Acción Católica: su pasado le obliga a trascender
Publicado en web el 15 de Julio, 2010Fidelidad que trasciende la historia
La Acción Católica Mexicana se renueva
En nuestra Arquidiócesis de Guadalajara se preparan ya los festejos por el 80º Aniversario de la Fundación de la Acción Católica Mexicana, Movimiento que ha dado grandes frutos al país y a nuestra Iglesia Local, y que hoy en día afronta grandes retos

Mónica Livier Alcalá Gómez
Incrementar la militancia es ahora uno de los mayores problemas de este Movimiento que ha tenido una historia gloriosa y que ahora vive con el desafío, no sólo de aumentar la cantidad de sus afiliados, sino su calidad como católicos y ciudadanos.
Y es que la Acción Católica Mexicana nació a raíz de la Carta Encíclica Rerum novarum, del Papa León XIII, cuando se inauguró la inserción de los católicos en la “cuestión social”, dando paso a la militancia católico-social, que motivó a la Iglesia a participar activamente en los problemas sociales que aquejaban sobre todo a los desprotegidos: “Todo esto dio como resultado la organización gradual y ascendente de asambleas y movimientos de la Acción Social Católica, cuya vida en México surgió cuando finalizaba el Siglo XIX y daba comienzo el XX, a través de agrupaciones laborales y asociaciones mutualistas” (Padre Tomás de Híjar Ornelas, Libro Protomártires de la Acción Católica).
Por su parte, el Papa Pío XI propulsó la acción social hasta convertirla en Acción Católica. Desde ese momento “la juventud católica se agremió para hacer Acción Social Católica, que consistía en Círculos de Estudio, en los que se adentraban en la filosofía de la acción social expuesta en las Encíclicas de León XIII y de los sociólogos católicos”. Grandes promotores de estos Círculos aquí en Guadalajara, fueron, entre otros, los abogados y ahora Beatos Anacleto González Flores y Miguel Gómez Loza.
La cuestión religiosa en medio de dos guerras
La Revolución Mexicana y la llamada Guerra Cristera fueron dos episodios de nuestra Nación -la segunda, sobre todo, presente en el Occidente-, que cimbraron las estructuras de la Iglesia e hicieron brotar numerosos mártires.
Dado el ambiente hostil a todo lo que oliera a religión católica, hombres y mujeres valientes, fieles a sus convicciones, defendieron su fe de forma pacífica por medio de agrupaciones históricas, la Acción Católica a la punta.
En 1926, el Papa Pío XI dirigió a los católicos de México una Carta Apostólica llamada “Paterna sane solicitudo” proporcionando los fundamentos para una auténtica Acción Católica. “Los acontecimientos que sobrevinieron en ese año interrumpirían por tiempo indefinido la aplicación del proyecto, debiendo pasar más de tres años, hasta el 24 de diciembre de 1929, para que oficialmente se creara, con rango de Asociación Pública de Fieles Laicos, la Acción Católica Mexicana”.
Cuando concluyó la persecución religiosa en forma definitiva, en 1940, este Movimiento se convirtió, en pocos años, en la más grande, compacta y eficiente obra del apostolado seglar, “echándose a cuestas el sostenimiento de un sinfín de obras asistenciales, patronatos de obreros, comedores públicos, dispensarios médicos, guarderías, academias, cooperativas y mutualistas”.
Desafíos de la Acción Católica tapatía
Así, en medio de todo este contexto histórico, siendo coronada la Acción Católica por medio de sus mártires, el desmembramiento de esta organización se dio paulatinamente, según el carisma que impulsó a sus miembros, a formar otras agrupaciones en las Parroquias a las que pertenecían, e incluso a niveles diocesano y regional.
Aún en 2004, la ACM de la Arquidiócesis de Guadalajara contaba con cerca de cinco mil miembros; mas hoy en día se considera que no llegan a los tres mil: “Con todo, no hemos dejado de trabajar en lo que fundamentalmente es nuestra misión, que es la acción social; por tanto, estamos presentes para defender la vida y el matrimonio, así como también para proyectos pastorales de evangelización”, refiere la Presidenta de la Junta Diocesana de la ACM, Maestra María Cristina Castillo Elorriaga.
“La Acción Católica tiene un pasado glorioso, un presente desafiante y un futuro esperanzador”, cita la mencionada Maestra María Cristina, haciendo alusión a las palabras pronunciadas en el Congreso Nacional celebrado recientemente en Puebla por los 80 años de vida de esta institución.
Por tanto, para hacer frente al presente desafiante y dar rostro esperanzador al futuro, la Acción Católica Diocesana se ha empeñado en comenzar un nuevo proyecto, una reestructura que le permita permear, como en tiempos pasados, las conciencias de los fieles de esta Iglesia Local de Guadalajara.
