La experiencia de Padre
Publicado en web el 24 de Junio, 2010El amor del Señor en el hogar
Pbro. Alberto Ávila Rodríguez
Hay meses privilegiados a lo largo del año, de algún modo, por determinado motivo. Junio es el mes en que más frecuentemente miramos al cielo, a la espera del temporal de lluvias, porque la fecundidad de la tierra clama casi con desesperación que llueva, tras los meses de tórrido calor, que es también una bendición del sol, aunque a nosotros nos parezca insoportable.
Miramos también al Cielo porque está próxima la fecha en que los hijos saldrán de las escuelas y pedimos que todos logren superar con éxito sus exámenes de fin de curso para que puedan pasar al siguiente grado y que su aprendizaje sea fructífero. Pero, sobre todo, volvemos la mirada al Cielo porque junio es el mes consagrado al Sagrado Corazón de Jesús, y de su corazón herido, nos dice el Evangelio que lo último que salió fue sangre y agua; fuente de la cual manaron los Sacramentos del Bautismo y de la Eucaristía como prueba última de que nos amaba tanto, que no podría dejarnos desprotegidos, sino convenientemente arropados en su amor y en su regazo. En su Corazón Sagrado hemos, pues, encontrado el tesoro oculto de todos sus dones.
simbolismo de paternidad
Durante todo los días de junio hemos de honrar a Jesús, “que tanto nos ha amado”, y porque gracias a este amor nos ha engendrado para la vida verdadera; porque esta imagen del Corazón Sacratísimo de Jesús nos da cuenta de los límites inmensos de su paternidad. Y, por supuesto, porque nos sirve de paradigma inigualable para ejercer la paternidad, en todos los sentidos. Él nos dice cómo verdaderamente ser padres, y más allá de cualquier obligación señalada, nos muestra un código de conducta a cumplir, que es el de dar, ofrecer y desgastar la vida por el hijo, por los hijos.
Junio es, asimismo, el mes de la jubilosa Celebración del Corpus Christi; es el mes del Padre, que abreva a sus hijos con el don de su propio Cuerpo, con la bebida de su propia Sangre. Junio es la figura del Padre Dios que con su mano no deja de hacer todo, con tal de dar vida eterna a sus hijos. Junio no puede pasar desapercibido para dar gracias y mostrar filial gratitud, diciendo: ¡Te doy gracias, Padre, Señor del Cielo y de la Tierra! porque ocultando estas cosas a los sabios y entendidos, se las revelaste a la gente sencilla” (Mt. 11,25).
Este junio es tiempo idóneo y aconsejable, igualmente, para entronizar la imagen del Sagrado Corazón en nuestros hogares.
Ceremonia de Entronización del Sagrado Corazón y la Virgen de Guadalupe
Este momento de oración es muy importante, y se realizará a través de una liturgia doméstica muy sencilla, o muy solemne, según lo prepare cada familia
Hay que tener a la mano las imágenes del Sagrado Corazón de Jesús y de la Santísima Virgen de Guadalupe, y colocarlas en un lugar especial (de preferencia alumbradas con alguna vela o veladora y adornadas con flores).
Reunida la familia, iniciará el Papá diciendo: En el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo
Oremos:
Señor, que nos revistamos con las virtudes del Corazón de tu Hijo, y nos encendamos con el amor que lo inflama, para que, asemejándonos a Él, merezcamos participar de la Eterna Redención. Por nuestro Señor Jesucristo. AMÉN.
El hijo mayor (o alguien designado) proclamará el Evangelio: “El Pasaje de Zaqueo, el publicano” (San Lucas 19, 1 -10).
Entre todos, realizarán un comentario a la manera de la Lectio Divina, respondiendo a estas preguntas: a) ¿Qué dice el Evangelio? b) ¿Qué nos dice a la familia? c) ¿Qué le respondemos a Dios como familia?
El Papá dirá: “Antes yo era el jefe de esta familia; de hoy en adelante cedo mi lugar al Sagrado Corazón de Jesús: Él será nuestro Rey”.
La Mamá, con mucho gusto, expresará: Cedo mi puesto a la Santísima Virgen de Guadalupe, constituyéndola en Reina de nuestra familia”.
Luego rezarán el Santo Rosario, todos juntos como familia.
A partir de este momento, toda la familia quedará consagrada al Sagrado Corazón de Jesús y a la Santísima Virgen de Guadalupe, para que ambos reinen en ese hogar.
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