5 de Febrero de 2012
Año XII
No. 783
| Desde el Corazón | Edición:

Cuando un retiro espiritual no funciona

Publicado en web el 1 de Julio, 2010

34Querida Lupita:
Soy padre de familia y no me había comprometido con mis hijos hasta que descubrí que el mayor estaba consumiendo drogas. Me retó y me dijo que él iba a seguir en la misma. Lloré como nunca lo había hecho. Reconocí que mi esposa tenía razón cada vez que me reclamaba por no estar con los niños. Estaba yo desconsolado y acepté ir a un retiro espiritual. Eso cambió mi vida y luego invité a mi hijo. Los dos empezamos a estar mejor. El Señor sanó las adicciones de mi hijo y empecé a sentirme muy bien. Pero ahora que cumplimos un año de toda esa experiencia, las cosas vuelven a estar de cabeza. Yo sigo en la “juerga” y mi hijo ha vuelto con esas “amistades” que tanto mal le hicieron. Quisiera intentar de nuevo salir de eso, pero siento que un retiro no basta. ¿Qué puede hacerse ahora?
Rafael

Apreciado Rafael:
Tienes razón al decir que un retiro espiritual no basta. Esto es sólo el principio. Es necesario emprender un camino de conversión, que nunca acaba.
Dice la Palabra de Dios:
Cuando un espíritu impuro sale de un hombre, anda por lugares secos buscando descanso; pero al no encontrarlo, piensa: “Volveré a mi casa de donde salí”. Cuando regresa, encuentra a ese hombre como una casa barrida y arreglada. Entonces va y reúne otros siete espíritus peores que él, y todos juntos se meten a vivir en aquel hombre, que al final queda peor que al principio (Lc. 4, 24-26).
Nunca olvides que para tener una buena salud mental y espiritual, tenemos que alimentarnos a este nivel diariamente. Cuando Dios sale a tu encuentro y tú le abres tu corazón, Él entra a morar en ti y es nuestro deber mantener digna la casa. ¿Cómo lograrlo?
Aquí una dieta espiritual de 5 puntos para después de un retiro (sugerencias de Juan Alberto Echeverry, predicador católico colombiano):
1- Momentos de oración individuales diariamente y momentos de oración en grupo cada semana. Dejemos todas nuestras tribulaciones en manos del Señor: “No se aflijan por nada, sino preséntenlo todo a Dios en oración; pídanle y denle gracias. Así, Dios les dará su paz, y esta paz cuidará sus corazones y sus pensamientos por medio de Cristo, Jesús” (Fil.3, 4-6).
2- Acudir a retiros espirituales cada mes, como recomienda el Padre Larrañaga. Creerás que esto es una exageración, pero es todo lo contrario: una necesidad. Dedicamos tiempo a algo mucho más valioso que la TV, descontaminándonos visual, auditiva y verbalmente. Esto es “cambiar de ambiente”, replantearnos nuestra vida, las cosas que hacemos mal, las que hacemos bien. Nos hacemos reflexivos y maduramos.
3- Tener un apostolado. Realizar acciones en favor de los demás. Pero no acciones altruistas en las que el bueno soy yo. Vamos a ser las manos de Cristo y, con esa conciencia, practicar las obras de misericordia corporales y espirituales (consulta el Catecismo de la Iglesia Católica).
4- Leer la Palabra de Dios y escuchar cantos de alabanza. También es bueno leer libros espirituales acordes al Magisterio de la Iglesia (no confundir con la espiritualidad de la “nueva era”).
5- Tener un proyecto de estudio, laboral o comercial, que ocupe tu tiempo. “Cualquier cosa que esté a tu alcance, hazla según tus fuerzas” (Ecle. 9,10).
Pon manos a la obra y haz como las aves al perder sus nidos tras una noche de tormenta: ¡Vuelve a empezar!

 

valora_ac@hotmail.com

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