“Ante todo, deseamos que los que ya son miembros de la Acción Católica logren ser fieles a los retos actuales. No sólo se trata de reunirse y orar -lo cual es muy bueno y provechoso-, sino que también hay que buscar la forma de responder a las necesidades de nuestra Sociedad. Por ejemplo, existe la iniciativa de crear grupos de apoyo a las madres solteras y viudas, cuidar de nuestros adultos mayores, e incluso ‘resucitar’ a aquellos grupos que desaparecieron, como: “Santidad y trabajo; Expresión de la fe en el campo; Pastoral de estudiantes y profesionistas. De igual modo, se contempla proyectar más todavía el Diplomado para la formación de Agentes de Pastoral, en el contexto y cumplimiento del Documento Conclusivo de Aparecida”.
La ACJM, Por Dios y por la Patria
Anacleto González Flores atraía a multitud de jóvenes por un método muy sencillo: usaba un fonógrafo, que era un instrumento para reproducir sonidos grabados, muy común en aquella época. Así, una vez que lograba reunir a una considerable cantidad de muchachos, comenzaba a hablarles de la importancia de la acción social y de la evangelización.
“Así nosotros, estamos en búsqueda de ese ‘fonógrafo’ que nos permita atraer a más jóvenes a nuestro organismo para dar una respuesta más completa a las necesidades de nuestra ciudad y de nuestra Arquidiócesis”, apunta el Presidente de la Asociación Católica de la Juventud Mexicana, Moisés Israel Rodríguez Ramos.
Y es que, dentro de esta Asociación, fundada en 1913, a la que perteneció el Beato Mártir Anacleto, erudito abogado, orador, periodista y gran defensor de las libertades religiosas, se procura, por medio de actividades culturales, deportivas y sociales, la formación de jóvenes líderes que ejerzan su influencia positiva en la Sociedad, como lo hiciera “El Maistro” en los tiempos conflictivos de la “Guerra Cristera” (1926-1929).
JCFM, Eucaristía,
apostolado, heroísmo
Por medio de campamentos, reuniones, trabajo en la comunidad y, sobre todo, una intensa vida sacramental, es como la Juventud Católica Femenina Mexicana, viva desde 1926, pretende, por su parte, atraer a jovencitas -aunque hoy en día, tanto la ACJM como la JCFM tienen grupos mixtos-, que sepan ejercer un liderazgo principalmente pastoral en sus comunidades, y sean capaces de transmitirlo por medio de acciones piadosas, como el rezo del Rosario en diferentes casas, como el servicio social en las comunidades más necesitadas y desprotegidas: “Una de nuestras primordiales actividades consiste en los Talleres de Preparación; el primero, de aspirantes; el segundo, de promoción y de integración, ya que es indispensable no solamente pertenecer a un grupo, sino sentirse parte de él; y el último, consistente en una promoción para madurar, como persona y como grupo. Esta formación es básica para quien desea ser un buen líder social y pastoral”, afirma la Presidenta de este organismo, María Guadalupe Espinoza Íñiguez.
A guisa de ilustración, cabe hacer notar que, tanto la ACJM como la JCFM, llegaban a sumar, en conjunto, hasta 500 ó más militantes en las Parroquias más vitales de los años 50s a los 70s. Los jóvenes de Acción Católica tenían áreas de atención a adolescentes: “Vanguardias”, a Obreros, Empleados, Profesionistas, Estudiantes y, en su caso, Campesinos.
Las jóvenes, por su parte, atendían a: Pequeñas, Aspirantes, Obreras, Maestras, Empleadas, Estudiantes e Independientes. El principal propósito de ambas agrupaciones era el de la formación cristiana, de manera metódica e intensiva.
MEAC, Caridad, ciencia y pureza
El Movimiento de Enfermeras de la Acción Católica nació hace 55 años en Chihuahua. Es un grupo de “enfermeras comprometidas con el Evangelio, profesionalmente actualizadas y comunitariamente apostólicas”. El ideal de renovación de este grupo, que cuenta apenas con 20 integrantes en nuestra Arquiiócesis, es “crecer hacia fuera”, y uno de sus proyectos más interesantes es la creación de una Escuela de Enfermería a nivel Licenciatura, en la que, además de las materias básicas para ejercer como tales, se les exponga a las alumnas, como prioridad, la temática de la ética y la caridad, refiere su Presidenta, Ana Rosa Bernal Morales.
Es destacable que esta Escuela será la que ofrecerá sus servicios en el Centro de Caridad que se creará con el Santuario de los Mártires de Cristo. Sin embargo, María del Refugio Aguilar Heredia, Vicepresidenta Diocesana de la Junta de Acción Católica y también Enfermera, asegura que han platicado con el Cardenal Juan Sandoval Íñiguez para que este proyecto comience lo más pronto posible, comprometiendo incluso un inmueble que quizás pronto será desocupado, y habilitarlo como edificio interino, mientras se concluye la obra del Santuario.
UCM, Fuertes en la fe
Esta es la rama de la Acción Católica encargada de trabajar sobre todo con hombres adultos, e incluso con jóvenes esposos. Ejerce su acción pastoral desde 1929, y el objetivo es crear padres cristianos responsables, con una buena formación religiosa y social: “La idea de este organismo es que pueda dar continuidad al trabajo que los jóvenes vienen realizando desde la ACJM, con una formación más específica en cuanto a la familia, la responsabilidad y la educación de los hijos”, refiere el Presidente de este antiguo grupo, Martín Don Aguirre.
