristas, pues éstos deberán de ser un día sacerdotes sabios, que ayuden a mejorar el entorno que el destino les señale.
Entretanto, un fruto visible de los estudios que se realizan en la Facultad de Filosofía del Seminario de Guadalajara es la selección de algunos extractos de tesinas, que son los breves ensayos e investigaciones elaborados por alumnos de los diferentes grupos, así como Artículos escritos por Maestros de esta Facultad, los cuales se imprimen en una modesta publicación que se titula Pensando leyendo.
Con esta especie de “revista casera” se pretende que los mismos alumnos del Seminario se lean mutuamente, conozcan su modo de reflexionar, los avances y aportes que cada uno puede ofrecer en el ámbito académico del Seminario, fruto, sobre todo, de sus estudios filosóficos.
Y, aunque originalmente Pensando leyendo pretende ser una contribución de los seminaristas para los seminaristas, cualquier lector interesado puede acceder a ella.
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