17 de Julio de 2019
Año XX
No. 1171
Al finalizar el Año Sacerdotal | Año Sacerdotal | Edición:

La Voluntad de Dios, premisa de los Consagrados

Publicado en web el 10 de Junio, 2010

23Canónigo Fernando Lugo Serrano
Pbro. Tiberio Munari Chiomento, Misionero Xaveriano

Al cierre del Sexto Encuentro Nacional de Asesores Eclesiásticos del Movimiento Familia Educadora en la Fe, Monseñor José Francisco González González, Obispo Auxiliar de Guadalajara, afirmó que “la actual crisis sacerdotal es, en el fondo, una crisis de identidad. La acción del sacerdote llega a ser dañina cuando se rompe la unión con Dios”.
Hoy en día, la espiritualidad padece una enfermedad general, tanto en la vida familiar como en la sacerdotal y religiosa. Con frecuencia, se procuran los gustos personales; ya no basamos nuestra experiencia de vida en Dios, sino en lo que nos “agrada”. Y nuestra tercera potencia, la voluntad, lo último que quiere es dejar el lugar a la Voluntad Divina.
¡Las almas están enfermas! Almas que viven vacilando, sostenidas por prácticas religiosas puramente externas, ahogadas en el sentimentalismo y en la herejía del activismo. Es por ello que, una alma, fiel solamente en las prácticas exteriores, no adelanta; es como un robot, cuyo movimiento es siempre el mismo.
¡Cuán poco se conoce la manera de actuar de Dios! Vivimos mirando solamente la cáscara, lo epidérmico, los hábitos fáciles de una religión Light.

idolatrías

Este sentimentalismo tiene su origen en buscarnos únicamente a nosotros mismos. Es el egoísmo el resumen de todos los vicios y males del hombre, y el que nos vuelve idólatras, desde el seglar hasta el consagrado. Cada uno de nosotros suele fabricarse un ídolo a su medida y hasta le asigna el nombre de Dios. Cada cual posee un dios a su medida, a su humana imagen y semejanza.
Nos urge regresar al orden, al puesto y a la finalidad para que fuimos creados por Dios. Es preciso arrancar, de raíz, nuestro aferrado egoísmo. Ciertamente el trabajo es mucho, pero es Dios mismo quien desea hacerlo en nosotros, siempre y cuando tengamos la firme convicción de usar rectamente nuestro libre albedrío.
Hemos de pedir asiduamente que el Espíritu Santo venga y nos revele lo que Jesús no nos ha dicho, según leemos en el Evangelio: “Mucho tengo todavía qué decirles, pero ahora no pueden con ello. Cuando venga Él, el Espíritu Santo de la Verdad, los guiará hasta la Verdad completa” (Jn 16, 12-13).
El Catecismo de la Iglesia Católica nos dice que la Revelación pública está cerrada, pero no completamente explicitada (66), y que la finalidad de las llamadas “revelaciones privadas no es la de mejorar o completar la Revelación definitiva de Cristo, sino la de ayudar a vivirla plenamente en una cierta época de la Historia” (67). Jesús, pues, sigue hablando a su Iglesia a través del Magisterio y de los Santos (67).

una mística poco conocida

Se trata de la Sierva de Dios Luisa Piccarreta, nacida en Corato, Bari, Italia, en 1865, y quien murió en 1947. Su Proceso de Beatificación fue cerrado favorablemente en su fase diocesana en 2005, y ahora se encuentra en Roma para continuar el trámite.
A través de sus escritos, nos ayuda a conocer más profundamente la Voluntad de Dios, y a vivir “más explícitamente” su Voluntad. El Papa Benedicto XVI, en su homilía a los Obispos de Brasil en 2007, con ocasión de la Quinta Conferencia Plenaria del Episcopado Latinoamericano, expresó: “Es el propio Jesús quien nos enseña que la verdadera vía de salvación consiste en conformar nuestra voluntad a la Voluntad de Dios, y que nosotros, los Obispos, somos convocados para manifestar esa Verdad central. La fidelidad al Primado de Dios y de su Voluntad, conocida y vivida en comunión con Jesucristo, es el don esencial que nosotros, Obispos y Sacerdotes, debemos ofrecer a nuestro pueblo”
Luisa Piccarreta apreció mucho a los sacerdotes, ofreciéndose víctima por ellos, obedeciendo a sus Directores Espirituales. Jesús le dijo en una ocasión: “Tú debes estar siempre obediente a su autoridad, porque ellos son los continuadores de mi Sacerdocio en el mundo. Gozo al ver el interés que toman los sacerdotes por estos escritos que forman el Reino de mi Voluntad. A ellos, como nuevos profetas, les toca el trabajo de hacer de heraldos para dar a conocer lo que concierne a mi Fiat divino, con la palabra, los escritos y las obras”.

 

Para tomar en cuenta

Los presbíteros que deseen conformar el Movimiento Sacerdotal de Espiritualidad de la Divina Voluntad pueden dirigirse al respectivo Centro, ubicado en las instalaciones del Instituto Bíblico Católico: Avenida La Paz # 1665, Sector Juárez, Colonia Moderna.
Teléfonos: 10-78-69-20; 38-25-91-50 y 38-26-64-00.

Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del feed RSS 2.0. Puedes responder o hacer un trackback desde tu sitio.

Responder

XHTML: Puedes utilizar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>



  • Artículos relacionados

  • Más en esta Sección

  • Todas las secciones

  • Números Anteriores

 
2019 Semanario – Órgano de formación e información Católica – | Entradas (RSS) | Comentarios (RSS)