5 de Febrero de 2012
Año XII
No. 783
Esplendoroso homenaje a la Sagrada Eucaristía | Iglesia en la Semana | Edición:

La Fiesta del Corpus Christi en el Seminario

Publicado en web el 10 de Junio, 2010

10aDavid Gutiérrez Murillo, 3º de Filosofía

Año con año, la Iglesia entera se engalana con la celebración de la Festividad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor Jesucristo.
Bien sabemos que el Salvador instituyó la Sagrada Eucaristía en la víspera de su Pasión, en la Última Cena del Jueves Santo; sin embargo, la Iglesia ha designado un día especial para celebrar este Misterio; ese día es el llamado Jueves de Corpus Christi.
Tras haber recordado y celebrado la Pasión del Señor en la Semana Santa; tras el gozo de la Pascua con el canto del Aleluya; tras habernos enfervorizado con la venida del Espíritu Santo el Día de Pentecostés, fecha en la cual anualmente el Señor tiene a bien regalar nuevos Sacerdotes a esta Iglesia de Guadalajara… hoy, hacemos un alto en el camino para adorar el Misterio a través del cual Cristo Jesús nos entregó una muestra de su amor eterno.

La alegría del Corpus Christi

Casi todas las conmemoraciones del calendario litúrgico dedicadas a Nuestro Señor Jesucristo, a la Santísima Virgen María y a los Santos se celebran dentro de las iglesias; y en muchas de ellas se nos exhorta a prepararnos mediante actos penitenciales; así, por ejemplo en el Miércoles de Ceniza, introductorio a la Cuaresma, se acostumbra tomar un puñado de ella para colocarla sobre nuestra frente como signo externo de arrepentimiento y conversión; y a lo largo de todos esos cuarenta días que preceden a la Fiesta Pascual abundan los símbolos de toda índole que incitan a la contrición, al silencio, al dolor y a la penitencia, para implorar el perdón de nuestras culpas.
Lo mismo sucede en las celebraciones de la Ascensión del Salvador, en la Asunción de la Santísima Virgen María, a quien nos dirigimos suspirando, gimiendo y llorando desde este Valle de lágrimas. En una palabra, durante el año predomina, previamente a las festividades religiosas, un sentimiento de penitencia, imploración de perdón y anhelo de Gloria eterna.
Pero hay una fecha especial en que desaparecen todos estos sentimientos: Es el de la alegría total, es el de la fiesta del Corpus Christi.

Alegría de la Iglesia

Este día, por muy amplios que sean los espacios donde se celebre, es menester salir de ellos para proclamar a los cuatro vientos la grandeza y bondad de ese tesoro Eucarístico, a fin de que cuantos vean y escuchen, se unan a la aclamación, al reconocimiento, a la adoración.
Por ello se le conduce en procesión fuera de los templos o por las calles, para proclamar, con toda la pompa posible, entre tañer de campanas, cánticos, luminarias, incienso y, sobre todo, entre los latidos de muchos corazones, la grandeza de Cristo Nuestro Salvador y la bondad de nuestro Rey y Señor.
Ninguna otra fiesta religiosa tiene el poder de convocatoria de la dedicada al Corpus Christi, pues congrega a su alrededor a fieles de todas y cada una de las Parroquias de la Arquidiócesis; primero, de manera particular en cada comunidad; luego de manera comunitaria en la ya tradicional Procesión Diocesana, que se lleva a cabo por las principales Avenidas de Guadalajara y que es uno de los frutos del 48º Congreso Eucarístico Internacional celebrado en 2004; y finalmente, tiene como remate lleno de esplendor, la Procesión que se efectúa en el Seminario de Guadalajara.

