Página Vaticana
Publicado en web el 25 de Junio, 2010El Papa recuerda la importancia de “llevar la propia cruz”
CIUDAD DEL VATICANO.- Benedicto XVI centró la meditación del Ángelus en la importancia de llevar la propia cruz, tanto en las pequeñas pruebas de cada día como en los momentos decisivos.
“Tomar la cruz significa comprometerse en derrotar al pecado, que obstaculiza el camino hacia Dios; acoger cotidianamente la voluntad del Señor; acrecentar la fe, sobre todo ante los problemas, las dificultades, el sufrimiento”, afirmó el Santo Padre.
Citó a la Santa y Religiosa del Carmelo, Edith Stein, admirando su testimonio “en un tiempo de persecución”, cuando afirmaba, poco antes de la Segunda Guerra Mundial: “Cuanto más se hace oscuro a nuestro alrededor, tanto más debemos abrir el corazón a la luz que viene de lo alto”.
“También en la época actual muchos son los cristianos en el mundo que, animados por el amor por Dios, asumen cada día la cruz, sea la de las pruebas cotidianas, sea la procurada por la barbarie humana, que a veces requiere el valor del sacrificio extremo”, precisó el Vicario de Cristo.
Por ello es importante “poner siempre nuestra sólida esperanza en Él, seguros de que, al seguirle llevando nuestra cruz, llegaremos con Él a la Luz de la Resurrección” (ZENIT).
Todo hombre tiene derecho a la salud, por encima de intereses
El Vaticano insiste: libre acceso a los medicamentos
GINEBRA.- La Santa Sede pide a la comunidad internacional que permita un acceso general a medicamentos e instrumentos diagnósticos a quien los necesite, especialmente en el caso del VIH/Sida, como consecuencia del reconocimiento de la dignidad humana de toda persona.
Así lo afirmó Monseñor Silvano María Tomasi, Observador Permanente de la Santa Sede ante la Oficina de la Organización de las Naciones Unidas en Ginebra, en la 14ª Sesión Ordinaria del Consejo de los Derechos del Hombre.
En nombre del Estado Vaticano, el Prelado insistió en la “necesidad de una acción eficaz para garantizar el acceso universal a los medicamentos e instrumentos diagnósticos para todos”.
El Artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, por lo demás, incluye el derecho a la asistencia médica y sanitaria en el contexto más amplio de “gozar de un adecuado estándar de vida”, sentenció.
Atención de la Iglesia
El diplomático papal señaló el compromiso de la Iglesia en el sector sanitario en todo el mundo, “a través de las Iglesias locales, las instituciones religiosas y las iniciativas privadas, que actúan por propia responsabilidad y en el respeto del Derecho de cada país”.
Entre las estructuras atendidas por la Iglesia, enumeró 5,378 hospitales, 18,088 dispensarios y clínicas, 521 leprosarios y 15,448 casas para ancianos, enfermos crónicos o discapacitados.
Cada año, adicionalmente, más de 100 millones de personas caen en la pobreza porque tienen qué pagar la asistencia sanitaria. En los países pobres, de hecho, los pacientes pagan entre el 50% y el 90% de las medicinas esenciales, a las que no tienen acceso casi 2,000 millones de personas.
Niños
“Un grupo particularmente privado del acceso a los medicamentos es el de los niños”, denunció el representante pontificio. “Muchas medicinas necesarias no se han desarrollado en formulaciones o dosis apropiadas para uso pediátrico.
“Por esto, las familias y los agentes sanitarios se ven obligados, a menudo, a embarcarse en un ‘juego de adivinanzas’ sobre cómo dividir mejor las píldoras para adultos, para usarlas con los niños”.
Esto, advirtió Tomasi, puede provocar “la trágica pérdida de vidas o enfermedades crónicas prolongadas entre estos niños necesitados”.
Por esto, el representante de la Santa Sede exhortó a multiplicar los esfuerzos, convencido de que “cada ser humano debe recibir cuidados, como elemento esencial de la búsqueda del máximo desarrollo humano posible” (ZENIT).
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