5 de Febrero de 2012
Año XII
No. 783
Los riesgos del fanatismo | Familia y Salud | Edición:

Es saludable sumarse a causas y grupos masivos

Publicado en web el 1 de Julio, 2010

Puede ser que, ya más digeridas las razones y las circunstancias de la eliminación de la Selección Mexicana del Campeonato Mundial de Futbol, la afición tome el asunto con mayor sensatez. De todos modos, entre un gran sector continúa privando la pasión desbordada en torno a algo que no deja de ser un mero pasatiempo

27José de Jesús Parada Tovar

Resulta curioso, pero, a fuerza de ser repetitivo, al final de cuentas parece ser algo “normal” el fenómeno de apropiación que se da cuando triunfa la Selección Nacional, y entonces “ganamos”, como ocurrió cuando la escuadra tricolor venció primeramente al Campeón del Mundo, Italia, en partido de preparación efectuado en Europa, y luego cuando, ya en plena competencia, superó al Subcampeón, Francia. En cambio, ante una derrota, ese mismo equipo “nuestro”, simplemente “perdió”; es decir, no “ganamos”.
“Paralelo al fenómeno de la idealización existe el de la devaluación”, explicó para Semanario el Dr. José Contreras Plascencia, Médico Psiquiatra, y abundó: “En el primer caso, se ven y resaltan las cualidades positivas de la persona o del grupo; en el segundo, las negativas. Es la visión de un mismo objeto en dos momentos diversos y desde distintos ángulos, que lleva a percibir globalmente a la persona u objeto idealizado totalmente diferente. De ahí que un considerado héroe pueda terminar siendo percibido como un traidor; un santo, como un demonio”.

¿Qué es el fanatismo?

Desde el punto de vista del Dr. José Contreras, con una experiencia clínica de más de 30 años en el campo de la Psiquiatría, “el fanatismo equivale a la enajenación mental en este referido proceso de idealización y de devaluación que, todos, en alguna medida, experimentamos, y que describe una sensación que va desde la euforia hasta una patología que propicia la violencia”. Y precisó: “El fanatismo, que no sólo se da en el ámbito deportivo, sino también en la esfera de lo cultural, lo religioso, lo político e ideológico, etcétera, en un momento dado permite exultar para sacar lo prohibido a manera de catarsis, como también insultar a la autoridad constituida, haciéndola culpable o incompetente”.
Mencionó, a guisa de ejemplo, el caso de Argentina, país en el que la afición futbolera vive con exagerada pasión los triunfos de su Selección e idolatra a sus jugadores más cotizados y a estrellas de otros tiempos, como también condena apasionadamente cualquier tropiezo o fracaso. Y algo similar ocurre en Brasil, donde se ha dicho hasta el cansancio que “el futbol es su religión”.
En cambio, un reprobable e indeseable extremo se evidencia en Inglaterra, “con el famoso grupo de los ‘Hooligans’, violento por definición, dentro y fuera del estadio. Y, lo curioso -añadió- es que lo integran individuos de distintas clases sociales, incluidos los de clases media y baja, que durante un tiempo ahorran dinero con tal de solventar viajes, hospedajes y entradas a juegos, aun lejos de su país, para congregarse y hacer desmanes y vandalismo”.
Por desgracia, advirtió el especialista, algunos brotes similares pueden advertirse entre ciertas porras de equipos tapatíos mediante sus arengas y cantos provocativos; su conducta irrespetuosa cuando se interpreta el Himno Nacional, o sus actitudes y acciones retadoras y agresivas durante y después de un partido.

Factores comunes de vivir en sociedad

Para el Dr. Contreras Plascencia, Psiquiatra Adscrito al Centro Comunitario de Salud Mental, que administra en Zapopan el Instituto Mexicano del Seguro Social, “está plenamente comprobado que todo ser humano tiene necesidades básicas de asimilación, socialización y trascendencia. Lo sano es producir lo que necesitamos y relacionarnos amorosamente. Nacemos con una serie de recursos, y la Sociedad nos impone una serie de ideales, lo mismo de virtud que de desarrollo físico, de belleza, de poder o de valor, tanto a nivel personal como colectivo.
“Personalmente, tenemos o nos fabricamos un yo ideal. Socialmente, y en esto intervienen predominantemente los Medios de Comunicación, también se nos imponen ideales, y es cuando aparecen los santos, los y las modelos, artistas de Cine y de Televisión, políticos, ídolos del deporte. Estos héroes ‘dan seguridad a la comunidad’ y se convierten en personajes a imitar. Entonces, en un proceso de identificación, podemos sentirnos similares a cualquiera de ellos.
“Al ver reflejado en otro nuestro propio yo ideal, en alguna medida depositamos en él todas nuestras fantasías, expectativas, y hasta nos sentimos poseedores de las características de la persona u objeto idealizado. Ordinariamente, el yo ideal surge por la adquisición de determinados valores en el seno de la familia, aunque en las últimas décadas es condicionado y controlado por la Televisión y, más recientemente, por las redes sociales de la Internet”.

La simple realidad

A modo de advertencia, nuestro entrevistado alertó, sobre todo tras el fallido resultado de la Selección Mexicana: “Si el lado patológico del fanatismo es la enajenación; esto es, ‘vaciarme de mí para llenarme del otro’, debemos tener cuidado de los malos usos que pueden darse a eventos y competencias de ésta o similar naturaleza, sobre todo de conferirle una gran magnitud como elemento distractor, pues sus consecuencias pueden llegar a ser laborales, sociales, escolares, políticas y, lo peor, aun de seguridad” .
Y concluyó: “Ya vimos que el ‘sí se puede’ se convirtió otra vez en ‘no se pudo’. Y es que los mexicanos no dejamos de ser competitivos; triunfadores, pero también derrotistas. Como mestizos, no sabemos si conquistadores o conquistados; idealizamos al enemigo, y eso nos vuelve vulnerables; competimos con temor a ganar, con miedo a derrumbar a nuestros ídolos, para no quedar vacíos.
“Con todo, es importante y aconsejable sumarnos a grupos y a causas que, mientras más grandes, nos confieren mayor valor. Irle al Guadalajara, al Atlas o a los Tecos confiere identidad, y hay identidades superiores, como el representativo nacional, que unen a éstas y a todas las aficiones partidistas. Y algo trascendente que podemos rescatar es mantener el orgullo de ser mexicanos”.

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