10bEl Seminario, un Santuario Eucarístico

Tal vez algunos no sepan que hace no más de cinco años Su Santidad el Papa Benedicto XVI, mediante una carta nombró a nuestro Seminario de Guadalajara como “Santuario Eucarístico”, y que a partir de entonces todos los días, al menos un grupo de diez seminaristas, hace acto de presencia y Adoración ante el Augusto Sacramento.
¿Y cómo no va a ser Eucarístico el Seminario, si en la Eucaristía está precisamente la razón del ser sacerdotal? Recordemos que sin Sacerdotes no hay Eucaristía y sin Eucaristía no hay Sacerdotes.
Así pues, como el viernes 11 de junio, Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, fue la fecha señalada para la Clausura del exitosamente celebrado Año Sacerdotal, y por tal motivo los tradicionales monumentos realizados en este año para honrar a Jesús Eucaristía en nuestro Seminario tuvieron ese tema: El Sacerdocio.
Poco antes de dar inicio la Solemne Procesión por los jardines y patio del Seminario, fue celebrada la Santa Misa, presidida por el Rector del Seminario y Obispo Auxiliar de esta Arquidiócesis, Monseñor Miguel Romano Gómez, y concelebrada por los también Obispos Auxiliares José Trinidad González Rodríguez, Rafael Martínez Sáinz y Juan Humberto Gutiérrez Valencia, además de una enorme cantidad de Presbíteros.
La homilía estuvo a cargo del Monseñor José Trinidad, quien habló sobre la actualidad de la Fiesta del Cuerpo y la Sangre del Señor, y una vez concluido el Santo Sacrificio, se llevó a efecto la tradicional Procesión, dirigiéndose primero al monumento de Teología, luego al de Filosofía, y concluyendo en el patio central, donde el Seminario Menor colocó el altar desde el cual se dio la Bendición con el Santísimo a todos los asistentes, que este año fueron incontables, y que como se ha vuelto sana costumbre, muchos de ellos – bienhechores, familiares, amigos laicos- se quedaron a compartir los alimentos con los seminaristas.
Ni duda cabe, pues, de que la Eucaristía es la Fiesta de las Fiestas de todo el año litúrgico, puesto que se trata de celebrar el Cuerpo y la Sangre de Cristo que constituyen la esencia viva y evidente de nuestra fe, porque ese Cuerpo de Jesús Sacramentado es, a la vez, el alimento del Cuerpo Místico (la Iglesia), cuyos miembros todos viven y se alimentan de la Eucaristía, y como bien lo señalara el predicador en su homilía: La Eucaristía es la Fuente y la Cumbre de toda la actividad de la Iglesia; así lo entendemos y así lo celebramos en el Seminario.

 

 

Corpus Christi 2010
Aclamado por las calles, Jesús Eucaristía

 

Las avenidas del Centro de la Ciudad fueron testigos de una manifestación amorosa a Jesús en la especie del Pan, encabezada por el Arzobispo Metropolitano y acompañada por sus Obispos Auxiliares, el Clero, miembros de la Vida Consagrada, el Seminario y miles de fieles católicos

11Dulce Natalia Romero Cruz

El viernes 4 de junio se realizó la Procesión Diocesana del Corpus Christi, que dio inició con la Celebración de la Eucaristía en la Plaza frontera del Templo Expiatorio, y que superó el número de asistentes previstos, a los cuales ni el candente sol primaveral impidió que se sumaran al ambiente de cálida devoción. La Misa fue presidida por el Cardenal Juan Sandoval Íñiguez, Arzobispo de Guadalajara, y concelebraron los Obispos Auxiliares José Trinidad González Rodríguez, Juan H. Gutiérrez Valencia y José Francisco González González, así como Monseñores, Canónigos del Cabildo y Sacerdotes.

Presencia real y perpetua

En su homilía, pronunciada ante cerca de cuatro mil fieles, el Cardenal Arzobispo hizo un llamado de atención, tanto a los sacerdotes como a los fieles presentes, al señalar: En este día que debemos ahondar en el amor infinito de Cristo Nuestro Señor, que se entregó por nosotros y encontró la manera de perpetuar su entrega en este Misterio que hoy estamos celebrando con motivo de la Festividad del Corpus Christi, quiero recordarles que tomen en cuenta lo que el Papa Juan Pablo II, en su Encíclica Ecclesia de Eucharistia, dijera: La Iglesia vive de la Eucaristía, una afirmación que podemos constatar en la segunda lectura de este día, que ha sido la Primera Carta del Apóstol San Pablo a los Corintios, en que aparece la narración más antigua de la Institución de la Eucaristía, y con lo cual el Apóstol pretendía corregir los abusos que se cometían entonces en contra de este Misterio, tales como el egoísmo y la falta de pureza de corazón.

