Exhortados a amar y servir, según su vocación
Publicado en web el 1 de Julio, 2010Lleno de gratitud a la Casa que los formó, y ávido de aprender ya el ejercicio ministerial, medio centenar de alumnos de 4º de Teología dejó las aulas y la vida de comunidad
Daniel León Cueva
La tarde del 26 de junio, en la Capilla del Seminario Diocesano Mayor de Guadalajara, el Arzobispo Metropolitano, Cardenal Juan Sandoval Íñiguez, presidió y apadrinó el acto académico y la Misa de Acción de Gracias con que dijeron adiós a esa Institución 54 jóvenes, 37 de ellos Diáconos, que culminaron sus estudios superiores y ahora están ya inmersos en sus Campos de Misión durante todo el mes de julio, en distintas Parroquias y Comunidades.
recuerdo, agradecimiento y empeños
Con la asistencia de numerosos papás, parientes y amigos de los egresados, encabezó la ceremonia el Pastor de la Arquidiócesis, acompañado del Padre Francisco García Velarde, Prefecto de ese Grupo y Prefecto de Estudios; del Padre Cruz Alejandro Orozco Raygoza, Director Espiritual, y del Padre José de Jesús Quiroz Romo, Ecónomo, y quien fuera Padrino de esa Generación en la Facultad de Filosofía.
A nombre de los teólogos, Juan Pablo Sierra Rosales expresó su agradecimiento a Dios por haber puesto sus ojos en ellos y por haber concluido esta etapa de formación, en la que vivieron enriquecedoras experiencias de amistad, de alegría, de trabajo en equipo. También aseguró que el estudio de la Teología, como un Misterio de Fe, los hará críticos de la realidad, buscadores de la verdad, transmisores de la Doctrina y del amor de Dios, sin por ello abandonar el estudio, la oración y el trabajo apostólico.
Luego, refiriéndose a su Padrino, el señor Cardenal, reconoció en él sus enseñanzas y ejemplo sacerdotal y pastoral, su consejo y confianza en ellos. Aludió al Obispo-Rector, Don Miguel Romano Gómez, agradeciendo su cercanía y asesoría, así como a los Padres Formadores. Mención especial hizo del acompañamiento infaltable de los papás y familiares.
El Cardenal Juan Sandoval hizo entrega de reconocimientos y becas a alumnos distinguidos de los cuatro grados de Teología. De Cuarto, se hicieron acreedores: Miguel Ángel Fuentes Ávila, por Cooperación, y el Diácono Adrián Ramos Ruelas, por Disciplina. En los intermedios, Juan Pablo Pérez Ortega, de 1º de Teología, y Ricardo López Díaz, de 2º, ejecutaron sendas piezas a la guitarra y al órgano.
un camino todavía no andado
Luego que entregó las respectivas diplomas que acreditan el fin de Cursos, el Cardenal Sandoval, con su clásico estilo franco y directo, les dijo a sus ahijados que “ciertamente terminan hoy un año y un ciclo de su preparación en el Seminario, pero están obligados a seguir alimentando su espiritualidad con el estudio, la oración, la meditación, la frecuencia de los Sacramentos. Aquí siempre estuvieron bien cuidados por sacerdotes escogidos y diligentes; pero ya no van a tener horarios determinados. En adelante, lo más importante es que se hagan responsables de su vida.
“El molde deja cuajada la pieza, y así ocurrió en el Seminario con la oración, la disciplina, el estudio, la vida comunitaria. Ahora, ustedes deben gobernarse a sí mismos por convicción propia, por amor a Cristo y para servir mejor al Pueblo de Dios. Estos son tiempos difíciles, y muy fuertes las exigencias. Al sacerdote lo quieren limpio; pero ese depende de la Gracia y la oración. Quien reza bien, vive bien. Que sea realidad en su vida el amor de Dios y el celo por servir a su Pueblo. Tengan seguridad de que los encomiendo; pero sus comunidades los esperan como hombres de fe que prestigien el sacerdocio consagrado”.
Posteriormente, y acompañado del Padre Jesús Madrid Torres (un antiguo Formador y actual Vicario de la Parroquia del Señor del Perdón) como concelebrante, el Arzobispo de Guadalajara ofició la Misa en honor del Santo Mártir Mexicano José María Robles Hurtado, a quien exaltó como uno de los hijos predilectos de este Seminario.
En la homilía, precisó que durante La Cristiada, ante la nefasta Ley Calles, persecutoria de la Iglesia, hubo dos reacciones: la de los héroes, que con sus armas dieron su sangre en reclamo de la libertad religiosa, y la de los pacíficos, muchos de ellos ahora elevados a los altares. “San José María fue un sacerdote muy distinguido por su celo apostólico y por su piedad y devoción al Sagrado Corazón de Jesús y a la Santísima Virgen”.
Al término de ambas celebraciones, los ahora egresados convivieron en una cena con su Padrino, quien les obsequió como recuerdo un rosario y una medalla conmemorativa de sus Bodas de Oro Sacerdotales.
Puedes seguir las respuestas a esta entrada a través del feed RSS 2.0. Puedes responder o hacer un trackback desde tu sitio.



