Para ser un buen papá
Publicado en web el 25 de Junio, 2010
Licenciada Lupita:
Provengo de un hogar desintegrado y no sé cómo ser el mejor padre, aunque quisiera serlo sinceramente. Mi papá golpeaba a mi mamá, y ella lo dejó cuando yo tenía 11 años. Viví con mi mamá cuatro años, y mis hermanos con mi papá. Después pasé la vida con mis abuelos, que tampoco tenían una buena relación, pues vivían entre pleitos por dinero, terrenos y herencias. Pero me encontré a una buena mujer en mi grupo juvenil de la iglesia y me casé con ella. Tenemos dos hijos y, la verdad, no sabemos cómo educarlos. Yo me desespero y a veces la maltrato. Ella dice que soy un macho. No quiero ser así, pero no sé cómo corregirme. ¿Cómo puedo conseguirlo?
Adrián
Muy estimado Adrián:
Eres uno en un millón. No es normal que un hombre reconozca que tiene actitudes machistas, y menos aún que quiera corregirlas.
¿Recuerdas cuánto te ayudó el grupo juvenil al que pertenecías?
Hoy puede hacer lo mismo por ti y por tu familia un grupo matrimonial de Iglesia. No tengas miedo. Actúa ya. Ahí encontrarás a otras parejas deseosas de ser mejores y aprenderás que para ser buen padre necesitas:
* Ante todo, respetar a tu esposa. Ella es la madre de tus hijos, y ellos fundamentan su seguridad personal al ver que tú la quieres. Al faltar el respeto entre los padres, los hijos desarrollan problemas emocionales y generan una personalidad insegura.
* Expresar tu cariño a tus pequeños. Disfruta su compañía y hazles elogios todos los días. Esto les permitirá tener confianza en ti, en sí mismos y en el mundo.
* Pasar tiempo con tu familia. Salgan juntos a pasear, jueguen de vez en cuando. Procuren una comida al día juntos, platiquen sus actividades y planes. Esto le da estructura a su vida y es fuente de comunicación asertiva.
* Disciplinar con amor. Poner reglas claras en casa y hacer que nuestros hijos paguen las consecuencias de sus actos, les hará seres humanos responsables. Debemos señalar las conductas inaceptables con toda claridad: “Esto se permite y esto no se permite en este hogar”.
* Comunicarte siempre de forma positiva. Si tus palabras muestran respeto y afecto, conseguirán en tus hijos una sana auto-estima. De lo contrario, las ofensas y expresiones de coraje los van sumiendo en un complejo de inferioridad.
* Evitar los vicios. Si participas de grupos que te llevan a consumir en exceso alcohol, drogas, pornografía o simplemente te absorben demasiado, impidiendo que estés en casa, corta con ellos. Un padre inmaduro, que necesita de todas estas cosas, es, en realidad, un esclavo de sus pasiones y va por el camino seguro al fracaso total, a la soledad y la angustia.
* Tener presente a Dios. Antes de tomar cualquier decisión, debemos procurar estar bien con quien más nos ama y ve por nuestro bien: nuestro Creador. Acudir a Misa los domingos y practicar las Obras de Misericordia corporales y espirituales, te harán un padre de familia sabio y exitoso.
Los griegos contaban, hace 25 siglos, que la divinidad le dijo a la creatura humana: “¿Quieres éxito?… ¡paga el precio!”.
Lupita Venegas/Psicóloga
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