¿Qué hacer con los niños en vacaciones?
Publicado en web el 1 de Julio, 2010Los niños generalmente esperan con entusiasmo la época de vacaciones de la escuela. Es el tiempo en que olvidarán por unas semanas el ajetreo de las levantadas temprano y de las tareas. Por otro lado, en los padres surge una gran preocupación por no saber qué hacer con sus hijos mientras se encuentran en casa. Otros se preocupan de que sus hijos olviden lo que con tantos esfuerzos aprendieron en clase.
La oferta de Talleres y Cursos en estas temporadas es muy amplia; sin embargo, aquí presentamos sólo algunos consejos prácticos para tomar en cuenta a la hora de decidir la actividad que su hijo podrá desempeñar para hacer productivas sus vacaciones.Al respecto, teniendo en cuenta las características de los chamacos y las recomendaciones de especialistas en educación infantil, debe tomarse en cuenta lo siguiente:
Las vacaciones no deben ser sinónimo de descontrol. Por el contrario, los padres deben procurar que se respeten los horarios de sueño y comida de los niños, aunque éstos no sean tan rigurosos como en la etapa escolar. Es necesario que el niño mantenga sus hábitos diarios y que éstos no se pierdan.
Pongámonos en el lugar del niño. Si queremos mantenerlo ocupado inscribiéndolo en un programa de vacaciones útiles para aprovechar el tiempo libre o para que su período de vacaciones no interfiera en nuestras labores habituales, pensemos: ¿Nos gustaría a nosotros seguir con las clases, cuando hemos esperado con ansias la llegada de las vacaciones? Éstas deben ser, en todos los casos, períodos de descanso y recreación. Sólo en el caso de que el niño lo necesite, deberá seguir programas de recuperación.

Sepa qué Taller elegir para su niño.
Los Talleres recomendados por los especialistas son los de práctica de deportes, danza, pintura, dibujo, música, teatro; en fin, todas las actividades artísticas y recreativas que unan la diversión con el desarrollo de habilidades y la creatividad del niño.

Aproveche esta temporada y comparta el tiempo con su hijo. Descubran, juntos, actividades divertidas que, además de desarrollar habilidades y talentos, reforzarán las relaciones familiares.
Fuente: http://www.cosasdelainfancia.com

Las vacaciones deben ser recreativas y divertidas para el niño. Ahora nuestros hijos deben experimentar nuevas opciones, diferentes a las del ciclo escolar; no es beneficioso recargarlo con más Cursos, ya que durante casi todo el año se ha estimulado la parte lógica del cerebro, y es necesario, por tanto, estimular ahora la otra parte del cerebro, la parte creativa. De esta manera, estaremos favoreciendo el desarrollo y la educación integral del niño, pues ésta es más productiva y completa.

Es conveniente escoger Talleres recreativos teniendo siempre en cuenta los gustos y preferencias de su hijo. Además de brindarle espacios de relajación y diversión, estaremos estimulando su creatividad y las diferentes formas de expresarse, desarrollando su talento y habilidades.
Fin del ciclo escolar
Vacaciones a la vista
Si bien el período vacacional es un tiempo de descanso, no debe convertirse en un ocioso pasar del tiempo. Niños y papás deben buscar actividades que apoyen el desarrollo del menor

