Visita La Virgen de Zapopan el Tepeyac
Publicado en web el 10 de Junio, 2010
Sergio Estrada González
México, D.F.
En fechas recientes, de visita en la Ciudad de México, la Virgen de Zapopan, también conocida como “La Generala” llegó al Tepeyac, acompañada por su Guardia Regia y de Honor, entre redobles militares, y ornada con una banda azul e insignias castrenses, aludiendo a su rango como Comandante Suprema de Jalisco.
La Patrona de ese Estado fue acompañada, asimismo, por un séquito de cientos de fieles, quienes entonaron cánticos y oraban desde su entrada al Atrio de Las Américas, y continuaron haciéndolo en el interior del recinto guadalupano, que se llenó de emoción por el encuentro de las dos Reinas: la Virgen de Guadalupe y la Virgen de Zapopan.
Evangelizadoras y mediadoras
En el altar mayor, Monseñor Diego Monroy, Rector de la Insigne y Nacional Basílica del Tepeyac, le dio la bienvenida a la imagen tapatía y, a su vez, el R. P. Fray Andrés Casillas, de la Orden de Frailes Menores, de la Basílica zapopense, presidió la Celebración Eucarística con la cual se dio gracias por la feliz llegada de la Virgen peregrina.
En su mensaje a los fieles, el Padre Casillas Guzmán aseguró que Dios, a través de la Virgen María, no sólo ha promovido la Doctrina desde tiempos tan remotos, sino que igualmente ha venido acompañándonos en los momentos dolorosos, desastres naturales, problemas humanos y dificultades que pasa México en materia de inseguridad, violencia, delincuencia, narcotráfico, por lo cual pidió a la feligresía elevar los ojos para darle gracias al Señor y pedirle también que siga atendiendo a la intercesión de su Madre, representada por la Virgen de Guadalupe y de Zapopan, para seguir protegidos de tantas acechanzas y desgracias.
Entrevistado por separado, el Padre Andrés Casillas, Coordinador de esta Peregrinación, que data ya de 14 visitas anteriores, comentó que el objetivo de la visita fue que la Virgen de Zapopan pudiera encontrarse y bendecir a sus devotos del Distrito Federal, además de poder reunir a dos Reinas: la de Guadalupe y la de Zapopan; dos historias distintas en una misma realidad.
Él mismo describió algunas actividades realizadas en dos días previos de su estancia en la Capital de la República, destacando la visita a la Catedral Metropolitana, en donde la Virgen fue objeto de honores en una Celebración Eucarística, en la que se rogó obviamente por la mejoría del ominoso clima de inseguridad, violencia, secuestros y problemas sociales, así como para que proteja a esa gran ciudad y a todas las ciudades del mundo, de inundaciones, terremotos, plagas, epidemias y otras calamidades.
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