UFCM, Restaurarlo todo en Cristo
La Unión Femenina Católica Mexicana, fundada desde 1929, es un grupo de mujeres adultas cuyo objetivo es “Evangelizarse para transmitir la fe, y colaborar con la Iglesia Universal, ya que, al evangelizar a la mujer, se evangeliza a la familia”, comenta su Presidenta, María de la Paz Beltrán Villarruel.
La principal actividad es la formación por medio de Cursos y Talleres, para que la mujer, en particular la madre de familia, viva con dignidad la Palabra de Dios y la transmita a las personas más cercanas a ella, que es su familia, con la finalidad de “santificar su hogar y hacer una comunidad verdadera de fe, en donde se viva el compromiso cristiano, también en el aspecto social”, afirma la entrevistada. “Y es que, aunque la mayoría son mujeres de la tercera edad, son muy activas y no sólo enfocan su labor en la oración, sino que también saben organizarse para ayudar a los hermanos más necesitados en zonas realmente pobres. Y aunque todavía falta darle más el impulso social, en general las integrantes son mujeres muy comprometidas”.
Históricamente, este organismo ha sido el más activo de la ACM, y llegó a tener sus Secciones de Madres Jóvenes, Agentes de Manzana, Seminario y atención a los más pequeños: ANAC, Asociación de Niños de Acción Católica, además de conformar un grupo para el auxilio espiritual, moral, material, económico y jurídico de los presos y sus familiares.
ACAN, Niños y adolescentes
con Cristo
Trabajando desde hace 35 años, la Acción Católica de Adolescentes y Niños la conforma, en la Arquidiócesis de Guadalajara, un grupo de alrededor de 300 jovencitos, distribuidos en cinco Parroquias. Las actividades cotidianas son las reuniones, paseos grupales y familiares, e incluso la Escuela para Padres: “La finalidad es que el Evangelio llegue a los más pequeños de la casa para que ellos, dadas las circunstancias, sean evangelizadores de sus padres, de sus amigos y compañeros de escuela; es por ello que trabajamos arduamente para dar la mejor formación posible a estos muchachitos”, asegura Eduardo Hernández Aguirre, Presidente de este organismo.
En renovación para trascender
Y es que no sólo con la gloria pasada, con el recuerdo de los Mártires, es como subsistirá la Acción Católica, sino con el compromiso cotidiano, con la promoción de aquellos que derramaron sus sangre por Cristo y en la imitación de sus virtudes. Solamente así se podrá lograr un resurgimiento nuevo de este Movimiento cumbre en la Historia de la Iglesia y, sin duda, inigualable en la historia local de nuestra ciudad.
Es por eso que los actuales dirigentes de todas sus ramas hacen un llamado a la comunidad arquidiocesana para conocer y reconocer a la Acción Católica y para ayudarle a “mirar esperanzadoramente el futuro, trabajando en el presente, fieles como siempre a la jerarquía católica, al Evangelio y a Dios”.
A lo largo de la historia, algunos tapatíos, laicos y consagrados, han tenido cargos importantes a nivel nacional dentro del campo de influencia de la Acción Católica Nacional:
Por ejemplo, han sido Presidentes de la Comisión Episcopal para el Apostolado Laico:
Cardenal José Garibi Rivera
Obispo Adolfo Hernández Hurtado
Obispo Rafael Muñoz NúñezComo Asistentes Eclesiásticos
Nacionales, han fungido:Pbro. Salvador Michel Corona
Mons. Rafael Vázquez Corona
Obispo Rafael Muñoz NúñezY fue Presidente
de la Junta Nacional:Lic. Gabriel Rosales Hueso de 1971 a 1974, y anteriormente Presidente Nacional de la ACJM, al igual que Gabriel Márquez.
Si deseas conocer más de algún grupo o quieres implementarlo en tu comunidad, acude a:
Casa de la Acción Católica
Nuño de Guzmán 477, entre Av. La Paz y Montenegro, Sector Juárez, Colonia Americana.
Tel. 38 25 60 88 y 38 25 55 97
E-mail: acm_gdl@hotmail.com
Con motivo de los Festejos del 80º Aniversario de la Acción Católica, se promoverán diversas celebraciones, entre ellas:
30 de julio, 8 p.m. Marcha con antorchas, partiendo del Jardín de San Francisco hacia el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe.
1º de agosto, 10.30 a.m. Presentación del Libro “Protomártires de la Acción Católica”, del Presbítero y Licenciado Tomás de Híjar Ornelas.
12 Hrs. Celebración Eucarística presidida por el Cardenal Juan Sandoval Íñiguez, Arzobispo de Guadalajara; todo ello en el Santuario de los Mártires Mexicanos, en el Cerro del Tesoro.
Mártires mexicanos que pertenecieron a la Acción Católica Mexicana
San Luis Batis, Pbro.
San David Roldán Lara, laico
San Manuel Morales, laico
San José Salvador Lara Puente, laico
Beato Anacleto González Flores, laico
Beato Jorge Vargas González, laico
Beato Ramón Vargas González, laico
Beato Miguel Gómez Loza, laico
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