Sonia Gabriela Ceja Ramírez
El ciclo escolar termina, y para muchos niños comienza una etapa de alegría. Al concluir el ciclo escolar, y una vez superada la fase de los exámenes y la entrega de calificaciones, empieza para los alumnos el período de relajamiento, de vacaciones, de literalmente no hacer nada; mientras que para muchos papás da inicio un lapso de angustia, de no saber qué hacer con sus hijos durante los casi dos meses que se prolonga el asueto vacacional.
Descanso después de un
período de estrés
Para los niños es un estímulo terminar cada ciclo, pues tras haber superado las dificultades que implicó el ciclo de clases, como el tener que levantarse temprano, apresurarse por llegar a tiempo a la escuela, hacer las tareas, entregarse al estudio, empiezan a vislumbrar lo que será el principio de la próxima etapa educativa, en la cual se incluye la novedad de contar con una nueva profesora, la adquisición de libros y útiles y la probabilidad de tener nuevos compañeros de estudio y adquisición de novedosos conocimientos.
Así lo explica la Psicóloga Miriam Quezada Ramírez, quien trabaja en un colegio particular, precisamente en el área de Psicología: “Para el ser humano siempre es importante cerrar ciclos”.
Por lo general, los niños que han tenido un buen desempeño no presentan ninguna reacción negativa al término de las clases; sin embargo, “los niños que no han logrado superar sus bajos niveles académicos, pueden experimentar cierta ansiedad y temor de no poder salir adelante con el siguiente curso. Esto sucede, sobre todo, con alumnos mayorcitos que pasan a quinto o sexto grado.
“Pero los cambios más significativos ocurren cuando el niño pasa de una sección escolar a otra; es decir, de preescolar a primaria o de primaria a secundaria. El niño acostumbrado a un plantel, se cuestiona si en la nueva escuela tendrá o no amigos, y esto le puede generar cierta angustia”.
Los que tienen que repetir año Fin del ciclo escolar
Vacaciones a la vista
“Cuando los niños son pequeños y cursan los primeros años de preescolar, o el primero o segundo año de primaria y tienen que repetir el curso, por lo general no sufren un impacto tan fuerte, pues no lo dimensionan como lo hace el adulto; en ocasiones, es más angustiante para los papás pensar en que los niños tienen que repetir el año y que sus amiguitos van a burlarse de ellos. Mas, cuando el niño ha crecido y al finalizar la primaria o en los cursos de secundaria se queda reprobado, entonces el impacto psicológico es mayor, y conviene, incluso, cambiarlo de escuela, debido a que sus compañeros de clase, siendo ya mayorcitos, suelen ser más crueles, burlones y competitivos, lo cual puede generar conflicto entre los educandos”.
Para pasar un verano provechoso
A fin de gozar de unas vacaciones provechosas, es conveniente que el pequeño desarrolle actividades, bien sea deportivas o que le ayuden a reforzar las materias que durante el año le causaron dificultad.
“A muchos niños les cuesta trabajo la comprensión o el seguimiento de instrucciones, y para ello se les puede apoyar a través de la lectura. Se les puede regalar un libro, y tras su lectura hacerles preguntas relacionadas con el texto; y si son más chicos de edad, se aconseja relatarles cuentos y pedirles que los comenten. También es importante darles ciertas responsabilidades en la casa, como por ejemplo que desarrollen algunas tareas domésticas, para que aprendan que familiarmente también ellos deben contribuir de cierta manera con su labor y esfuerzo, al igual que deben hacerlo todos los miembros de la familia”.
Esto no significa que las madres de familia deban descargar sobre los niños en vacaciones toda la responsabilidad del hogar, pues aunque ellas trabajan y en ocasiones los nenes quedan al cuidado de los más grandes, quienes además se encargan de hacer el aseo y preparar los alimentos, este intercambio de roles puede confundir al niño, pues “por momentos tiene que comportarse como adulto y ejercer el poder y la responsabilidad, que le son retirados cuando mamá o papá vuelven a casa, y entonces el niño no sabe cómo actuar”.
Por otra parte, a la hora de elegir un “Curso de Verano”, deben tomarse en cuenta las habilidades y potencialidades de cada chaval: “Si al niño le cuesta trabajo relacionarse o cumplir con cierta disciplina, hay que buscarle actividades que requieran interacción de grupo; si se trata de deportes, pudiera ser integrado a un equipo de futbol, basquetbol o voleibol, para que aprenda a relacionarse y colaborar con otras personas que persiguen un objetivo común. Si el niño es muy inquieto, además de hacer deporte, que le sirve para canalizar su energía, es recomendable buscarle actividades relajadas, como clases de pintura, natación o música, que apoyen su desarrollo en otras áreas y le ayuden a encontrar equilibrio”.
Se crece jugando
A través del juego, el niño recrea situaciones y las resuelve: “Por medio del juego, el niño expresa lo que va sintiendo, y es por eso que los niños son más sanos en sus emociones que los propios adultos. Incluso a un niño, mediante el juego, se le pueden inculcar valores como el respeto, la disciplina de esperar su turno o el acatar siempre las reglas del juego; también puede aprender a controlar su enojo o frustración cuando está perdiendo, así como el respeto a los demás competidores cuando gana. Además, mediante actividades lúdicas, se refuerzan habilidades tales como memoria, atención, concentración, tolerancia, entre otras, y si los juegos se dan en familia, se refuerzan los vínculos afectivos”.
Y aunque ahora las vacaciones apenas comienzan, ya se debe ir pensando en el regreso a clases, motivando principalmente a quienes asistirán a la escuela por primera vez, para que acudan con gusto. “Hay que hacerles ver las ventajas de acudir a la escuela, como son conocer a otros niños, aprender cosas nuevas, jugar; hay que ir despertándoles el interés paulatinamente. No se les debe presentar la escuela como un lugar de castigo, diciéndoles, por ejemplo, que si no se portan bien tendrán que entrar a la escuela forzosamente, ni decirles que qué bueno que ya van a regresar a clases ‘porque ya nos tienen hartos’. Mediante este tipo de mensajes, se le crea al niño una idea negativa de la escuela”.
Es conveniente que el muchachito no deje de prestar atención y tener cuidado con sus uniformes y útiles escolares, no solamente para tenerlos dispuestos en su regreso a clases, sino para que lo haga habitualmente después de terminar su tarea.
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