Vida en abundancia

Y luego, tras recordar el Cardenal que la Procesión ha sido uno de los compromisos que emanaron del 48º Congreso Eucarístico Internacional (CEI), que se celebró en nuestra ciudad en 2004, apuntó: Si Cristo se nos da en la Eucaristía como alimento, ¿por qué nosotros no hemos de abrir nuestro corazón, darnos y dar al hermano necesitado?
“Otro compromiso contraído en el CEI -abundó- fue acercarse a recibir la Comunión, digna y frecuentemente, en gracia de Dios, limpios de corazón y sin pecado. Sin embargo, hay personas que llevan una vida fuera de la voluntad de Dios y aun así se atreven a comulgar, arriesgándose a ser condenados.
“El Concilio Vaticano II indica que la Eucaristía es fuente viva de salvación y máxima cumbre de la Iglesia, pues en ella habita el mismo autor de la Gracia, y por eso exige acercarse a ella con máxima limpieza, pues ésta y los demás Sacramentos son los escalones que conducen al cristiano a la unión misteriosa con el Señor, donde se alcanza la Vida Eterna”.

Congruencia

El Cardenal Juan Sandoval hizo luego un firme llamado a los presbíteros y a los fieles, diciendo: “Hay quienes, por ignorancia o desidia, prefieren alguna acción piadosa, que desde luego sí puede hacerse, pero de ninguna manera sustituye la participación en la Santa Misa; no hay comparación. Sabemos que, por desgracia, en esta Guadalajara que se dice tan católica, el domingo sólo un 30% de los fieles acude a Misa y el 70% restante no lo hace.
“Estos números muestran el decreciente conocimiento que se tiene de esta obligación, y de lo cual somos culpables nosotros los sacerdotes, porque no le hemos explicado claramente al pueblo la grandeza de lo que significa la Celebración del Sacrificio Eucarístico, o porque nosotros mismos no lo hacemos con la devoción suficiente para suscitar en ellos el fervor que empuje a la participación; no le damos a la Eucaristía la verdadera importancia como el acto central del culto de nuestra Iglesia, y no hemos hecho saberles que la Muerte y la Resurrección de Cristo se representan en este acto de Salvación, que alcanza a todos los que devotamente toman parte en ella. Por eso, insisto, la Eucaristía debe ser el centro y el alimento principal en la vida de un cristiano; si no, ¿de dónde vamos a sacar la fuerza, la energía y la gracia para la lucha diaria en contra del mal?
“La Iglesia -concluyó diciendo- se ha reunido en torno a la Eucaristía, por mandato del Señor; celebrémosla, pues, con suma devoción, amor y conciencia; dejemos que la Eucaristía sea fuente y cumbre de nuestra Iglesia Diocesana y de cada uno de nosotros”.
Al final, invitó a todos los presentes a tomar parte en la Procesión con la debida devoción y disposición, como una expresión pública, luminosa y testimonial de la fe del Pueblo de Dios en dicho Misterio.

En camino

La Procesión del Corpus Christi, este año, como en todos los anteriores, partió de la explanada del Templo Expiatorio, tomó por la Avenida Enrique Díaz de León hasta llegar a la de Hidalgo, y ahí dobló hacia la derecha para dirigirse hasta la Plaza de Armas, donde se realizó la Bendición a la multitud con el Santísimo, alrededor de las 22 horas.
En cuestión de números, aseguró el Comité Organizador que durante la Santa Misa se congregaron alrededor de cuatro mil fieles, quienes también acompañaron a Cristo Eucaristía en caravana. Mas, durante el trayecto de ésta fueron agregándose más personas que esperaban a lo largo de su trayecto, de tal manera que al llegar a la Plaza pudieron contabilizarse, aproximadamente, diez mil fieles que acompañaron y participaron en este acto público de devoción.

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